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A la espera de Neymar

El brasileño se encoge en el Barça mientras se agranda la figura de Messi

Neymar, en uno de los partidos solidarios que disputó el 28 de diciembre en Brasil. Ampliar foto
Neymar, en uno de los partidos solidarios que disputó el 28 de diciembre en Brasil. REUTERS

Alrededor de Neymar nunca ha habido pausa, seguramente porque es un jugador que no siempre toma la mejor decisión en la cancha, agresivo con la pelota, tan valiente que a veces parece temerario, dispuesto a batirse en cada partido con los zagueros rivales, tanto en el Santos como en el Barcelona. Aunque su figura despierta la sensación de peligro, no es fácil adivinar cómo acabará la jugada cuando la pelota está a pies del 11 del Barça. Hay un punto de incertidumbre en el brasileño que no necesariamente es negativo sino que a veces resulta agradecido en el fútbol, también en el Barça.

Neymar lideró el Barça cuando Messi se lesionó la temporada pasada

Algunos barcelonistas como Cruyff recelaron de su fichaje, más que nada porque no se sabía cómo encajaría un segundo gallo en la jaula de Messi, y porque le contrató Rosell, el presidente que se empeñaba tanto en tener un plan B que parecía empeñado en que fracasara el A. Y Neymar sobrevivió a ambos. Justo cuando se murmuraba sobre la relación del brasileño con el argentino, apareció el uruguayo Luis Suárez y un tándem imperfecto se convirtió en un tridente que conquistó el triplete. Y un año más tarde, en el momento que se lesionó Messi, Neymar triunfó como líder del Barça.

Neymar pareció el candidato dispuesto a suceder cuando fuera necesario a Messi en el Camp Nou. Ocurrió entonces que el 10 reapareció como un futbolista universal, más competitivo que nunca, defensor de su trono, y Neymar se acomplejó, le rindió vasallaje y se contentó con ser el 11 del Barça.

Messi parece cada vez mejor futbolista mientras Neymar ha encogido en Barcelona

Messi parece cada vez mejor futbolista mientras Neymar ha encogido en Barcelona y se ha agrandado en Brasil; no para de jugar partidos benéficos en sus vacaciones navideñas, se ha comprado una casa de nueve millones de euros y es el ídolo de la selección después de ganar el oro olímpico en Río. Los números en el Camp Nou hablan en cambio de una regresión: aunque ha dado 13 asistencias, marcó menos goles que en las temporadas anteriores —seis frente a 16 y 14— y tomó ocho tarjetas. Incluso Arda le dobla con 11 tantos en la lista del Pichichi. Ya son dos meses sin meter un gol.

El aval de Messi y Suárez, así como de Luis Enrique, no exime a Neymar de competir con Bale después de caer del tercer al quinto puesto del Balón de Oro. “No he cambiado nada, no he hecho nada diferente, pero puede pasar que quieres hacer gol y no sale o quieres dar un pase y no va”, dijo desde Brasil.

El Barça le aguarda con la esperanza de que responda a la confianza que supuso renovarle el contrato hasta 2021 después que el club fuera condenado por un doble delito fiscal y la última cifra que se baraja sobre su fichaje ascienda a 24,5 millones de euros. Todavía hoy no se sabe lo que costó Neymar. El reto para el barcelonismo acaso consiste ya en demostrar que valió la pena ganar en la puja al Madrid.

Neymar necesita afirmarse ahora como figura y no como jugador de equipo en el Barça.

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