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Sabino Angoitia busca equipo ciclista en Twitter

El director vizcaíno lleva cinco años en el paro después de la desaparición del Geox en 2011

Imagen del Twitter de Sabino Angoitia. Ampliar foto
Imagen del Twitter de Sabino Angoitia.

Sin saberlo ni intentarlo, Sabino Angoitia llevó a cabo el lunes un experimento sociológico cuyo resultado le ha dado, aparte de dolor y perplejidad, una esclarecida y triste imagen del mundo en el que vive..

Angoitia, director ciclista en paro desde hace cinco años, puso el lunes un tuit pidiendo trabajo en cualquier equipo con la oferta de pasarse tres meses a prueba gratis. La respuesta fue inmediata. “Me ha llamado gente que no me había llamado en cinco años”, dice. “Ahora bien, los que más me animan y más me aconsejan son los amigos de Facebook, gente que ni conozco. Los amigos reales, gente a la que he ayudado, ciclistas a los que llevé de juveniles a profesionales, esos, esos, ninguno me ha llamado. Y, por supuesto, nadie me ha ofrecido trabajo. Tampoco esperaba nada”.

Tampoco era su intención, pero su tuit cobró el valor de denuncia de la situación del ciclismo en España. “El tuit fue una venada que me dio. Yo me doy de plazo hasta el 1 de diciembre para encontrar equipo”, dice Angoitia, de 58 años. “Siempre ha sido lo mismo. En agosto, todos me dicen que es pronto, que les llame en septiembre. Y en septiembre me dicen que lo sienten, que están justos de dinero. ¡Cómo si el dinero fuera un problema para un equipo ProTour!”.

Lo que no le pueden decir a Angoitia para darle el portazo es que no vale para el oficio, porque ni ninguno lo piensa ni podría tener razones para pensarlo. Después de ser profesional en los años 80 en el Hueso, un corredor con buena punta de velocidad y no muchas victorias, Angoitia, de Markina (Bizkaia), comenzó a destacar como forjador de ciclistas en el Baqué, la gran cantera del País Vasco. “Yo tenía una escuela, no un equipo. De ahí salieron ciclistas como Horrillo o el campeón mundial Astarloa”, dice Angoitia. “Pero cuando fallecieron la dueña de la firma de café y su hija, se fue todo al traste”. El Baqué se hizo profesional, y, cuando desapareció, en 2005, Angoitia dio el gran salto y entró como director en el Saunier Duval de Joxean Matxin, con el que estuvo hasta la Vuelta de 2011, cuando el equipo se llamaba Geox. “Estuve todo el año ayudando a Juanjo Cobo, que empezó el año muy mal”, dice el técnico vizcaíno. “Tenía la fuerza, pero le fallaba la cabeza, se desmoralizaba enseguida. Le supimos ayudar psicológicamente y acabó ganando la Vuelta”. En la carrera del gran triunfo, Angoitia no participó. “Tanto decir que a algunos ciclistas les fallaba la cabeza y al final la cabeza me falló a mí”, dice. “Ya llevaba cuatro meses sin cobrar cuando vi que no podía más”. La crisis le duró dos años, 24 meses de “saturación” de ciclismo. Cuando superó la crisis, cuando le volvió el apetito de ciclismo, el ciclismo ya no le abrió la puerta.

“He trabajado un año en una forja, y sigo apuntado en un montón de talleres por si sale algo”, dice, “pero en ciclismo solo he trabajado una semana este año, con un equipo rumano en la Vuelta a Valencia”.

“Es un apasionado y quizás un poco visceral en su forma de expresarse, pero como director es un gran estratega y muy buen motivador”, dice José Luis de Santos, excorredor que dirigió a su hijo en el equipo amateur de Contador. “Sabe leer muy bien las carreras, sabe trabajar muy bien con chavales jóvenes, sobre todo, y siempre ha sabido defender a los suyos por encima de todo. Y todos hablan bien de él. Es bueno hasta decir basta, pero no sabe inglés”.

La de Sabino Angoitia, padre de ciclista con futuro que lo dejó antes de llegar a profesional, es, dice un amigo suyo, la historia de la bondad, de tanta bondad que no puede sostenerle y que, finalmente, va contra él mismo y contra su familia, un altruismo patológico que daña al que solo piensa en hacer el bien.

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