Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Marcos Llorente: “La cosa más difícil del fútbol es hacerte titular en el Real Madrid”

El centrocampista más prometedor del fútbol español reflexiona sobre el oficio del mediocentro y su tránsito de la Segunda B a la Primera División

Marcos Llorente tras un entrenamiento con el Alavés. Ampliar foto
Marcos Llorente tras un entrenamiento con el Alavés. EL PAÍS

Rossi, Clodoaldo, Rijkaard, Schuster, Redondo, Guardiola, Keane, Effenberg, Pirlo, Kroos, Alonso o Busquets verificaron que un mediocentro no es solo una especialidad más entre las once que componen el equipo. A este oficio de demiurgo del fútbol responde Marcos Llorente (Madrid, 1995), en cuyas aptitudes ha puesto el Real Madrid las esperanzas de ganar un futuro pilar que lo identifique con la cantera. Lo reclamaron sucesivamente Ancelotti, Benítez y Zidane para hacer las pretemporadas desde 2014. Este verano prefirió emigrar para rodar en Primera. Lo cedieron al Alavés y está destacándose. Desde la grada de Mendizorroza, apartado por la cláusula que le impide enfrentarse al Madrid, esta tarde verá a sus dos equipos frente a frente.

P. Usted es sobrino nieto de Paco Gento, nieto de Ramón Grosso, hijo de Paco Llorente, sobrino de Julio… Debe ser muy duro ser el último eslabón de una dinastía de jugadores madridistas que habrán puesto muchas expectativas en su éxito… ¿Le dan caña?

R. Cuando critican saben de qué hablan. ¡No te puedes venir arriba! Ellos me meten caña por si acaso me desvío del camino. Mis padres mi tío, mi abuelo... Pero nunca me ha pesado. Después de cada partido hablo con mi tío y analizamos el partido, repasamos vídeos y señalamos los errores.

P. ¿Qué le llamó más la atención de Xabi Alonso?

R. Hicimos una pretemporada juntos con Ancelotti y me fijé en su colocación. Sin ser excesivamente rápido roba muchos balones y va al suelo muy bien. Ir al suelo a recuperar la pelota es comprometido por dos cosas, porque puedes hacer falta al contrario y porque si te sobrepasan no te da tiempo a levantarte y regresar. Debes ir al suelo cuando no te queda otra, pero Xabi, siempre que va, gana.

P. ¿Por qué empezó de extremo?

R. Porque de pequeño era como todos: quería ser delantero y meter goles. Jugaba en Las Rozas y Míchel llamó a mi padre y le propuso que me probara en el Madrid. Era de los más pequeños y flacos del equipo. Toda mi vida infantil fue así. Pegado a la raya como extremo, hasta que en el Juvenil pegué el estirón. Cada vez que podía me iba al medio porque lo que me gustaba era estar todo el rato tocando. Yo no puedo estar en una banda tocando el balón cada diez minutos.

P. Era un extremo endeble pero rabioso.

R. Lo normal cuando eres pequeño es que te achantes. Yo no. He sido siempre peleón. Me daba igual que los contrarios fuesen más grandes. Yo iba al choque.

Cuando mis abuelos, mi padre y mi tío me critican saben de qué hablan. Me meten caña por si acaso me desvío del camino

P. ¿Para driblar hace falta el mismo coraje que para ir a disputar un balón dividido?

R. No es igual. Me ha pasado desde juveniles: no sabía medirme. Lo he trabajado con mi tío Julio. Cuando juegas de mediocentro no puedes anticiparte y fallar porque si no te llevas el balón dejas que sea el delantero contrario contra tu defensa: ocasión clara de gol.

P. Fue muy llamativo su duelo con Vitolo en Sevilla: la carrera de media cancha y el mano a mano en el área.

R. Vitolo me amagó. Ahí creo que la clave fue que yo pisé fuerte en el césped y conseguí salir antes que él para robarle la pelota. En el área hay que ser más cautos. Fuera intento ir con todo. Hay que encontrar el término medio porque si siempre vas a por todas el centro del campo es muy ancho y al final te quedas sin energía. Hay que coger aire cuando las jugadas no tengan tanto peligro.

P. A veces se le nota demasiado prudente.

R. Es que no es lo mismo perder el balón en el Castilla que aquí.

P. El mediocentro es como la portería: los fallos se multiplican. ¿No siente la presión de la lupa en la máxima categoría?

R. No. Si quieres prosperar en Primera no puedes tener miedo al error. Otra cosa es que debas intentar no cometer errores. Yo intento hacer lo mismo que hacía en el Castilla. Salir a jugar y disfrutar sin pensar en lo que pueda ver o dejar de ver la gente que no participa en el juego.

De niño era extremo. Pero me fui al medio. Yo no puedo estar en una banda tocando el balón cada diez minutos

P. ¿Se declara chulo?

R. Más que chulo soy pasota. En el fútbol unas veces sale bien y otras no.

P. El día del Valencia-Alavés usted batió el récord de las grandes Ligas europeas con 17 robos de balón. ¿A qué lo atribuye?

R. No pienso en las estadísticas. Cuando estás jugando no dices, ‘¡venga voy a robar más balones para sumar!’. Haces lo que te pide la jugada. La regla es ir a apretar cuando el rival que recibe está de espaldas o no tiene el balón controlado. Para robar balones, más que saber conceptos hace falta intuición, adivinar. Pero también fuerza en las piernas para girarte, para meter el cuerpo o meter la pierna. Es complicado porque dependes de las cualidades del jugador contrario y de los desmarques que le hagan sus compañeros.

P. Pasó de ser el eje del Castilla dominante en Segunda B a una pieza más del Alavés. Ahora juega rodeado de contrarios y el año pasado estaban todos lejos, metidos atrás. ¿Cómo se asimila este cambio?

R. En Primera los compañeros no te pueden buscar mucho porque siempre tienes un jugador que te está apretando y hay que adaptarse a cada partido. En el Castilla normalmente los rivales te esperaban atrás y si te apretaban no estaban tan entrenados. En Primera cuando un equipo viene a apretarte a tu campo es casi imposible recibir el balón. Pellegrino nos dice que la primera opción es intentar salir jugando pero que si no se puede hay que buscar al delantero para que la peine o la deje de cara. Deyverson va muy bien de cabeza. Es espectacular por alto y nos ayuda mucho cuando no tenemos una salida clara porque se las lleva todas y permite que los extremos corran al espacio.

P. Los jugadores que se acostumbran a manejar la pelota suelen desconectarse mentalmente de los partidos cuando no tienen la posesión. ¿Usted no corre ese riesgo?

R. Si juegas en la banda a veces pasas más tiempo apartado del juego pero en el medio la concentración es fácil porque tienes que estar todo el rato en movimiento, basculando, cogiendo la espalda de Dani Torres cuando él sale, o saliendo a presionar yo y que Dani me coja la espalda a mí. Cuando recuperamos la posesión también debes estar más atento a buscar el desmarque para evitar a los delanteros del equipo contrario que se nos ponen encima para que no salgamos jugando.

No sabía medirme. No sabía que cuando juegas de mediocentro no puedes fallar cuando vas a los balones divididos

P. La Real le persiguió con dos jugadores para tapar su salida de balón.

R. El mediocentro muchas veces tiene que dar el pase más difícil, que es el primero. El pase más importante es el que te permite saltar la primera línea de presión contraria para que el compañero que reciba se pueda dar la vuelta e iniciar el ataque.

P. ¿Qué tiempos hace en 60 metros?

R. Hasta este verano me iba a la pista de atletismo de Navalcarbón a hacer series de velocidad con mi padre. Él me cogía los tiempos pero no me acuerdo cuánto hacía.

R. Paco Gento fue un mito de la velocidad; su padre Paco Llorente fue un extremo atlético, su tío Julio también... ¿La genética familiar le ayuda?

R. La genética es buena pero el cuerpo no se te desarrolla por genética sino por el trabajo que haces. Mi padre y mi tío siempre entrenaron muchísimo el aspecto físico. Yo noto que eso me cambió respecto a mis compañeros. Yo en la cantera jugaba muy poco. El cambio de ser suplente a ser titular lo marcó el momento en que comencé a entrenarme por mi cuenta para ponerme más fuerte. A mí el físico me ha dado todo. Dedicaba las tardes a hacer pesas, y, sobre todo, series de mil metros y de velocidad, o incluso un fartleck [sistema de entrenamiento de origen sueco que consiste en hacer varios ejercicios aeróbicos y anaeróbicos sin descanso]… Un poco de todo.

P. Hay dos tipos de mediocentro: con cintura y sin cintura; con y sin regate. De usted los ojeadores dicen que tiene los giros de Xavi Hernández.

R. Es un recurso. En la cantera lo repetí tantas veces que lo fui mejorando. Me viene muy bien cuando no encuentro una línea de pase para girarme de espaldas e intentar cambiar el juego. En el Castilla hacía ocho o diez por partido. En Primera esos giros son más complicados porque te aprietan más.

P. Una de las mayores preocupaciones de los mediocentros es lo que ocurre en el ángulo muerto de su visión cuando tienen que perfilarse para recibir la pelota de los defensas. A usted en el Castilla y en el Alavés los compañeros le buscan porque no pierde la pelota. ¿Cómo domina ese vértigo?

R. Lo malo de este puesto es que cuando recibes el balón los contrarios te vienen por todos lados: desde los 360 grados. Lo que intentamos hacer es voltear la cabeza y mirar antes de recibir para tener visto lo que hay alrededor. Y si no, haces un control en la dirección de donde te pasaron el balón, ganas un metro y te giras a ver qué hay detrás. Si no has visto lo que tienes detrás no puedes girarte. Siempre debes mirar.

Mi genética es buena pero el cuerpo se desarrolla trabajando. A mí el físico me ha dado todo

P. Su entrenador, Mauricio Pellegrino, dice que hay dos maneras de dar un pase. Con un globo que tarda unos segundos en describir la trayectoria, o con un toque seco que cambie el balón de lugar en un segundo. ¿Su pase rápido es un don o una adquisición?

R. Nunca me he quedado después del entrenamiento a practicar desplazamientos. Eso lo intenté siempre durante los entrenamientos. A veces le daba con la zurda y muchas veces no me salía. Pero el caso es intentarlo y hacer muchos desplazamientos. Desde pequeñito siempre me ha gustado cambiar de orientación. En juveniles era muy fácil. ¡Hacía una barbaridad de cambios en cada partido! En Primera los defensas están muy bien posicionados y no es fácil que la pelota llegue al compañero.

P. ¿No jugar contra el Madrid es un alivio para su corazón madridista o un mal trago?

R. Es una putada con todas las letras. No solo fastidia por perderte un partido de Liga sino porque te quedas sin jugar contra el mejor equipo del mundo. Me habría gustado jugar pero ya sabes que cuando sales cedido esto es así. Yo buscaba minutos, crecer como futbolista, intentar ganarme un puesto de titular y volver con mucha experiencia.

P. ¿Qué hará?

R. Animaré desde la grada. En primer lugar le deseo al Alavés toda la suerte del mundo. Espero que luchen todos como un equipo y se lleven los tres puntos. Somos optimistas. Hemos ganado al Barça y hemos demostrado que podemos ganar a cualquiera.

P. Se entrenó tanto con el primer equipo del Madrid, e incluso debutó, que ya no le debe costar demasiado imaginarse como titular, ¿no?

R. Una cosa es debutar o jugar los últimos 20 minutos y otra hacerse un hueco en el once. La cosa más difícil del fútbol es hacerte titular en el Real Madrid que es el equipo que tiene los mejores jugadores del mundo. Intento no pensarlo mucho pero ser titular ahí es mi sueño.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.