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Lorenzo, sobre sus problemas en agua: “Veo riesgos donde los demás no los ven”

El piloto de Yamaha asume que le falta tanta confianza cuando la pista no está del todo seca que no puede ni calentar las gomas para rodar rápido

Lorenzo Phillip Island
Lorenzo en Phillip Island. AP

El Lorenzo más sincero volvió a ponerse delante del micro, de las grabadoras. Y respondió a los porqués sin pensarlo. Porque no sabe mentir. Le puede la sinceridad. Para algunos es un defecto, para él una virtud. Pues no soporta la hipocresía. Si este sábado, en Phillip Island, no fue capaz de rodar rápido y acabó el 12º clasificado, en la cuarta fila, porque se sintió atenazado por el recuerdo de sus caídas anteriores, de las lesiones que ha sufrido, de las veces que se ha roto las clavículas por un accidente con su Yamaha una mañana fría y lluviosa, él lo tiene que contar.

Había salvado la primera bola de partido por los pelos. Tras hacer el peor tiempo en la tercera sesión de libres, por la mañana, bajo la lluvia, logró colarse en la Q2 junto a Crutchlow al conseguir el segundo mejor tiempo de la Q1 –“Tuve suerte: varios pilotos han probado con el neumático mixto, pero la pista no estaba preparada todavía para rodar más rápido”, dijo, primera confesión–; luego, ya no pudo mejorar más: acabó el último: 12º. A 6,6 segundos del mejor, Márquez. “En la Q2, con los neumáticos mixtos fue un desastre. Y con los lisos, otro desastre”.

El piloto mallorquín, que ya hubo una vez en la que relató haber pasado miedo en condiciones similares, sobre una pista que no estaba ni seca ni mojada, en Assen, el 2014, recuperó el mismo discurso, a pesar de haber firmado antes y después de aquello excelentes carreras bajo la lluvia. “Lo intenté, pero nunca sentí que las gomas estaban listas para tirar. No tenía confianza, especialmente en mitad de la curva. Los otros pilotos tiraban desde el principio, tenían confianza desde el primer momento, probablemente las malas experiencias que he tenido en el pasado en estas condiciones, las caídas, las lesiones, tienen demasiado peso en mi memoria. Y, además, estas circunstancias actuales son las peores: los neumáticos son diferentes de los del año pasado, son más difíciles de calentar, la electrónica te ayuda menos, y nos hemos encontrado con las peores condiciones aquí en Phillip Island, las peores de los últimos diez años”, explicaba.

Y añadía: “En estas circunstancias la moto no me ofrece confianza, veo riesgos donde los demás no los ven. Aunque, realmente la pista estaba peligrosa. Este el peor sitio y lugar para probar a hacerte el valiente, hemos visto muchas caídas, a mucha velocidad y todas peligrosas”. Cierto. Hubo más de una bandera roja. Y no todas por las condiciones de la pista. Hubo accidentes feos como los de Juanfran Guevara o Àlex Márquez, aunque por suerte no hay que lamentar lesiones de gravedad.

El problema para Lorenzo este curso, en el que todavía no ha podido obtener ni un solo buen resultado en carreras en las que ha llovido, es que se han juntado un cúmulo de factores que no le benefician: “La moto no está en su mejor momento, los neumáticos, por lo que ocurrió a principio de temporada, son demasiado duros, y además, aquí estamos a diez grados, hay parches de agua… Condiciones muy difíciles”, afirmaba.

Un piloto como él, que aspira a ser campeón del mundo, sabe que debe resolver un problema como este. Y está en ello, por eso este sábado pasó más tiempo que ningún otro dando vueltas sobre el asfalto mojado en los entrenamientos libres. “En Assen (fue décimo) y en Sachsenring (15º) la pista estaba mojada y nuestra puesta a punto no estaba bien, porque quisimos mejorar el agarre atrás y entonces empeoramos la confianza delante. Cuando nos dimos cuenta y empezamos a cambiar los balances de la moto, y mejoramos esa sensación, como en Brno [pero acabó último porque se destruyó su goma delantera]. Ahora ya no siento que sea el más lento en mojado, tampoco el más rápido. Esa situación no es tan desastrosa como cuando debes poner un neumático liso, pero el asfalto todavía no está seco del todo y no te permite tirar”, concluye. Esa es la situación que todavía es incapaz de controlar. Su memoria no le deja.

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