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El Granada resiste ante el Betis

Tablas en el derbi andaluz en un partido frenético, donde los de Paco Jémez aguantaron casi toda la segunda mitad con uno menos y fallaron un penalti ante un conjunto bético con más ocasiones

FOTO: Ochoa salva ante Rubén Castro. / VÍDEO: Rueda de prensa de Paco Jémez.

No fue un partido normal. Pudo resultar conmovedor el esfuerzo de Betis y Granada, plasmado en un número impresionante de llegadas a una y otra área, pero también resultó llamativo la gran cantidad de errores que ambos equipos tuvieron en sus endebles planteamientos defensivos. Pudo ganar el Betis, que igualó un 0-2 y gozó de ocasiones hasta en el descuento, cuando Mandi se quedó solo ante Ochoa. También pudo hacerlo el Granada, con un penalti a favor con el 2-2 en el minuto 79 donde surgió la figura impresionante de Adán en el lanzamiento de Ponce y el posterior remate de Atzili en su despeje.

Betis

4-3-3

Gustavo Poyet

13

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Adán

12

Cristiano Piccini

23

Mandi

20

Pezzella

14

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Durmisi

5

Petros

19

2 goles Gol Gol

Álex Alegría

24

Rubén Castro

21

Cambio Sale Musonda

Fabián

22

Cambio Sale Felipe Gutiérrez

Brasanac

17

Cambio Sale Zozulya

Joaquín

13

Ochoa

22

Foulquier

3

Gastón Silva

21

Krhin

18

Andreas Pereira

16

1 goles Gol Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Carcela-González

9

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Ezequiel Ponce

14

Cambio Sale Tito

Tabanou

23

1 goles Gol Cambio Sale Bekanty Angban

Bueno

15

Cambio Sale Kravets

Atzili

17

Tarjeta roja Tarjeta roja

Vezo

Granada

4-2-3-1

Paco Jémez

Acabó todo en empate como colofón al desorden, a la feliz noche de Álex Alegría en su doble estreno goleador con el Betis, como también gracias al valiente planteamiento de Paco Jémez y el sacrificio del Granada para aguantar con uno menos casi toda la segunda mitad. Sin duda, el empate sabe mejor a los visitantes, por su situación delicada y por su inferioridad numérica. El Betis fue un equipo demasiado alocado, impulsado por Musonda, pero con una defensa débil. Tuvo una primera media hora lamentable y luego mejoró, aunque sigue siendo un conjunto sin empaque y poco oficio. Poyet erró en los cambios salvo en el Musonda y a los suyos les faltó esa pizca de suerte necesaria para rematar la faena. Entre goles, penaltis y expulsiones no hubo calidad para plasmar en gol tanta llegada, tanta velocidad mal entendida y tanto desorden. El partido, no cabe duda, resultó emocionante, aunque deja ese inevitable sabor amargo en ambos conjuntos. Los dos tuvieron cerca la victoria, los dos se deben conformar con un punto agridulce.

Resulta complicado que el Betis acumule dos triunfos seguidos. El cuadro de Poyet venía de ganar en Valencia y en una primera media hora lamentable volvió a desatar la ira de sus aficionados. El Granada, con un planteamiento muy atrevido y una excelente presión en campo contrario, pasó, literalmente, por encima de su rival. Marcó dos golazos y acumuló un buen número de acercamientos a la meta de Adán, que ya empezó a dar muestras de su seguridad. Poyet, en su única decisión potable, metió en el campo a Musonda a los 37 minutos. Álex Alegría hizo el 1-2 y el Betis aumentó su intensidad, algo imprescindible cuando se requiere un triunfo en Primera. Llegó un largo periodo de dominio bético, que utilizó el recurso del balón en largo para poner en apuros el débil entramado defensivo del Granada.

El Betis fue encadenando una ocasión tras otra y en tres minutos Vezo vio dos amarillas que dejaron en inferioridad a su equipo. Era el minuto 54. Con tanto tiempo por delante, el triunfo verdiblanco se hacía inevitable. Empató Álex Alegría después de una buena combinación entre Musonda y Piccini. Con el estadio hecho una fiesta, Mandi envió al larguero en un gran remate de cabeza. Entonces llegó otra jugada clave del encuentro. El Granada sorprendió en un contragolpe en inferioridad a los béticos y Adán hizo penalti. El meta bético dibujó una soberbia parada en el lanzamiento de Ponce y después en el despeje ante Atzili. Luego llegó la locura. Ochoa se agigantó frente a Rubén, que no marcó, y el Betis fue acumulando ocasiones hasta en el descuento, cuando Mandi erró un gol increíble solo dentro del área. Fue el final de un partido de patio de colegio, con dos equipos rotos y defensas infames. Demasiado desorden y poca calidad. Mientras, Dabi Ceballos se preguntaba en el banquillo por qué su técnico, Poyet, no le dio ni un minuto cuando más lo necesitaba su equipo.

 

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