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El ejemplo de Beitia

La atleta lleva 20 años compitiendo a nivel internacional, desde que lo hiciera por primera vez en los Mundiales júniors de Sidney en 1996

Ruth Beitia, la semana pasada, en Zurich.
Ruth Beitia, la semana pasada, en Zurich. ap

Como ocurre cada año olímpico, los Juegos han marcado el deporte mundial y, como ya sucediera en Londres 2012, las deportistas españolas han vuelto a brillar especialmente. De las siete medallas de oro conseguidas en Río, cuatro fueron conquistadas por mujeres: una piragüista, Maialen Chourraut; una jugadora de bádminton, Carolina Marín; una nadadora, Mireia Belmonte; y una atleta, Ruth Beitia.

El caso de esta última es el más significativo, sin desmerecer a ninguna de las otras tres, todas excepcionales. Ruth lleva 20 años compitiendo a nivel internacional, desde que lo hiciera por primera vez en los Mundiales júniors de Sidney en 1996. Este año 2016 ha completado su palmarés de medallas llegando ya a las 14, con la de plata en el Mundial de pista cubierta de Portland en marzo, el oro en el Europeo de Ámsterdam en julio y sobre todo el título olímpico en Río en agosto.

El colofón a su extraordinaria temporada lo ha logrado ganando, por segundo año consecutivo, la Diamond League en la final de Zúrich (tras ganar en otras cuatro pruebas del circuito) hace pocos días.

Ruth Beitia, sin duda la mejor atleta española de la historia, ha conseguido todo esto compaginándolo con los estudios, finalizando la carrera de Fisioterapia, y ejerciendo como diputada en el Parlamento de Cantabria, por segunda legislatura.

Ruth, sin duda la mejor atleta española de la historia, ha conseguido todo esto compaginándolo con los estudios y ejerciendo como diputada

Además, por su constante y contagiosa alegría, su vitalidad desbordante, y su amplia labor difusora de los principios formativos del deporte en muchísimos actos en centros educativos, merece el reconocimiento de una sociedad como la española, tan necesitada de ejemplos positivos a los que imitar y que, teniéndolos en casa, tiende a ignorarlos.

En toda esta trayectoria humana y deportiva, Ruth Beitia ha tenido, desde sus comienzos, el apoyo de su otro 50%, como a ella le gusta decir: su entrenador Ramón Torralbo, también ejemplo de buen hacer en lo técnico y en lo humano, y de fidelidad a un modelo que ha funcionado cada vez mejor, cuando ahora lo que vende es lo novedoso aunque sea efímero.

El deporte español está en deuda con Ruth Beitia y espero que algún día se le reconozca el gran ejemplo que es y será para las futuras generaciones de atletas.

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