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Marcelo deslumbra en la victoria del Madrid en Michigan

Dos goles del lateral del Madrid descabalgan a un Chelsea todavía en prácticas en un partido en el que Zidane continuó probando con Asensio en el centro del campo

Matic lucha por la pelota con Marcelo.
Matic lucha por la pelota con Marcelo. AFP

Aunque todavía es pronto para averiguar cuáles serán los planes de Zidane para el Madrid de la próxima temporada, está claro que en ellos entrará de nuevo Marcelo, sobre todo si su partido de ayer ante el Chelsea no es más que el comienzo de su puesta a punto. Dos goles y una asistencia como balance final convirtieron al lateral brasileño en el protagonista de un partido en el que se reconocieron pautas de juego similares al anterior.

R. MADRID, 3 - CHELSEA, 2

Real Madrid: Casilla (Yañez, m. 64); Carvajal (Danilo, m. 46), Varane (Lienhart, m. 64), Nacho (Achraf, m. 76), Marcelo (Tejero, m. 64); Lucas Vázquez (Odegaard, m. 64), Casemiro (Enzo Zidane, m. 64), Kovacic (Marcos Llorente, m. 64), Asensio (Febas, m. 64); Morata (Sergio Díaz, m. 64), Mariano.

Chelsea: Begovic (Courtois, m. 46); Aina, Cahill, Terry, Azpilicueta; Oscar (Chalobah, m. 46), Matic; Willian (Batshuayi, m. 46), Traore (Moses, m. 75), Loftus-Cheek (Cuadrado, m. 46), Pedro (Hazard, m. 67).

Goles: 1-0. M. 18. Marcelo, con un disparo desde fuera del área. 2-0. M. 25. Marcelo. 3-0. M. 36. Mariano. 3-1. M. 79. Hazard. 3-2. M. 91. Hazard.

Árbitro: Younes Marrakchi. Amonestó a Traoré, Pedro, Cahill, Casemiro, Enzo Zidane.

Michigan Stadium. Unos 100.000 espectadores.

El segundo partido de la pretemporada del Madrid fue, en ciertos aspectos, como una versión beta del primero con varias mejoras incluidas. La defensa, por ejemplo, estuvo algo más ordenada que frente al PSG, con Varane y Nacho conectados, y Marcelo y Carvajal libres para poder complementar el juego en el centro del campo. No se conocen cadenas que puedan contener al brasileño, que incluso fuera de su mejor forma cuenta con recursos para generar el caos en cualquiera de sus internadas. Ante el Chelsea fue como un vendaval, como un running back tan propio del escenario -más de 100.000 personas abarrotaron el Michigan Stadium- que levantó a los asistentes a base de potencia. 

Volvió a desplegar Zidane ese 4-4-2 con las horas contadas, a la espera de poder contar con su centro del campo titular, pendiente de la incorporación de Kroos y de la puesta a punto de Modric. Mariano y Morata ocuparon las posiciones de ataque, mientras que Asensio se acostó en la banda izquierda, siendo Kovacic y Casemiro quienes dominaron el centro. Lucas Vázquez fluctuó entre el medio y el ataque, llegando a encabezar varios contragolpes por el carril central. A pesar de que volvió a dejar muestras de su fortaleza en la tenencia del balón y en la combinación rápida, Asensio perdió pase en su nueva posición. Si bien en el primer partido llevó el peso del juego actuando como organizador, ante el Chelsea sirvió de complemento para que Marcelo ejecutara su mejor truco.

Da gusto ver al brasileño amagar con la cintura y avanzar a poquitos, como si cada autopase estuviera medido en el tiempo y el espacio. Lo hizo por dos veces, dándoles a ambas jugadas una ejecución diferente. Primero envió la pelota al fondo de la portería con un disparo con la pierna derecha que golpeó en Oscar. Y después, tras recuperar el balón lanzándose al suelo, y entregarlo momentáneamente a Asensio, se comió a bocados el césped para rematar la caminata con un disparo de puntera con la zurda que apuntaló el palo derecho de Begovic.

Matic remata ante Casilla.
Matic remata ante Casilla. AP

Se sintió cómodo el Madrid tocando con orden. Morata hacía de lanza descargando el juego a las bandas y Mariano se pegaba con todo el mundo demostrando su contundencia física. Sin embargo, le resultó más provechoso al canterano bajar las revoluciones y centrarse en su tobillo. Agarró un balón sin sangre cedido por Marcelo para convertirlo en un latigazo virulento desde fuera del área que se coló por encima del portero del Chelsea.

Doblete de Hazard

Tras el descanso, y con el carrusel típico de cambios, el duelo pasó a su fase más experimental y menos representativa. Con Danilo como único representante de la primera plantilla, el Chelsea ganó peso. No empleó un juego demasiado vistoso, pero sí volvió a demostrar que cuenta con individualidades de primer nivel. Entre ellas se encuentra Hazard, que aprovechó dos malas decisiones de Yañez, una salida innecesaria y otra mal calculada, para recortar distancias.

Ya con un perfil menos agresivo y más manejable, los blancos se dedicaron a mantener la diferencia y a tratar de mantener la pelota para contrarrestar la superioridad técnica del conjunto de Conte. Seguramente sea en esos detalles en los que se fije Zidane a la hora de sacar sus conclusiones. Si bien no cuenta con el grueso de su plantilla, sí parece haberse concienciado de que a falta de fichajes serán los jugadores de la cantera quienes puedan resultar necesarios a lo largo de la temporada.

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