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Barreras contra la basura

La contaminación en Guanabara ha bajado, pero sigue por encima del nivel permitido por la OMS. “El miedo es que se infecte una herida”, dice la doctora del equipo de vela

Río 2016.  Los eco-barcos recogen vertidos en Guanabara. AFP / Vídeo: Quality

Carlos, un carioca de casi 50 años, vive de alquilar tablas de paddle surf en la playa de Flamengo, bañada por las contaminadas aguas de la Bahía de Guanabara, escenario de algunas de las competiciones acuáticas de los Juegos. Mientras sus colegas que trabajan en playas más turísticas y de aguas transparentes cobran cerca de 15 euros por media hora, Carlos apenas pide seis euros por 60 minutos y responde constantemente y con rabia las preguntas de sus potenciales clientes: “¿Es seguro navegar ahí? ¿Qué pasa si me caigo al agua?”.

La duda ronda también a los cerca de 1.400 atletas de vela y windsurf que competirán en las aguas de la bahía, que tiene 412 km2 de superficie. Aguas en las que, estudios recientes, han encontrado niveles altísimos de virus y bacterias provenientes de aguas fecales, lanzadas sin tratamiento al mar. Unos niveles considerados insalubres.

La contaminación, según los especialistas, puede causar infecciones intestinales y reacciones alérgicas en la piel. Durante las competiciones preolímpicas del año pasado hubo varios casos de atletas que relataron vómitos y malestar tras entrar en contacto con el agua.

“La cosa está mucho mejor que el año pasado, pero el problema no está resuelto. En Flamengo y en la zona del interior del puerto había índices de bacterias altísimos, han bajado a la mitad y aún así siguen un poco por encima del nivel permitido por la OMS [Organización Mundial de la Salud]”, cuenta Carmen Vaz, doctora del equipo español de vela que lleva ya varios días en Río.

Desde la organización le han dicho que si vieran que alguna zona de la bahía no está practicable por la contaminación del agua, las pruebas se trasladarían a otro sitio. “Pero eso no va a pasar, nunca vamos a saber si los datos sobre la contaminación son ciertos”, añade la doctora que tiene su propio método para averiguar el estado de salud del agua. “Si las heridas o las picaduras de mosquitos se infectan a los dos días es que el agua no está bien. El miedo que me da a mí es eso, no tanto si se tragan el agua. Ya nos pasó el año pasado que a uno de los deportistas se le infectó una herida”, cuenta Vaz. Su miedo es ese, mientras que el de los deportistas tiene que ver con que trozos de plástico, troncos u otros objetos frene la embarcación.

 "Agua más transparente”

 Mientras Marina Alabau, que lleva ya unos días en Río igual que el resto de sus compañeros, dice que ha visto el agua mucho mejor, los demás rezan para que no llueva porque la marea arrastraría la basura a la Bahía. “Las aguas están bastante más limpias en comparación con las últimas veces que he venido, ya no solo porque no haya plásticos y cosas así flotando sino que está más transparente que hace dos semanas. Está claro que algo han hecho”, cuenta la que fue oro en Londres 2012 en RS:X. “Está mejor, pero tampoco para tirar cohetes. Habrá que esperar un día que llueva y haya corrientes para ver cómo está realmente”, apunta Iván Pastor, que competirá en la misma especialidad.

“Los residuos físicos se han reducido, pero dependemos del clima. Si llueve, todo acaba en la bahía. Puedes encontrarte un día mejor que otro, pero se ha visto de todo flotando en el agua”, asegura Tamara Echegoyen que busca medalla junto a Berta Betanzos en 49erFX y ha regresado de Guanabara hace algunos días.

“Hay partes más limpias porque los brasileños han construido en todos los afluentes que desembocan en la bahía unas barreras físicas que frenan la llegada de vertidos. Los más pequeños sí consiguen colarse y son recogidos a diario. Yo el año pasado llegué a ver hasta perros muertos. Todos los días un helicóptero recorre 4-5 kilómetros de bahía para revisar que las barreras de los 20 afluentes estén bien. Algunos vecinos, enfadados con el derroche de presupuesto para los Juegos, rompían esas barreras. De ahí que las controlen a diario. Eso se puede controlar, los virus y las bacterias del agua no”, explica Vaz.

Los eco-barcos, los encargados de limpiar la basura que se cuela, están recogiendo 45 toneladas de basura al mes. La descontaminación de la Bahía de Guanabara, que recibe diariamente los desechos de nueve millones de personas que no tienen acceso a alcantarillado, además de los residuos de la industria petrolera local, fue una de las ambiciosas promesas olímpicas para que Río conquistase los Juegos.

Su limpieza está en marcha desde 1994 y ha consumido ya cerca de 10.000 millones de reales (unos 2.700 millones de euros) sin resultados significativos. Los problemas de contaminación no se limitan a la bahía. Un estudio reciente de la Universidad Federal de Río de Janeiro encontró una superbacteria, resistente a antibióticos y que puede causar neumonía e infecciones en cinco playas de la ciudad, incluyendo la turística Copacabana, donde se celebrará el triatlón y la natación de aguas abiertas.

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