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Dominique Arnaud, ciclista que ganó el Tour con Hinault, Perico e Indurain

Fallece a los 60 años el francés que le dio al Reynolds en 1980 su primera victoria de etapa en la Vuelta

Arnaud, en la ascensión a Alpe d'Huez en el Tour de 1983. Ampliar foto
Arnaud, en la ascensión a Alpe d'Huez en el Tour de 1983. AFP

Hace una semana apenas, Dominique Arnaud, ya muy enfermo, recibió un homenaje en Les Mees, junto a Dax, su pueblo de las Landas, donde le dedicaron una plaza. Allí estaban viejas glorias del ciclismo de su región, como André Darrigade o Gilbert Duclos-Lasalle. También estaba Miguel Indurain y, si no hubiera sido porque el Tour los tenía ocupados, también habrían estado Bernard Hinault y Perico Delgado, con los que también ganó el Tour. Habría sido la última vez que saludaran y charlaran un rato con un corredor ejemplar, un ciclista peleón, un équipier para todo que, como dijo su viejo amigo Tasio Greciano, era el único francés majo que había conocido en su vida. Después, empezó a llamarle Búfalo, un apodo cariñoso que le caló más hondo que el que le dieron sus aficionados franceses, La Ardilla de Las Landas. Pocas horas después de cumplir su último deseo, el Búfalo entró en coma. El miércoles de madrugada, después de que los médicos volvieran a asombrarse de la fortaleza de su corazón que se resistía a dejar de latir, murió. Tenía 60 años.

Arnaud acababa de cumplir 24 años cuando debutó en el ciclismo profesional en un equipo tan nuevo como él en la categoría, el Reynolds que acababa de lanzar José Miguel Echávarri con 10 neos y solo dos veteranos, Greciano y Ángel López del Álamo. “Tenía contactos en Francia y me lo recomendaron”, recuerda Echávarri. “Y fue él el que unos meses después nos ganó nuestra primera etapa en la Vuelta. Fue en León, un día que habíamos salido de Ponferrada. Aún estoy viéndolo con nuestro maillot salmón, tirando la gorra al aire. Recuerdo que segundo quedó Jordi Ruiz Cabestany, del Flavia, el hermano mayor de Peio”. Al año siguiente Arnaud encontró mejor sueldo en el Puch de Rudy Altig, del que pasó al Wolber para recalar en La Vie Claire, el equipo con el maillot de Mondrian que fundó Bernard Tapie a la medida de Bernard Hinault. Con el Tejón bretón, Armaud ganó su primer Tour como gregario. Fue el de 1985, el de las disputas cotidianas de Hinault con su compañero Greg LeMond. En 1986 volvió al Reynolds para cumplir su segundo ciclo con el equipo de Echávarri, del que fue el hilo conector que le condujo desde la casi nada hasta el esplendor de los años Banesto, y que no dejó hasta su retirada, en 1991, después de formar parte del equipo que ayudó a Indurain a ganar su primer Tour.

Con quien más relación mantuvo después Arnaud fue con Perico Delgado, que le visitaba a menudo cuando pasaba unos días en el apartamento de Biarritz que obtuvo como regalo cuando ganó su Tour, en 1988. “Justo unos días antes de ponerme de amarillo”, recuerda Perico, “José Miguel, que siempre se anticipaba a los acontecimientos, decidió que Dominique fuera mi compañero de habitación para que hiciera de filtro de las llamadas de la prensa en el teléfono de la habitación. Como era francés, entendía todo y sabía cómo responder. Era ideal. Con él pasé los días más movidos y los más alegres”.

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