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Una llamada de Iker sella la paz con Del Bosque

Técnico y portero se reconcilian tras sus desavenencias en la Eurocopa. “Me dolió como con un hijo”, dice el entrenador

Vicente del Bosque (i) e Iker Casillas este lunes en la Ciudad del Fútbol.

Vicente del Bosque recibió el pasado viernes una pacificadora llamada telefónica. "Hola míster, soy Iker, esto no puede ser, tenemos que vernos y arreglarlo". Como ambos tenían toda la voluntad del mundo en reconciliarse quedaron para este lunes en la Ciudad del Fútbol, en Las Rozas (Madrid). Incluso les hubiera gustado verse el fin de semana, pero ambos ya tenían compromisos. Tras la cita, a la que asistió también Javier Miñano, preparador físico de la selección, se oficializó la concordia. Lo hizo público el futbolista a través de su cuenta de Twitter. Sobre una foto de ambos hecha por Miñano, en la que aparecen sonrientes y abrazados, el guardameta escribió: "Esta mañana en la Ciudad del Fútbol. ¡25 años juntos y los que nos quedan! Un abrazo, míster. ¡Suerte!"

Del Bosque y Casillas, los dos mayores símbolos de la historia de la selección, los que más partidos han dirigido y jugado, se distanciaron durante la concentración de España en la Eurocopa de Francia, en la que el meta solo fue reserva. Las desavenencias las hizo públicas el entrenador, cuando el pasado jueves, en una entrevista en El Larguero, de la Cadena Ser, afirmó que el comportamiento de Iker con el cuerpo técnico no había sido el adecuado, pero sí "perfecto" con sus compañeros. "Lo dije de forma instantánea y natural, en absoluto era premeditado", explicó este lunes Del Bosque a EL PAÍS. Y agregó: "Posiblemente era mejor no haberlo dicho, pero pensé que no era nada grave una vez que había explicado que con los jugadores estuvo perfecto".

El arreglo no se demoró, porque al día siguiente, Iker telefoneó al seleccionador. En la llamada, al igual que en la reunión mencionada de Las Rozas, le hizo ver que le había disgustado no recibir alguna explicación por su suplencia. Aunque su costumbre es no justificar ante los jugadores sus decisiones, esta vez, en Francia, Del Bosque se lo pensó, dada la figura de Iker. Tras meditarlo, para evitar agravios, renunció incluso en este caso. "Puede que tuviera que haberle dicho algo, pero qué le voy a decir...", apuntó Del Bosque. Su posición hizo que Iker se distanciara, que no tuviera el trato habitual con el cuerpo técnico. Al míster le "dolió" como si, dijo, "te ocurriera con un hijo".

En el Tratado de Las Rozas cada cual expuso sus posiciones y congeniaron de nuevo para alivio de ambos, que han mantenido una estrecha relación desde hace esos 25 años a los que aludió Casillas en el tuit de la armonía. Cuando Iker se alistó en la categoría prebenjamín del Real Madrid, con tan solo nueve años, Del Bosque ya era el responsable del vivero del club, en el que trabajaba desde su retirada como jugador en 1984.

Seguir en otro cargo

El día fue intenso para el entrenador. Al margen del sosiego con el guardameta, Del Bosque se reunió con Ángel María Villar, el presidente de la federación, para, definitivamente, cerrar su etapa en la selección. Hace meses que lo tenía decidido, y Villar lo sabía de primera mano.

Este lunes, la federación hizo oficial el fin de esta etapa. El dirigente ofreció a Del Bosque seguir vinculado a la federación, pero quedaron en perfilar el asunto más adelante. La idea del preparador es no tener un puesto remunerado, sino en todo caso estar vinculado a algunos actos de la institución relacionados con La Roja.

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