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La banda sonora de Iniesta

El manchego es tan Messi con La Roja que también explota de maravilla su propia sociedad con Alba, la pareja más decisiva en el nuevo método de ataque español

España celebra el 3-0 a Turquía. Ver fotogalería
España celebra el 3-0 a Turquía. AFP

La treta es familiar, pero como tantas argucias futboleras de autor pocos la pillan. En el Barça, de reojo Messi ya escucha de inmediato: “¡Presente!”. Es Jordi Alba, a todo gas por su pista, la gran ruta de evacuación azulgrana. Con Leo en la Copa América y Xavi por Qatar, Iniesta ha dado unos cuantos pasos al frente y hoy es la trinidad. No solo es Iniesta. Es el Xavi que sirve de satélite a todos y el Messi que en la periferia del área limpia rivales o enfila a los suyos hacia la meta adversaria con toques por el ojo de una aguja. Nadie lo interpreta mejor que Jordi Alba. Se han intercambiado 66 veces la pelota, y casi en todas las ocasiones en terreno enemigo. Un correo solo superado por el de Alba con Ramos (75), pero esta filiación se produce al inicio de las jugadas, en las zonas templadas.

El enemigo, por estudioso que sea, pocas veces sabe cómo cortar los cables de ciertas conexiones, por más que en el caso español, la vía Iniesta-Alba sea de cercanías, no de largo recorrido, de costado a costado, como la de Messi y el lateral. Leo causa pánico y, a lo lejos, al otro lado, Alba aprovecha la basculación de la zaga contraria. Con Iniesta, que también atrae carcelarios, la jugada circula por la misma dirección y se requiere un toque de billar. Una acción distingue al Barça, la otra comienza a ser bandera en La Roja. En su club, Jordi espera órdenes del argentino; en España, del manchego. Ellos le marcan el camino, y él, sin respiro, va puntual a la sala de espera.

Los pases subordinados entre los dos barcelonistas y Nolito han convertido la orilla izquierda en la banda sonora de la Roja. Por ese lateral han llegado tres de los cuatro goles y los mayores oleajes del equipo, de una selección que amaga por dentro y pica por fuera. Tampoco es menor la aportación de Juanfran, pero en sus descargas, menos frecuentes, no participa Iniesta, que circula por el extremo contrario. 

En esta nueva España, menos proclive al embudo central, Alba es un certamen de velocidad, la marcha imposible para los contrarios. Un futbolista que sabe como pocos cuándo tocar la corneta al espacio y cuándo buscar otras cosquillas a la jugada, frenar e indagar otra salida. En cada esprint, con la barbilla a punto de estallar y la nuca a punto de reventar, parece que el pequeño Jordi vaya a explotar con tanta estampida. Es solo un espejismo, con el mismo gesto terminal coge el patinete y retrocede —en los dos partidos, con solo una falta cometida, nadie le ha regateado—. No hay laterales con más peso en el juego que él y Marcelo.

Fue Alba quien desmayó definitivamente a Italia con su gol poco antes del descanso en la final de la Eurocopa de Kiev de 2012. Y fue Alba quien hace un mes rindió al Sevilla en la final de Copa. Extremo de cuna reconvertido a la lateral por Unai Emery en sus tiempos en el Valencia, a sus 27 años es una pieza básica en su club y en La Roja. Hasta el punto de que el juego español se vuelca más de un 40% por su carril. Lógico por la incidencia de Iniesta. Es el jugadorazo de la Euro y Alba su mejor flecha.

Junto a Nolito, han configurado la línea de ataque española más perpetua y efectiva. El vértice del triángulo es Iniesta, un manual de instrucciones. Si el gaditano fija a su centinela en la orilla, Alba se adentra y Andrés decide. Si Nolito se aleja de la línea de banda para dejar aire al catalán, Andrés elige cuál es la dirección adecuada. Si no le convence ninguna, cabe que sea él mismo quien reme hacia la meta rival.

Tal es la influencia de Alba, lo que refleja la disposición ofensiva de Iniesta al mando de La Roja, que el pequeño zurdo, en la suma de los dos partidos, ha contactado con la pelota 36 veces en campo propio y 92 en el ajeno. Además, el 37% de sus servicios han sido hacia adelante.
En esta España que, de momento, da gusto, nada suena mejor que el dúo Iniesta-Alba.

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