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Alaba, mitad cabeza y mitad corazón

El polivalente futbolista de Austria, que juega en el Bayern, defiende con pausa y ataca con todo

Alaba, en un entrenamiento con la selección austríaca. Ampliar foto
Alaba, en un entrenamiento con la selección austríaca. AFP

Eran los primeros días de Pep Guardiola en el Bayern de Múnich y no todos se salían airosos de las exigencias de sus rondos. David Olatukunbo Alaba (Viena, Austria; 23 años) fue uno de los damnificados porque, fiado a su velocidad, siempre entraba de golpe y le hacían muchos tunnel [caños]. Fueron tantos que desde el cuerpo técnico le empezaron a gastar bromas –bien aceptadas por el alegre futbolista-, como colgarle por momentos vídeos en YouTube o picarle en las comidas y viajes del equipo. “Eso le ocurría porque defendía con el corazón. Pocos meses después, ya no le pasaba porque también utilizaba la cabeza”, señalan desde el vestuario del Bayern. “Aprende muy rápido porque hay muy pocos jugadores tan completos como él”, abundan desde el cuerpo técnico. Y lo disfruta Austria, que debuta hoy frente a Hungría (18.00 horas) en la Eurocopa.

Durante las pruebas físicas que realizaban periódicamente en el Bayern, Alaba siempre aparecía en los puestos punteros. Lo mismo daba que fuera resistencia (se colocaba por detrás de Boateng y Lewandowski), velocidad (a la estela de Coman y Douglas) o potencia, especialidad en la que se llevaba la palma. “Un auténtico todoterreno por aptitudes y físico”, le definen desde la ciudad deportiva muniquesa. Y cuentan que no había quien le aguantara en diciembre, mes en el que no pudo jugar por un desgarro en la rodilla. “Se mordía las uñas porque quería volver antes de tiempo”, revelan desde el Bayern. “Si por él fuera, jugaría todos los partidos. Pero a veces hay que descansar… Sobre todo alguien que como David siempre se entrena al máximo”, apunta otra voz del club. No tiene motivo de queja el jugador, puesto que es el tercero que más minutos ha disputado en el Bayern, con 3.992, solo por detrás del portero Neuer (4.611) y el delantero Lewandowski (4.236). “Da igual lo que juegue. Cuando lo hace, va al ciento por ciento del minuto uno al 90. Es un portento físico”. Y, dicen, también táctico.

Por lo que decidieron aprovecharlo, toda vez que a Guardiola siempre le gustó tener jugadores que pueden doblar la posición. En su caso, la quintuplica: lateral izquierdo, central, mediocentro, volante y extremo. “Lo comparamos con la evolución que hizo Abidal en el Barça. Era lateral izquierdo pero sus cualidades físicas y dotes para sacar el balón desde atrás le hicieron acabar de central”, relatan desde el Bayern. “Sí, se ha adaptado con nota al centro de la defensa cuando ha hecho falta… pero es que cuando ha jugado de interior, por la banda o en el medio también siempre ha estado bien”, agregan desde el vestuario. Y se suman quienes le han dirigido: “Es un chaval con una actitud tan buena que pilla todo tácticamente en seguida”. Y puntualizan: “Aprender y mejorar, dos palabras que no se le olvidan”. Así lo aprueba también el seleccionador de Austria, Marcel Koller: “Alaba ha progresado en Baviera constantemente”.

Una rivalidad histórica

Solo el clásico de La Plata (Argentina-Uruguay) se ha disputado más veces que el duelo entre estas dos selecciones de países con una historia común: Austria-Hungría. Aunque en un encuentro oficial tan solo se han visto la cara una ocasión, en el Mundial de 1934 de Italia, cuando los austríacos se impusieron por 2 a 1.

Y no hay nadie mejor que el portero Gabor Kiraly para representar esta rivalidad histórica, toda vez que puede convertirse en el jugador más veterano del torneo con 40 años y 75 días. El récord, hasta el momento, lo tiene Lothar Matthäus, con 39 años y 91 días.

Quienes le han dirigido, entienden que tanto da que juegue en un sitio o en otro. “De lateral es prácticamente un extremo, creando superioridad en la banda y sacando buenos centros”, explican. “De central también lo hace muy bien porque tiene la capacidad de ver el fútbol, da pausa y sale con el balón. Y cuando juega en posiciones avanzadas lo hace con más corazón”, añaden del vestuario. “Tiene buen golpeo, peligroso a balón parado, va bien de cabeza, tiene muchos argumentos…”, enumeran del cuerpo técnico. “A veces se puede sentir más cómodo ofensivamente cuando le desataban por banda… le gusta y el gol es muy apetitoso. Pero lo bueno es que jugara donde fuera, no ha habido procesos de adaptación”, completan. Para Koller de momento es mediocentro, siempre al lado de Baumgartlinger, aunque en los últimos amistosos lo ha probado un par de pasos más adelantado. “Ha funcionado bien en la ofensiva”, resuelve el técnico.

Hoy saben que Alaba llegará al campo con su música –por algo es hijo del cantante de Two in One- y que tratará de imponerse en el medio. Lo hará mitad con la cabeza, mitad con el corazón.

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