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Kruijswijk toma la salida de la última etapa alpina

El holandés sufre fisura en dos costillas, fuertes dolores costales y daño en un pie

Kruijswijk, con marcas de la heridas en pierna y brazos, pedalea a la deriva junto a Jungels. Ampliar foto
Kruijswijk, con marcas de la heridas en pierna y brazos, pedalea a la deriva junto a Jungels. AP

Después de pasar una noche de perros y maltrecho de cuerpo y alma, Steven Kruijswijk ha decidido defender su puesto en el podio del Giro (tercero, a 1m 5s del líder, Esteban Chaves) tomando la salida hoy sábado, a las 12.50, de la última etapa alpina de la carrera que ha liderado durante una semana, la Guillestre-Sant'Anna di Vinadio, de 134 kilómetros y cuatro puertos de más de 2.000 metros.  Poco después de terminar la etapa del viernes en Risoul, meta a la que, debido a una caída que sufrió en el descenso del col dell’Agnello, llegó 16º, con un retraso de 4m 54s respecto al ganador, Vincenzo Nibali, Kruijswijk, aún con el maillot rosa que vestía cuando se cayó, fue trasladado en ambulancia al hospital de Briançon, donde le practicaron radiografías y exámenes diversos en los que le encontraron dos costillas fisuradas. El holandés, quien antes de comenzar la etapa se había mostrado el más fuerte del Giro y aventaja en 3m al segundo clasificado, Chaves, se quejaba también de fuertes dolores costales y en un pie.

En Holanda, relatan colegas de la prensa de los Países Bajos, la caída y desastre heroico de Kruijswijk se viven como un trauma, con la desesperación también de que el ciclismo holandés, el del país más sometido a la belleza de la bicicleta y su práctica, es víctima de una maldición o de una falta de solidez y carácter llegados los momentos decisivos. Hace un año, recuerdan, negativos, fue Tom Dumoulin quien perdió en la penúltima etapa una Vuelta que tenía casi ganada. En la historia centenaria el Giro, ningún holandés ha ganado aún la carrera italiana, y solo dos, Jan Janssen, en 1968, y Joop Zoetemelk, en 1980, hace 36 años ya, han sido capaces de ganar el Tour. Los mismos corredores, Janssen, en 1967, y Zoetemelk, en 1979, son los únicos que han ganado la Vuelta.

Para Kruijswijk la desmoralización es total. Cumplidos los 28 años, el ciclista de Den Bosch, consideraba que había alcanzado ya la madurez mental y física para ganar el Giro, la carrera en torno a la que ha girado toda su carrera y toda su temporada, en la que ha pasado varias semanas en Tenerife, en la altura del Teide, para aclimatarse a la altitud, el elemento determinante en el rendimiento este año, como ha podido comprobar Valverde, sufriente a partir de 1.800 metros. Los cuatro puertos de la última jornada dura –Vars, Bonette, Lombarda y Sant’Anna di Vinadio, superan los 2.000 metros, algunos con amplitud, como la Bonette, aún en Francia, de más de 2.700m.

El otro caído grave del día, el ruso Ilnur Zakarin, sufre rotura de la clavícula y el omoplato izquierdos, y se retiró en ambulancia de la carrera, en la que marchaba quinto.

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