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El Deportivo destituye a Víctor Sánchez del Amo

La fractura en el vestuario y con la dirección deportiva le cuesta el puesto al técnico que selló las dos últimas permanencias del equipo gallego

Víctor Sánchez del Amo en el banquillo del Depor.
Víctor Sánchez del Amo en el banquillo del Depor.

El Deportivo ha dado por zanjada su relación con Víctor Sánchez del Amo con el que negociará ahora el finiquito de un contrato que le había renovado por una campaña más a finales del pasado mes de enero. Se trata del tercer técnico destituido en las tres últimas campañas en el club coruñés, todos cuando el equipo había cumplido o estaba dentro de sus objetivos. A Fernando Vázquez se le mostró la puerta de salida tras pilotar el regreso del equipo a Primera División, Víctor Fernández se tuvo que marchar cuando llevaba una deriva desfavorable pero estaba dos puntos sobre los puestos de descenso y su sucesor firmó la permanencia del equipo entre los grandes las dos últimas campañas. Ahora el Deportivo, que ya ha anunciado el fichaje del centrocampista turco Emre Çolak, busca de nuevo un entrenador.

La identidad del nuevo entrenador se sabrá en las próximas horas. Suenan Lasarte y Djukic 

El mismo equipo directivo que ha estabilizado al club coruñés, lo mantiene al día en los pagos y cumple con los compromisos derivados de la enorme deuda heredada tras los años dorados de la entidad anhela encontrar ese mismo sosiego en el banquillo. Pareció que Víctor, una gloria futbolística del club que suscitó un consenso inicial en la grada, podía ser esa persona y más tras firmar una agónica salvación y encarrilar con un buen inicio de temporada una renovación para la que en un primer momento el presidente Tino Fernández planteó un vínculo de tres ejercicios. Pero los acontecimientos han laminado la credibilidad del técnico madrileño, el más joven de la Primera División española, que se marcha con el vestuario en llamas y un ya nada soterrado enfrentamiento con la dirección deportiva del club en la que ejerce una responsabilidad ejecutiva Fernando Vidal, uno de los consejeros con más peso en la entidad.

Los resultados abandonaron además a Sánchez del Amo, que apenas cantó victoria dos veces en sus últimos 23 partidos como entrenador del Deportivo, diez triunfos tras cincuenta partidos oficiales al frente del club. El último sirvió para sellar la permanencia ante un Villarreal que nada se jugaba y que recibió a un equipo con un vestuario levantado en armas, dividido en varias facciones y el foco en el conflicto con un díscolo futbolista, Luisinho, apartado por Víctor y sobre el que el presidente le indicó la conveniencia de integrarlo en el grupo apenas durante los días que restaban de campaña con el compromiso de darle salida este verano y evitar al menos tanto ruido que devaluase a un jugador con dos años más de contrato.

Víctor levantó el castigo a Lusinho, pero una vez obtenida la permanencia lo volvió a apartar. También a Lopo, otra guerra que poco tenía que ver con la del lateral luso. Pocos días después, y en la víspera del cierre contra el Real Madrid, el representante de Luisinho aireó gravísimos episodios sucedidos en la caseta y Víctor replicó con un monólogo de casi una hora de duración en el que expuso su verdad y paseó, sin conceder voz a los periodistas, bastantes de las miserias vividas en un ámbito que hacía mucho que había dejado de gobernar. En el club no gustó que tomase la manguera de la gasolina para enfrentarse al incendio, tampoco que en las horas previas al partido contra los blancos el técnico a través de las redes sociales se aplicase de manera casi compulsiva a redifundir los elogios que le llegaban. También interpretó el Deportivo que fue su entrenador quien había movido hilos para que fuesen los jugadores afines a él quienes tomasen la palabra en la sala de prensa en esos días tempestuosos. Se abrió entonces, con el final del campeonato, un periodo de consultas y reflexión de más de dos semanas al que se ha puesto fin con la destitución.

El crédito de Víctor se había agotado y cinco meses atrás parecía que era ilimitado. “Queremos que desarrolle un proyecto de larga duración”, había dicho Tino Fernández en enero. Cuando renovó, Víctor aludió a que el presidente deportivista había expresado el temor de que un equipo importante le hiciese una oferta, pero garantizó que solo pensaba en estar en A Coruña, el destino donde ya había ofrecido sus mejores años como futbolista y donde alzó el título liguero del 2000 y al que regresó por voluntad de Fernández y contra el criterio de los responsables de la dirección deportiva. La apuesta de estos era Raúl Caneda, un técnico gallego con pasado como segundo de Juanma Lillo y que actualmente entrena al Al-Nassr saudí, una opción que ahora no sigue vigente y que proponía un libreto muy diferente al mostrado por Sánchez del Amo, que levantó al equipo con un futbol de repliegue y balón al espacio y se cayó cuando una vez definidas unas armas que comenzaban a ser neutralizadas quiso dar un paso adelante hacia un estilo más combinativo. Sus críticos apuntan como defectos de Víctor sus problemas para variar el curso de los partidos y un punto de distante altivez que, supuestamente, no le ayudó a gestionar el vestuario. Metódico, laborioso, analítico como es, el joven técnico madrileño reconoce que tratará de extraer enseñanzas de las vivencias de los últimos meses para continuar edificando un futuro en los banquillos.

La identidad del nuevo entrenador se sabrá en las próximas horas, su perfil apunta hacia alguien que apueste por un estilo más combinativo que Sánchez del Amo. Tras la destitución de Fernando Vázquez el club había valorado la opción de Djukic y cuando se valoraba la de Víctor Fernández se pensó no sólo en Caneda sino en Martín Lasarte. Tanto Djukic como Lasarte, héroes del ascenso a Primera del que ahora se conmemoran 25 años, están en paro a la espera de destino.

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