El Madrid llega a la final sin la presión de La Décima

Bale estará en San Siro con más galones. La plantilla, liberada, ha comulgado con Zidane, que no se juega el puesto

La celebración de Bale después de marcar el 2-1 en Lisboa en la prórroga.
La celebración de Bale después de marcar el 2-1 en Lisboa en la prórroga.MANU FERNÁNDEZ (AP)

“Nos vamos a dejar los huevos. Nacimos para jugar estas finales. ¡Cuesta llegar hasta aquí eh!, así que acordémonos de los que han sufrido con nosotros. Intensidad, y vamos a ayudarnos todos”, fue el discurso de Sergio Ramos en el estadio Da Luz de Lisboa el 24 de mayo de 2014, la noche de la final de la Champions. Hablaron también Pepe, Carvajal, Arbeloa y Cristiano. Los cinco siguen en el equipo. Para algunos, como Arbeloa, el de Milán será el último partido de blanco. No está Casillas, ni Di María, ni Coentrão, ni Khedira (titulares aquella noche). Por lo demás, es el mismo Madrid de hace dos años.

Más información
Entrevista a Paolo Montero: “Veo a Zidane en la final y pienso que yo terminaría en el psiquiatra"
Simeone, el ‘león’ de San Siro
El amor, por Manuel Jabois
Zidane impone la normalidad para ganar la Champions

Con otro entrenador, eso sí (cuyo cargo, por cierto, no depende de cómo termine la final), del mismo perfil que Ancelotti. Con otros nervios, quizás. Y con dos jugadores que han ganado peso y se han vuelto imprescindibles: Casemiro y Bale. Casemiro vio la final de Lisboa desde la grada. Carlo Ancelotti tuvo que prescindir de Xabi Alonso por sanción y empezaron a entrarle dolores de cabeza. Confiaba tan poco en Asier Illarramendi y en el centrocampista brasileño, que prefirió utilizar a un renqueante Khedira para sustituir a Xabi.

El alemán, que en noviembre se había roto el cruzado, tenía 120 minutos de juego en las piernas. Su puesta a punto, los últimos dos partidos de Liga. Gareth Bale marcó el 2-1 en Lisboa. Pero no llegó a la final siendo el protagonista; al menos, sobre el papel. Aquél era el Madrid de Cristiano, de Xabi y de Di María.

El protagonismo de Bale

El que se enfrentará al Atlético en San Siro es más el Madrid de Bale. Por el crecimiento que ha tenido (esta es su tercera temporada en Chamartín) por cifras y goles y el peso que esos goles han tenido en el devenir del equipo. Sus cabezazos contra Rayo y Real Sociedad rescataron al conjunto de Zidane, que también gracias a él llegó con opciones a la última jornada de Liga. Del galés fue, además, el tanto (centro-disparo desviado por Fernando) con el que el Madrid derrotó al Manchester City y se clasificó para la final.

Bale ha jugado menos partidos que en sus dos primeras temporadas 30 por 48 y 44 de las anteriores (las lesiones musculares le han frenado este año en su mejor momento), pero ha marcado más goles que nunca en Liga (19) y ha dado 10 asistencias. Es hombre de finales (además del 2-1 en Lisboa firmó el 1-2 que le dio la Copa al Madrid ese año contra el Barcelona) y a la de San Siro llega con todos los galones.

Zidane, segundo de Ancelotti, dando instrucciones en la final de Lisboa.
Zidane, segundo de Ancelotti, dando instrucciones en la final de Lisboa.Kai Pfaffenbach (REUTERS)

En 2014 el conjunto blanco se dejó la Liga en las últimas jornadas (perdió siete puntos en los últimos cinco partidos) y para el presidente, Florentino Pérez, la Copa no era suficiente para garantizarle el puesto a Ancelotti. El italiano llegó a Lisboa sabiendo que, de no conseguir la orejona, su aventura en el Madrid terminaría. Diferentes son las urgencias que vive Zinedine Zidane. El club podría terminar la temporada en blanco por segundo año consecutivo, pero el técnico no se juega el puesto. Llegó en enero y rescató a una plantilla hastiada. Hizo lo que pudo: llegó vivo a la última jornada de Liga y metió al equipo en la final de la Champions.

Su continuidad no depende del resultado de San Siro. Aparte de que firmó un contrato hasta 2018, en el club consideran que se ha ganado el derecho a empezar la próxima temporada de cero. Igual que Ancelotti en el año de La Décima, el técnico francés ha comulgado con la plantilla. La sintonía con los jugadores es evidente. Cuando Ancelotti llegó a Chamartín dijo que no había que vivir La Décima como una obsesión. Y, sin embargo, así se vivía. El Madrid se clasificó para la final de Lisboa después de derrotar a Schalke, Borussia y Bayern; no disputaba una final europea desde 2002. A Portugal viajaron Hierro, Raúl, Mijatovic, Gento, Amancio y Di Stéfano. Se escribió un nuevo himno para La Décima. Se consiguió en Lisboa y el Madrid llega ahora a Milán habiéndose quitado ese peso de encima.

Sobre la firma

Eleonora Giovio

Es redactora de deportes, especializada en polideportivo, temas sociales y de abusos. Ha cubierto, entre otras cosas, dos Juegos Olímpicos. Ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS; ha sido colaboradora de Onda Cero y TVE. Es licenciada en Ciencias Internacionales y Diplomáticas por la Universidad de Bolonia y Máster de periodismo de EL PAÍS.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS