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El excéntrico adiós de Ibrahimovic

El sueco abandona el PSG tras un periplo de polémicas y récords

Ibrahimovic, en su despedida del PSG.

Su despedida estuvo a la altura de la extrema megalomanía que rodea desde siempre a su personaje. Zlatan Ibrahimovic saludó por última vez a los aficionados del París Saint-Germain con un excéntrico adiós. Ocurrió el pasado sábado, en la clausura de la Liga francesa, contra el Nantes. El gigante sueco, de 34 años, ingresó en el césped del Parque de los Príncipes tras recorrer el pasillo de sus compañeros en forma de reconocimiento. En el minuto 10, el árbitro detuvo incluso unos instantes el partido para homenajearlo. En el 89, Zlatan completó su doblete y, aunque su equipo no tenía más cambios, entregó el brazalete de capitán y abandonó el campo antes del pitido final junto a sus dos hijos, Maximilian y Vincent, que llevaban la camiseta del PSG con las menciones King y Legend(rey y leyenda). “Llegué como un rey y me voy como una leyenda”, escribió precisamente el sueco en su cuenta de Twitter como eslogan de su partida. La fiesta, que se saldó con otra aplastante victoria por 4-0 del equipo parisino, no fue solo la del cuarto título liguero consecutivo de Laurent Blanc, sino, sobre todo, la de la salida de un futbolista incontrolable que marcará un antes y un después en la vida del PSG.

Récord de 38 goles

Ibrahimovic se convirtió en su último encuentro liguero en el máximo goleador del club en una misma temporada, con 38 goles, borrando el récord del argentino Carlos Bianchi en 1978. El presidente de la entidad, el qatarí Nasser Al-Khelaïfi, se plantea renombrar una de las gradas del recinto parisino en su honor.

En Francia recordarán a Ibrahimovic como un futbolista irrepetible por sus espectaculares goles de volea, con el tacón, o el torso (su registro es de 154 tantos en 178 partidos), y también por sus polémicas declaraciones. “No he visto a ningún buen árbitro en este país de mierda”, dijo una vez tras un partido contra el Burdeos. Hasta el presidente de la República, François Hollande, tuvo que intervenir en algún momento para rebajar la tensión generada por el sueco y disculparlo.

Su excompañero Sylvain Armand recordó hace unos días en L’Equipe que Ibrahimovic, gran aficionado al taekwondo, buscaba a menudo echar pulsos con sus compañeros en los entrenamientos, y a veces incluso en los partidos. También destacó su profesionalismo y su ambición. En cambio, muchos de sus rivales se quedan con su lado provocador. Su presión e influencia sobre los jugadores de la Ligue 1 fue tan fuerte que hasta se inventó un verbo en el diccionario francés: zlataner, para expresar la acción de someter a alguien.

Ibrahimovic tuvo el mérito de llevar al PSG a una nueva dimensión a nivel europeo sin entregarle la llave para conquistar el cielo de la Champions. Su salida provocará la llegada de otro grande del fútbol mundial, la rumorología habla incluso de Cristiano o Neymar. El delantero sueco jugará probablemente en la Liga estadounidense la temporada que viene, sumándose al dorado éxodo de otras ex grandes estrellas del fútbol europeo como David Villa, Andrea Pirlo o Steven Gerrard.

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