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Benítez desciende cuatro meses después de salir del Madrid

El Newcastle pierde la categoría después de que el Sunderland derrotase al Everton

Rafa Benítez, el sábado contra el Aston Villa.
Rafa Benítez, el sábado contra el Aston Villa. Getty Images

El 4 de enero le mostraron la puerta de salida en el Real Madrid, el 11 de marzo llegó al Newcastle y el 11 de mayo su equipo descendió. El carácter indescifrable del fútbol se encarna en la peripecia de Rafael Benítez en los últimos meses, en su cambio de misión: de preparar un equipo enfocado a ganar todos los títulos al máximo nivel a pelear por mantener la categoría y fracasar en el intento.

Era una complicada misión para el regreso del técnico madrileño a la Premier, a un equipo que estaba en puestos de descenso, igualado a puntos con la línea que marcaba la salvación, pero que apenas había sumado tres puntos en sus siete partidos previos a su llegada. El desplome se ha completado después de que el Sunderland superase al Everton con una victoria (3-0) que también envía a la Championship, el segundo escalón del fútbol inglés, al Norwich. El Newcastle cae tal y como lo hizo en 2009. Entonces tardó un año en regresar con los grandes.

Benítez firmó un contrato que le vincula tres años más con el club, pero incluyó una cláusula liberatoria en caso de descenso. Ahora debe decidir si afronta el reto de entrenar en una segunda división, estancia en la que no trabaja desde que en 2001 ascendió con el Tenerife. “Puede ser una buena experiencia para él”, desliza Kevin Keegan, gloria del Liverpool y también una voz de peso en Newcastle, donde pasó sus últimos años como futbolista y luego entrenó al equipo. “Una vez conoces el club, entiendes su dimensión y lo que mueve es complicado dejarlo”, refirió Keegan en declaraciones a la BBC. Otro exjugador, el colombiano Tino Asprilla, fue más taxativo: “Si Rafa decide irse, el Newcastle sufrirá”.

La decisión de Benítez pasa por la opción de que pueda detentar el control de todas las operaciones futbolísticas del Newcastle desde la base hasta la cúspide. Asprilla se apunta. "Montar todo el Leicester costó tanto como fichar a Mitrovic y Thauvin. Es un chiste", detalla.

Bajo la lupa está el propietario Mike Ashley, un multimillonario que hizo fortuna en el terreno de la venta de artículos deportivos. En 2009 ya conoció un descenso al frente del club en un contexto similar: a ocho jornadas del final recurrió a Alan Shearer, otra gloria del fútbol inglés y además nacido en la ciudad, para que obrara el milagro. “Ashley no aprendió nada. Benítez es un entrenador al más alto nivel mundial y así lo demostró en cuanto ajustó las piezas. Tenía que haber llegado antes”, lamenta Shearer. El Newcastle sumó un punto en los cuatro primeros partidos con Benítez y ahora encadena cinco jornadas sin perder, su mejor racha en dos años, pero un empate el pasado sábado en casa del colista Aston Villa le dejó en el alambre y se ha caído.

La desazón en Newcastle es la alegría en Sunderland, ciudad vecina apenas a 25 kilómetros de distancia. Allí el veterano Sam Allardyce da continuidad a su currículum impoluto de descensos y el equipo a su leyenda de agónicas salvaciones, nueve campañas seguidas zafándose y sin escalar más arriba de la décima plaza.

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