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Miguel Ángel López: “Nunca creí que no sería capaz de todo”

El campeón del mundo de marcha se prepara en Cieza para su doble desafío olímpico

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Miguel Ángel López, campeón del mundo en 20 kms marcha.

Campeón de Europa en 2014, campeón del mundo en 2015, en 2016 a Miguel Ángel López (Llano de Brujas, Murcia, 1988) le toca ser campeón olímpico. Para hacer el más difícil todavía, el marchador lo intentará seguramente no solo en su prueba de toda la vida, los 20 kilómetros, sino también en los 50, un doblete que en la historia, en Sidney 2000, solo ha logrado el polaco Robert Korzeniowski.

Pregunta. ¿En quién se fijaba cuando empezó?

Respuesta. Los primeros años no tenía ídolos porque no conocía a nadie. El atletismo empecé a seguirlo a partir de 2002, con el Europeo de Múnich. El primer marchador referente fue Juanma Molina, con su bronce de Múnich. Dominaban entonces Paquillo y Jefferson Pérez, pero mi gran ídolo de la época fue Juanma porque, además, al poco empecé a entrenar con Carrillo, su entrenador también.

P. ¿Eso hace más fáciles las cosas, entrenarse con uno de los mejores del mundo, para pensar que se puede ser campeón?

R. El tener una referencia cercana ayuda muchísimo, porque muchas veces si no lo ves de cerca parece imposible o una cosa hecha para otros. Pero si ves de cerca que de verdad se puede, que alguien como tú, que no eres gran cosa, lo puede hacer, tú crees que también puedes. Eso forma parte del proceso de ayuda, sí, pero si no está la otra parte, si tú no crees en ti realmente, es imposible llegar.

P. ¿Cuándo empezó a creer en usted?

R. Desde muy joven siempre creí, siempre tuve la esperanza de llegar. Escuchaba compañeros que decían que no sabían si serían capaces, pero yo nunca me dije que no sería capaz de todo. Sabía que era difícil, que tendría que ir cumpliendo todo el trabajo y todo el proceso, con años más buenos o menos buenos, y comprender que no solo es el entrenamiento y el trabajo lo que te hacen crecer, sino que hay más cosas que cuidar…

Si hubiera logrado medalla en Londres, no sé si habría hecho lo demás”

P. Dicen que el entrenamiento más importante no es el que mejora el cuerpo o la técnica, sino el que hace madurar…

R. El crecimiento mental es clave.

P. Y en 2012 fue diploma olímpico en Londres.

R. Aquel fue mi gran punto de inflexión, cuando realmente me dije que tenía que apostar por esto cien por cien y sacar todo lo que llevaba dentro. Poco a poco he ido creciendo, sacando algo positivo para mejorar física y, sobre todo, mentalmente.

P. ¿Cómo ha podido mantener la motivación, el hambre?

R. Siempre he querido ir a por algo más que el año anterior, y también a ello me ha empujado los resultados que he obtenido. Han sido resultados progresivos, y así mejor. Si, por decir algo, hubiera conseguido la medalla en Londres, no sé si después habría conseguido todo lo demás. Me habría costado más trabajo mantener la motivación.

P. ¿La idea de doblar con el 50 viene de esta necesidad de ponerse cada vez objetivos más difíciles?

R. Lo de doblar no ha surgido este año, yo lo tenía en la cabeza desde hace un par de años, pero al darse todo perfecto el año pasado, ya contaba con ello. Pero siempre daré prioridad al 20, mi prueba.

P. En su primer 50, en marzo, quedó campeón de España, ¿una premonición?

R. Pero no salió todo como quería porque una lesión en enero no me permitió hacer todo el trabajo… Si en la federación deciden que esté, intentaré el reto y a ver qué tal sale. Desde Massana en Atlanta 96 ningún español lo ha intentado.

Miguel Ángel López besa la medalla de oro que logró en los Juegos de Pekín. ampliar foto
Miguel Ángel López besa la medalla de oro que logró en los Juegos de Pekín. efe

P. ¿Cómo es su entrenador, Carrillo?

R. Es un romántico, es un entrenador de la vieja escuela, y le gusta que su pasión se vea correspondida por el atleta. Tiene muy claro lo que hay que preparar, los resultados de grandes campeonatos, y sabe planificar muy bien. Y es capaz, a veces, de dejar de lado consideraciones económicas o de otro tipo, para centrarse solo en el objetivo importante.

P. ¿Y cómo es su relación?

R. Tengo con él una relación un poco especial. Él es un ser especial, también, como todos tenemos nuestras cosas. Lo conocí en 2002, desde los 14 años. Siempre lo he mirado con mucho respeto, aunque hayamos tenido nuestras diferencias, sobre todo en los últimos tiempos cuando yo también tengo mi forma de ver las cosas. Lo vamos compartiendo, discutimos y llegamos a un acuerdo. Conmigo, y con todos los atletas que tiene, Carrillo es un padre y también un amigo.

Carrillo es un romántico. Le gusta que su pasión sea correspondida”

P. ¿Es difícil la relación con la gente?

R. Con cualquier deportista es complicado porque es difícil entendernos. Vivimos las 24 horas pensando en el deporte y lo hacemos todo para estar bien físicamente y para rendir psicológicamente. Pero como viene bien tener una vida normal yo intento separar.

P. ¿Se está haciendo largo el año olímpico?

R. temía que se me hiciera largo pero, en realidad, se me está haciendo bastante corto por los problemas físicos de principio de temporada. Cuando se está bien todo va mucho más lento. Y ya queda muy poco para Río y no es fácil gestionar todo lo que hace los Juegos especiales, todo lo que se mueve alrededor. Hay que tratar de entrenar lo mejor posible.

P. Quizás los problemas físicos le hayan venido bien también para no sobreentrenar, como si el cuerpo fuera sabio y supiera lo que más le conviene…

R. Dicen que gané los 50 kilómetros del campeonato de España pese a no haberme entrenado apenas porque tengo mucha clase, pero ya me gustaría dejar de tener que tirar de clase y talento para ganar, porque eso se agota. Hay que tirar del trabajo que se hace.

P. ¿Necesita ya encerrarse en su burbuja de altura, huir de las distracciones?

R. Para estar centrado cien por cien necesito irme a Sierra Nevada y Font Romeu para pensar solo en los entrenamientos, en descansar, en comer y poco más, en guardar energías para el día D y la hora H [12 de agosto, 18.30 en la España peninsular].

El primero que quiere el oro soy yo. Que la gente quiera verme es un orgullo”

P. ¿Es muy pesada la gente diciéndole siempre que su medalla es segura?

R. Un poco sí. Todo el mundo se viene arriba y está más pendiente, dándolo por hecho. De tanto escucharlo, parece que se convierte en una obligación, y no debe ser así. Trato de no prestar mucha atención a las predicciones de medallas. Solo pienso en entrenar bien y llegar a Río en las mejores condiciones. Eso es lo que tengo en mi cabeza. Lo que venga después vendrá, pero el primero que quiere luchar por el oro soy yo, claro. Pero que la gente tenga ganas de que lleguen los Juegos para verme a mí me llena de orgullo.

P. ¿Es usted su único rival entonces?

R. Si llego como quiero llegar no voy a decir que sea imbatible, pero sí que se lo voy a poner muy difícil a quien quiera ganarme.

P. ¿Desea que le cambie la vida si es campeón olímpico? ¿Qué espera que le depare una medalla de oro? ¿Qué puede recompensar tanto esfuerzo?

R. No sé realmente lo que vendría después si consigo la medalla. Mi vida personal espero que no cambie, seguir igual con mi gente querida. Pero conseguir éxitos mayores tiene más repercusión, sí, pero a mí me mueve sobre todo la ambición de hacer un poco historia. En el atletismo español nadie ha conseguido la triple corona [Europeos, Mundiales, Juegos] y para mí es el reto más importante a nivel personal. Siempre soñamos con la medalla olímpica. Lo que venga después, ya veremos.

P. ¿Sueña por las noches con la carrera?

R. Ahora que recuerde, dormido no. Despierto sí que he pensado mucho en verme allí, en cómo será la carrera… Pero ahora solo pienso en el siguiente reto, que es la Copa del mundo del 8 de mayo en Roma. Después, ya soñaremos.

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