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El tridente del Madrid acumula más balas que tiros en los clásicos

Bale, Benzema y Cristiano, que atraviesan su temporada más eficaz como trío, perdieron siempre que coincidieron contra el Barça. Suman tres derrotas desde 2014

Benzema, Cristiano y Bale celebran uno de sus goles al Sevilla.
Benzema, Cristiano y Bale celebran uno de sus goles al Sevilla. AFP

La BBC nunca jugó mejor. Nunca se entendieron con más fortuna el trío formado por Bale, Benzema y Cristiano. Las estadísticas señalan que desde que coinciden en el equipo, en el otoño de 2013, los tres atacantes del Madrid no habían metido más goles ni brindado más asistencias que en esta temporada. Los efectos de la política deportiva de un club que lleva años concentrando esfuerzos en potenciar a sus famosos goleadores van cuajando en actuaciones progresivamente aplastantes. Al menos así ha sido contra equipos como el Deportivo, el Sporting, el Rayo, o el Sevilla que se presentó en el Bernabéu en la última jornada de Liga filtrado por las bajas y el cansancio. Resta, sin embargo, un buen partido frente a rivales directos. Y resta que demuestren que son capaces de ser determinantes contra el Barcelona. Los tres clásicos que suma la BBC se cuentan por derrotas.

“Mañana”, dijo Zidane, “es un partido para cambiar eso. Nada más. Y lo vamos a intentar”.

El técnico del Madrid se mostró dichoso de poder participar de nuevo del espectáculo del clásico. Zidane restó trascendencia a la cuestión del rendimiento de sus goleadores. Después de todo, entiende que hay razones objetivas para pensar en una evolución. Bale, Benzema y Cristiano suman 63 goles y 21 asistencias en las 30 jornadas de Liga celebradas. Es el mejor promedio que han ofrecido. Su historial conjunto en los clásicos resulta tan pobre que no será difícil que mejoren sus cifras este sábado.

Bale, Benzema y Cristiano fueron titulares en tres ocasiones contra el Barça; el 23 de marzo de 2014 (3-4), el 22 de marzo de 2015 (2-1) y el 21 de noviembre de 2015 (0-4). El balance total de goles, pases de gol, remates y pases de los madridistas en estas jornadas fue notablemente inferior al de sus contrapartes del Barça. Entre los tres sumaron cuatro goles, una asistencia, 26 remates y 222 pases. En los mismos encuentros Messi, Neymar y Suárez (ausente en 2014) metieron siete goles, dieron tres asistencias, completaron 32 remates y procuraron 306 pases. Del lado del Madrid destacó Benzema con dos goles, una asistencia, 13 disparos y 63 pases. Del lado azulgrana el más productivo fue Messi con tres tantos, dos asistencias, 12 remates y 123 pases incluso con el hándicap de ser suplente en noviembre de 2015. Los barcelonistas golpearon más sin acusar su condición de visitantes. Dos de los tres clásicos examinados se celebraron en el Bernabéu.

Zurdos a la izquierda

Zidane no somatizó la tensión como su predecesor, Rafa Benítez, que parecía inquieto cada vez que le preguntaban por su proyecto de acomodar a Bale, Benzema y Cristiano en un nuevo esquema. Benítez llegó al club con el propósito de situar a Bale en la banda izquierda, en sintonía con el presidente, Florentino Pérez, que el 3 de septiembre pasado se pronunció en El Larguero a favor de trasladar al galés en esa posición. “A mí me gusta que los derechos jueguen por la derecha y los zurdos por la izquierda; en eso soy del antiguo régimen”, sentenció el presidente. En aquellos días, desde la directiva del Madrid se propagó el razonamiento de que entre 2013 y 2015 Carlo Ancelotti perjudicó al galés al colocarle a pierna cambiada. Ancelotti se encogió de hombros cada vez que se lo plantearon: Bale, decía, le había pedido jugar en la derecha.

Benítez fue contratado con la premisa de restituir el orden. Durante semanas el técnico madrileño se afanó en que Bale jugara por la izquierda pero, poco a poco, lo fue trasladando al medio y luego lo reestableció en la derecha. Se excusó diciendo que quería que los miembros de la BBC permutaran por todo el frente de ataque.

El miércoles la afición supo por boca de Bale que, en el mejor de los casos, el embrollo sobre su posición fue un malentendido. “A mí me gusta jugar en el medio”, dijo; “pero si no es así, prefiero hacerlo en la derecha”.

Zidane ha devuelto a Bale a la derecha, a Casemiro al centro y a James al banquillo en una cadena de decisiones que lo equiparan a Benítez. Los resultados son, de momento, más o menos similares. Los acontecimientos parecen repetirse a las puertas del clásico menos relevante de la década.

Para que la historia del Madrid cambie quizás antes deba cambiar la historia de la BBC, hasta ahora más rica en balas que en tiros. Sobre todo ante grandes rivales. Sobre todo contra el Barça.

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