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Polémica social en el rugby

El inglés Joe Marler se jugó una dura sanción por llamar “gitano” a un rival

Marler y Lee se encaran en el Inglaterra-Gales.
Marler y Lee se encaran en el Inglaterra-Gales. EFE

El inglés Joe Marler abrió un conflicto deportivo y social tras haber llamado el pasado sábado “gitano” al galés Samson Lee durante la disputa del encuentro del Seis Naciones que disputaban sus selecciones. Los comentarios fueron grabados por el micrófono del árbitro, el sudafricano Craig Joubert, y el jugador se jugó una sanción de uno a 12 meses. En su decisión, el comité subrayó en la noche del miércoles el hecho de que Marler "lamentara profundamente" lo sucedido y se disculpara al descanso. También argumenta que su técnico le había corregido y acepta que el comentario "se hizo en el calor del momento". Marler aseguró en un comunicado: "Me comportaré de manera diferente en el futuro. No condono el racismo en ninguna forma".

Finalmente, Marler podrá jugar este sábado el último encuentro del torneo, en el que Inglaterra persigue ante Francia el Grand Slam (ganar todos los partidos). Pese a su ofensa, el jugador cuenta con el apoyo de su técnico.

El ‘rearbitraje’, descartado

El rugby no contempla cambiar la decisión tomada en el campo por el colegiado y limita la función de los comités a discutir sanciones suplementarias por acciones antideportivas. El árbitro del Inglaterra-Gales, el sudafricano Craig Joubert, comunicó sobre el césped al galés Thomas Francis que el juez de televisión no había encontrado evidencias suficientes para amonestarle por golpear con sus dedos los ojos del inglés Dan Cole, pero que la acción sería analizada durante la semana. La ofensa, una de las más graves que establece el reglamento debido a la posición de vulnerabilidad del jugador que yace en el césped, le costó el martes ocho semanas tras una rebaja por atenuantes.

El seleccionador inglés, Eddie Jones, subrayó que Marler se disculpó en el descanso con Lee, ostensiblemente enfadado sobre el césped. Aunque el asunto prendió pronto en las redes sociales, el técnico contará con el segunda línea. “Lo que dijo no es parte del espíritu del juego. Todos cometemos errores y el hecho de que se disculpara es una prueba de su carácter. Es algo que solo haces si verdaderamente lo sientes”. La Unión Inglesa de Rugby ha dejado el asunto en manos de Jones y descarta, al menos de momento, sancionar al jugador.

La polémica también ha llegado al rugby galés. Su seleccionador, el neozelandés Warren Gatland, se disculpó ayer por referirse al incidente como “solo una broma”. El técnico explicó el martes, en consonancia con Jones, que vio a Marler y Lee sonreír durante el descanso. “Este tipo de cosas se resolvían a puñetazos hace 20 años”. En respuesta a las declaraciones de Gatland, partidario de “dejarlo pasar” y no agrandar el tema, la comunidad gitana exigió que se retractara. “Hace 20 años no teníamos regulaciones de igualdad. Necesita entrenamiento en diversidad y estar callado hasta que sepa de que está hablando”, aseguró la activista Shay Clipson. La Unión Galesa de Rugby emitió ayer un comunicado repitiendo el rechazo al racismo de su seleccionador, que contó con el apoyo expreso de Lee. “Tengo mi punto de vista y me gustaría explicarlo. Estoy con Warren”, aseguró el jugador.

La sanción inhabilita al jugador a participar en cualquier competición que se celebre durante el periodo establecido, ya sean encuentros con sus equipos o compromisos internacionales. La normativa de la Unión Internacional de Rugby demanda clubes y selecciones a “no permitir que los jugadores eviten las completas consecuencias de sus actos” al dejarles jugar en encuentros amistosos o en compromisos previos al comienzo de la sanción.

Según el tipo de sanción, la normativa contempla baremos máximos y mínimos en la duración de la misma. El abuso verbal por razones étnicas o religiosas parte de un mínimo de 4 semanas a un máximo de un año. En las ofensas más graves, como agresiones físicas o verbales al árbitro o graves daños a jugadores, se establecen inhabilitaciones de por vida. En el Seis Naciones, los comisarios son designados por la organización en la semana anterior al encuentro. No pueden ser nacionales de ninguno de los equipos contendientes ni de sus rivales en la siguiente jornada.

Las sanciones son especialmente duras cuando se quebranta el espíritu del juego. En 2009, un jugador de los Harlequins ingleses mordió una ampolla de sangre para fingir que se había roto el labio y permitir que su equipo, ya con los cambios agotados, pudiera recuperar a su pateador estrella. El jugador fue sancionado a un año, aunque el castigo quedó reducido a cuatro meses por su testimonio en la apelación. Hubo sanciones de dos y tres años, respectivamente, para el fisioterapeuta y uno de los directivos.

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