VUELTA DE LOS OCTAVOS DE FINAL DE LA CHAMPIONS LEAGUE

Casemiro y Keylor cierran la puerta

El portero costarricense, imbatido, y el mediocentro brasileño frustran el ataque romanista

Navas despeja la pelota ante Pepe y Dzeko
Navas despeja la pelota ante Pepe y DzekoGERARD JULIEN / AFP

La Roma tuvo el 0-1. Acarició la remontada porque dispuso de la ocasión perfecta de asestar el golpe psicológico imprescindible. Al cuarto de hora de partido, cuando Salah pisó la banda derecha, aceleró y se fue de Marcelo y de Ramos como quien enhebra cuentas de un collar. Cuando Pepe y Casemiro bajaron a cubrirlo el atacante egipcio le pasó la pelota al nueve Edin Dzeko, que le acompañaba por el medio. De repente, este melancólico punta bosnio se vio solo ante la red del Madrid. En la esquina del área chica, él y el gol. Citados. Quizá demasiado comprometidos. Armó la pierna y en lo que tardó en golpear descubrió que le apagaban la luz. La sombra lo cubrió en forma de uniforme negro sobrevenido. El uniforme de Keylor Navas, el portero costarricense, que primero se movió lateralmente y una vez cerrado el segundo palo avanzó cuatro zancadas hasta achicarle el ángulo al rematador. Dzeko se atolondró tanto que mandó el tiro al cartel de patatas Lay's.

¡Hemos tenido tantas ocasiones de meter gol”, lamentó Florenzi

La Roma tuvo la remontada en sus manos pero fue el Madrid el equipo que alcanzó los cuartos de final. Gracias a los goles de Cristiano, uno en el Olímpico y otro en el Bernabéu —el portugués suma 13 tantos— y gracias a Keylor, que está imbatido en esta Champions. “¡Hemos tenido tantas ocasiones de meter gol”, lamentó Florenzi al acabar la velada. “¡Hemos jugado como hacía mucho pero sin concretar!”.

Keylor ganó dos mano a mano, uno a Florenzi, otro a Manolas, que habrían significado el 0-1. Por el camino logró batir el récord de tiempo sin encajar goles que ostentó el holandés Edwin van der Saar, hasta este martes el segundo portero con más minutos de imbatibilidad en la hitoria de la Champions (653 minutos con el Ajax) por detrás del alemán Jens Lehman (863 minutos con el Arsenal).

Como Benítez

Tantas veces agujereada en la Liga, la portería de este Madrid permanece sellada en el concierto europeo. Keylor tiene parte de la responsabilidad. Otra parte es de la mayor solidez que ha exhibido el equipo en este torneo. La alineación que Zidane dispuso contra la Roma tuvo un matiz defensivo importante en la inclusión de Casemiro. Como en el campo del Levante, el técnico francés reforzó la espalda de Kroos con el mediocentro brasileño. En la derecha dejó que Modric siguiera ejerciendo su aplicado papel de volante.

Casemiro controla la pelota.
Casemiro controla la pelota.JUAN MEDINA / REUTERS

La solución no fue nueva. Rafa Benítez la aplicó en el derbi de octubre (1-1). Para el técnico madrileño, destituido en enero, Casemiro gozaba de más importancia que Kroos. Su argumento era sencillo: el brasileño es el único mediocentro puro de la plantilla. El único futbolista del Madrid —a salvo el caso de Marcos Llorente, que ocasionalmente sube del Castilla— que conoce y ejecuta las tareas que son propias de la función del centrocampista que juega por delante de los centrales. El suyo es un puesto específico muy vinculado al cierre de los espacios entre líneas. Unas funciones que ni Kroos, ni Modric ni Kovacic, cumplen con naturalidad.

La labor de Casemiro, vendido al Oporto en 2013 y repescado en 2015, resultó tan evidentemente necesaria que cuando en el minuto 83 Zidane le sustituyó por Kovacic el Bernabéu le dedicó la ovación más ruidosa. El volante no permitió que Dzeko se girase, cortó las líneas de pase entre Pjanic y los delanteros, y cuando tuvo la pelota la jugó con sencillez.

La Roma se quedó en octavos y el Madrid pasó a cuartos. Gracias al bisturí de Cristiano y gracias a dos secundarios que dieron el portazo.

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