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El CSKA desfonda al Madrid

Los de Laso, incapaces de estirar sus fuerzas en el tramo final, chocan ante el equipo ruso

Lima, durante el partido ante el CSKA.
Lima, durante el partido ante el CSKA. EFE

El pulso entre la resiliencia y la frialdad llevó el duelo entre el Madrid y el CSKA a una exigente recta de meta a la que el conjunto de Laso llegó desfondado. El campeón de Europa pagó las secuelas de las magulladuras acumuladas en lo que va de tortuoso curso y chocó ante la hercúlea propuesta de Itoudis. Llull y Ayón estiraron de su abnegación en la frontera de la media hora en pista pero, llegado el momento de la resolución, el desgaste acumulado ofuscó las ideas y desenfocó la puntería madridista (8 de 32 en triples). La tropa del conjunto ruso, con Hines y Teodosic al frente, se repartió un martilleo constanteque encarriló su clasificación para cuartos. A los blancos les esperan ahora cuatro partidos fuera (Zalgiris, Barça, Olympiacos y Baskonia) en las cinco jornadas restantes del top 16 para buscar el pase y sostener su defensa del título.

Real Madrid: Llull (14), Carroll (9), Maciulis (-), Reyes (13), Ayón (20)—quinteto titular— Sergio Rodríguez (15), Taylor (7), Nocioni (4), Lima (2) y Rivers (3).

CSKA Moscú: De Colo (12), Jackson, Vorontsevich (8), Kurbanov (7) y Freeland (6) -quinteto titular-, Fridzon (13), Khryapa (9), Hines (16), Teodosic (15), Korobkov y Higgins (10).

Árbitros: Jovcic (SRB), Paternico (ITA) y Latisevs (LAT). Freeland y Llull fueron eliminados por cinco personales. 

Barclaycard Center. 11.792 espectadores.

La falta de puntería del Madrid desde el perímetro (1 de 8 en triples en el primer cuarto; 0 de 4 para Llull en ese tramo tras su estratosférico bingo en Valencia) y la contundente carrocería del batallón ruso desplazaron el centro de operaciones del partido a la pintura tras el salto inicial. Con Ayón y Freeland como estiletes, ambos contendientes instauraron una intensidad defensiva propia de los duelos de colmillo afilado y se lanzaron a un vibrante cuerpo a cuerpo. Se enfrentaban los dos mejores ataques, los equipos más valorados y dos de las escuderías favoritas para conquistar el torno y el pulso no defraudó.

Llegaba el Madrid a la cita con la Copa en el zurrón de conquistas y una sola derrota en los 12 últimos partidos de su expediente. Una garantía de endorfinas para testar su estado competitivo rumbo al tramo decisivo de la temporada. Una prueba con valor matemático y emocional tras un camino tortuoso en el torneo. En plena recuperación de sensaciones, fue la ocasión de comprobar las secuelas de la secuencia de lesiones y cambios en lo que va de temporada.

Tras el áspero tanteo inicial, emergió con fiereza Hines. Con fibra y músculo, el pívot estadounidense sacudió el parquet con una condensada exhibición de solvencia y 10 puntos consecutivos que otorgaron al CSKA la mano en la partida al comienzo del segundo cuarto. El Madrid intentó pertrecharse acumulando carácter en pista con Nocioni, Lima, Taylor y Rivers, pero sus grilletes no alcanzaban para contener la embestida del conjunto de Itoudis y en los viajes al aro rival se notaba la ausencia de Llull y Ayón en sus escasos respiros. Un triple de Taylor colocó el 28-28 mediado el segundo cuarto, pero los puntos de Teodosic y Fridzon y los rebotes de Khryapa comenzaron a estirar la cuerda con un parcial de 2-11 (30-39, m. 19).

Aplicado en su labor de secante de De Colo, no parecía el día de Llull en ataque, pero su primer acierto desde el 6,75 fue todo un alivio para el Madrid coincidiendo con el viaje a vestuarios (37-42, m. 20). A la vuelta de la caseta Felipe sacó la cuarta falta de Freeland y llegó también el primer triple de Carroll, pero el CSKA acreditó su condición de roca y martillo.

La abnegada defensa madridista mantenía a De Colo con un 0 en su estadística anotadora después de 17 minutos en pista pero, incluso sin su máximo anotador afinado, las tanquetas de Itoudis mantenían las paladas de hormigón. Subían los voltios en la pista y los decibelios en la grada y, en pleno fragor de la batalla, saltó la chispa. Hines acaparó los focos y protagonizó, de una tacada, un mate en la cara de Ayón, una antideportiva por trabar al mexicano tras el saque de fondo y una técnica por protestar a los árbitros la decisión. Aprovechó la circunstancia el Madrid para igualar el marcador (52-52, m. 25), pero no se inmutó el CSKA. La primera canasta de De Colo y dos faltas consecutivas de Ayón colocaron de nuevo a los blancos en el papel de perseguidor.

Los de Laso estiraban su capacidad agonística cargando de minutos a sus piezas clave, Ayón y Llull, y el conjunto ruso lucía repertorio en una intensa secuencia de relevos que acreditaban su multimillonario repertorio. Un triple de De Colo y otro de Higgins decretaron el más difícil todavía para el campeón (68-80, m. 35) y otro acierto de Fridzon desde el 6,75 remató la victoria rusa. Carroll erró el lanzamiento que pudo haber colocado a tres puntos a su equipo en el último minuto, le faltaron fuerzas y puntería.

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