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Cuspinera: “Antes era corresponsable. Ahora si pierdo la caña irá para mí”

Ayudante de Pepu Hernández en la selección y de Ettore Messina y Pablo Laso en el Madrid, ha llevado al Fuenlabrada a la Copa en su primera experiencia como entrenador jefe. “Los sueños son mucho más intensos cuando los sueñas que cuando los vives”, confiesa

Cuspinera, entrenador del Fuenlabrada.
Cuspinera, entrenador del Fuenlabrada.

Estuvo junto a Pepu Hernández en la plata de la selección española en el Eurobasket de 2007 y en el Madrid fue ayudante de Ettore Messina, de Lele Molín tras la espantá del técnico italiano, y de Pablo Laso durante las tres temporadas que precedieron al año de la apoteosis de los cinco títulos. Jota Cuspinera (Getxo, 45 años) fue un base discreto y efímero que acabó por descifrar el juego cuando tomó perspectiva desde la banda. Tras más de dos décadas trabajando en los banquillos desde un segundo plano, el Fuenlabrada le dio la alternativa y la ha aprovechado metiendo al equipo en la Copa. “Como ayudante, siempre he intentado ser el contrapunto del entrenador. El Pepito Grillo que rebajaba la euforia en los buenos momentos y animaba en los malos”, confiesa antes de medirse a uno de sus afamados profesores: Pablo Laso.

Pregunta. ¿Dónde está el secreto de su Fuenlabrada?

Respuesta. No hemos hecho nada especial. Trabajar y trabajar. Lo que pasa es que las enchufamos. No sé porqué exactamente. Fuimos ganando confianza hasta creer que en nuestra pista podíamos ganar a cualquiera. Con mucha defensa y alegría en ataque, con la idea de competir siempre. De momento funciona y ojalá dure. Pero hay que seguir siendo humildes. Lo que somos no es porque lo somos sino porque lo trabajamos. Si nos lo creemos nos llevaremos el tortazo.

P. En noviembre, recogió el testigo de Tabak y tras más de 20 años entrenando le llegó la oportunidad como primer técnico. ¿Fue especial el debut?

R. No lo pensé mucho. Los sueños son mucho más intensos cuando los sueñas que cuando los vives en realidad. Una vez que consigues un objetivo no llegas a disfrutarlo porque, inmediatamente, el cerebro se pone otro. No lo viví con efusividad. Fue extraordinario saber que iba a ser primer entrenador, pero el partido fue un partido normal. Además ahora está el temor de pasar de ser corresponsable como ayudante a ser el responsable casi absoluto de lo que ocurra. Ahora si pierdo la caña irá para mí.

P. Lele Molín decía que el salto cualitativo es pasar de dar consejos a dar órdenes.

R. Está bien dicho, pero yo mezclo consejos y órdenes. Pregunto a mis jugadores, me gusta trabajar así porque los protagonistas son ellos. Quiero conocer sus sensaciones. Yo propongo no impongo. El entrenador ‘solo’ importa para establecer una filosofía general en base a lo que tienes para sacar el máximo de tus recursos.

P. Reconoce que en su etapa de jugador nunca acabó de conocer el juego ¿Ha entrenado a muchos jugadores de esos?

Cuando salí del Estudiantes me sacaron de mi pecera y me sentí ahogado"

R. Sí. Lo malo de no entender el juego es que tú no eres consciente de que no lo entiendes. Yo cuando me apretaban no veía a mis compañeros. Si no percibes todo lo que está ocurriendo en la cancha no estás entendiendo el juego. Hay jugadores que dominan el juego y otros a los que el juego les domina. Rudy Fernández, por ejemplo, es un perfecto conocedor de qué va esto. Tiene un instinto natural en ataque y en defensa. Carlos Jiménez también tenía ese control y esta intuición. El Chacho, Felipe en su evolución…Popovic. Ellos son grandes conocedores del juego.

P. ¿Cómo es Popovic?

R. Es un regalo de jugador. Es una gozada en la cancha y fuera. Es espectacular como se dirige a los jóvenes, como trata a los compañeros, como maneja el vestuario. Es un líder.

P. ¿Cuáles son las virtudes de su equipo?

R. No tenemos el potencial y el talento de otros equipos, pero todos los jugadores que están en la ACB es porque tienen alguna virtud. Se trata de que cada uno haga lo que sabe lo mejor posible. Hicimos una plantilla para tirar de tres y esa es nuestra principal arma y la que más tratamos de explotar. Intentamos ser agresivos en defensa y abrir espacios en ataque. El carácter en defensa gana partidos. Ser un equipo es fácil cuando se gana, si viene mal dadas tenemos que seguir sacrificándonos por el de al lado.

P. ¿Para alguien que ha tenido tantos y tan buenos profesores quien ha sido el maestro?

R. Te quedas con cosas de todos. A nivel técnico-táctico me quedo con Ettore Messina, me hizo ver otra historia, otro baloncesto; en la dirección de grupo tanto Pepu [Hernández] como Pablo [Laso] son dos maestros. Lo de Pablo en sus cinco años en el Madrid ha sido brutal. ¡Como ha llevado poco a poco al equipo a la cima! Eso, aunque tengas plantilla, ¡es tan difícil! De Ibon Navarro aprendí la pasión y el creer en todo momento, el no dar nada por perdido independientemente de quien sea el rival o de la desventaja que haya en el marcador. Es una fe contagiosa.

P. Desde la perspectiva del que estuvo dentro ¿Cómo explica la evolución del Madrid de Laso?

R. Me da mucha rabia no haber estado el año pasado. Todo está concatenado. Yo tiraría para atrás. Tanto Joan [Plaza] como Ettore [Messina] sentaron unas bases. El equipo se colocó en la rampa de salida. Llegó Pablo [Laso], empezó a trabajar y consiguió la primera Copa, que fue un alivio inmenso para el equipo y la estructura del club. Al año siguiente ganamos la Liga y nos plantamos en la final de la Final Four y el equipo creció y creció en esa dinámica. El éxito estaba a punto. El núcleo duro del equipo tenía entre ceja y ceja la Euroliga. El año pasado, los fichajes complementaron en carácter a lo que ya se tenía. El club se movió bien y todo cuadró.

P. ¿Cómo analiza ese estilo del Madrid de Laso que revolucionó el baloncesto Europeo?

R. Laso tuvo claro desde el principio que quería un equipo alegre y que corriera. Las características de los jugadores inducían a ello. Quería que el caballo se desbocara, tenerle con una brida muy suelta que solo hubiera que apretar muy de vez en cuando. Él tiene la virtud de saber dar libertad pero sin dejar de reconducir cosas. Tiene mucha mano izquierda y los jugadores entendieron el mensaje y llegaron los éxitos.

P. ¿Aunque ya no estuviera dentro, tiene orgullo de pertenencia por todos los títulos del Madrid de la temporada pasada?

R. Cuando ganaron la Euroliga tuve una sensación muy extraña. Por una parte me alegré por todos, el equipo y Pablo se lo merecían; pero, por otra, tuve una gran sensación de vacío por no estar allí para vivirlo. Tenía una sensación de vacío interno similar a cuando perdimos las dos finales anteriores.

Cuspinera, entrenador del Fuenlabrada.
Cuspinera, entrenador del Fuenlabrada.

P. El Madrid le comunicó por burofax que no iba a seguir, ¿le dieron explicaciones?

R. No las tuve. Pero ni las pedí ni las quise buscar tampoco. Me dolió la salida porque no me la esperaba y porque poco tiempo antes habíamos hablado de otras cosas. Pero llevaba un tiempo en el que yo quería salir. No tenía el alma de ser ayudante toda la vida, quería entrenar. En el Madrid se vive muy bien, pero el burofax lo vi como una oportunidad. Fue triste pero, de alguna manera, me pusieron en la situación en la que debería haber puesto yo tiempo atrás. Ya no había excusa. Estaba entrenando a la selección junior y no tuve mucho tiempo para pensar.

P. ¿Qué le dijo Laso?

R. No quiero contar nada. Solo diré que fue muy cariñoso conmigo. Le sentí cercano, como siempre. No tengo nada que reprochar. Entre él y el club o el club y él se tomó una decisión y la acepto. Cuando yo salí del Estudiantes me sacaron de mi pecera y me sentí ahogado. Pero luego descubres que el mundo está lleno de peceras, incluso de océanos. Me quedé con lo aprendido y busqué otro lugar en el océano donde ser feliz.

P. ¿El puesto del propio Laso peligró aquellos días?

R. Nunca me atreví a preguntárselo. Lo que sé lo sé por la prensa.

P. ¿Qué siente ahora teniendo al Madrid enfrente en la Copa?

R. En la primera Copa del Rey que ganamos en 2012, Laso hizo la metáfora del caballo y el perrillo. Antes de aquella final con el Barça, desde la ventana del hotel, vio a un pura sangre entrenando en el Club de Polo y había un perrillo que de tanto darle el coñazo acabó por desquiciarlo. El hizo esa analogía perfecta. El Barça era el caballo y, sin embargo, ganó el perrillo. Cuando lo ganó todo, le puse un mensaje a Pablo en el que le decía: ‘no te olvides de que ahora tú eres el caballo y otros querrán ser el perrillo. Al campeón siempre le tienen muchas ganas.

P. ¿Cómo se le hinca el diente al Madrid?

R. En equipos de nivel parecido todo se decide por pequeños detalles y para los demás no hay fórmulas mágicas. A veces piensas: ‘que no corran’, pero hay equipos que les han complicado la vida jugando a campo abierto…nunca sabes.

P. ¿Con que sueña ahora?

R. Con asentarme. Voy preguntando a otros entrenadores cuántas victorias se necesitan para garantizar la permanencia y cuando se deja de tener miedo. Cuándo se puede mirar para adelante. Mientras, disfruto el momento. Sueño con disfrutar del baloncesto, con vivir mi pasión.

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