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Rafael Cabrera-Bello: de Bali a Río hay dos pasos

Tras dos segundos puestos en Catar y Dubai, el golfista canario se acerca al Masters y a los Juegos

Rafa Cabrera
Rafa Cabrera, en la segunda ronda del torneo de Dubai. AFP

En 2002, cuando aún no había cumplido 18 años, Rafa Cabrera terminó cuarto de un Open de España de golf que se celebró en su isla, Gran Canaria. Como el ganador fue un Sergio García al que aún se apodaba El Niño, hubo coincidencia al señalar que el futuro brillante del golf estaba asegurado. Seve, Olazábal o Jiménez podían retirarse tranquilos: la generación Sergio estaba en marcha.

Sergio García confirmó las expectativas y se convirtió en uno de los mejores jugadores del mundo, inevitable favorito en grandes torneos.

Cabrera, de familia golfista --su hermana Emma y su hermano Miguel también son profesionales--, fue uno que fue capaz de ganar el campeonato de España desde benjamín hasta júnior sin fallar ningún año, pero no acabó de triunfar en los circuitos profesionales tanto como se esperaba. Elegante y fuerte en el juego, el canario, profesional desde 2006, ganó en su carrera dos torneos (en uno derrotó al número uno, Rory McIlroy), lo que no es poco, pero menos de lo que se le exigía.

Se han necesitado 14 años para que lo esperado se cumpla: cuando faltan cinco meses para que se confirmen los 60 participantes olímpicos, Sergio García (16º en el ranking mundial) y Cabrera (61º) son los dueños de las dos plazas españolas para el torneo de Río. Para ello han sido necesarios dos hechos: que Miguel Ángel Jiménez, quien lucha para ser olímpico a los 53 años, haya entrado en una crisis de juego y que Cabrera haya despegado en el desierto árabe.

Alto (1,87m), con físico espectacular de musculatura definida propio de un adicto a los aparatos de los gimnasios como en su tiempo lo fue Frank Stranahan y de una estricta disciplina de vida, casi militar, Cabrera ha terminado segundo en los torneos de Catar y Dubai, ambos del circuito europeo, lo que refleja su regularidad y la seguridad en la última jornada que ha alcanzado.

Desde su casa de Bali (Indonesia), donde junto al mar y haciendo surf se relaja las semanas sin torneo, Cabrera hace cuentas y comprueba lo cerca que tiene dos de los torneos que más desea disputar todo golfista. Si todo le va bien en Malasia, la próxima semana, y en el Mundial match play del Doral (Miami) a partir del 3 de marzo, no solo aseguraría la plaza olímpica, sino que lograría una invitación que el Masters de Augusta reserva a los 50 primeros del mundo. Allí, en el grande de la chaqueta verde constituiría, junto a Sergio García, la representación española.

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