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Eva y Marta Calvo, las hermanas del taekwondo

Eva y Marta comparten tapiz, combates, angustias por el peso y medallas desde que eran niñas; la primera estará en los Juegos de Río, la pequeña se ha quedado fuera

Eva (I) y Marta Calvo, el lunes en el Pabellón Olimpia de Leganes. Ampliar foto
Eva (I) y Marta Calvo, el lunes en el Pabellón Olimpia de Leganes. EL PAIS

“Tengo a dos niñas que quieren hacer artes marciales, ¿las puedo apuntar?”. El que llamaba era el padre de las hermanas Eva y Marta Calvo. El que recibió la llamada era José María Martín, Xixo para todos, que en 2006 se pateó Leganés para poner carteles que anunciaban la apertura de una escuela de taekwondo.

Diez años después, esas dos niñas se han hecho mayores y han cosechado medallas mundiales y europeas. Eva, que ahora tiene 24 años, buscará medalla en Río en la categoría de -57. Marta, de 19, la verá desde las gradas. El sábado, en el preolímpico de Estambul, se quedó a dos combates de conseguir la clasificación para los Juegos.

Es lunes por la mañana y llegan juntas al Olimpia, el pabellón en el que se entrenan en Leganés. En la entrada huele a cloro y hay grupos de jubilados. Fuera hay canchas de tenis, dentro una piscina y un pabellón de artes marciales. De una de las paredes cuelga un cartel: “Mayores en forma”. La sala del taekwondo tiene un tapiz fucsia y azul y hay trofeos en los estantes.

“Cuando empezamos nos llevaba nuestro padre en coche, a veces salíamos tarde de entrenarnos y se enfadaba porque estaba fuera esperando…”, cuenta Eva, la mayor. Desde que se sacó el carné lleva a entrenar a su hermana. El padre, Fede, es vigilante. La madre, Lola, es directora de un centro que busca trabajo a personas con discapacidad.

Por las mañanas se entrenan las dos solas. Por las tardes, se une el resto de compañeros. “Cuando empezamos en 2006 éramos cuatro, el grupo de los frikis. Ahora somos casi 200 repartidos en 12 grupos”, explica Xixo antes del entrenamiento de la mañana. Eva y Marta van al Centro de Alto Rendimiento los jueves por la tarde, pero han decidido quedarse donde empezaron. “Aquí es como estar en familia, nos lo pasamos bien y Xixo nos conoce”, dice Eva.

Las medallas

Xixo empezó a formarlas cuando llegaron en 2006. Venían del atletismo. Eva tenía 14 años y Marta, nueve. En 2007 Eva ya tuvo (y ganó) su primer combate, en los campeonatos escolares. En 2009 y 2010 fue bronce en los Campeonatos de España y en 2011, oro. Su primera medalla europea fue en 2014 (oro), un año después del bronce mundial, y el año pasado en los Mundiales de Rusia ganaron las dos la plata.

“Quedamos fascinadas con el taekwondo, Marta fue la que más me empujó porque a mí me daba vergüenza”, cuenta Eva. “Uy, el taekwondo sí, que es de patadas”, recuerda que dijo Marta cuando optaron por ese deporte. “Lo que más me gusta es la sensación que sientes en el combate, te olvidas de todo. Aunque sea entrenando, puedes dar rienda suelta a lo que quieras hacer”, dice Eva. “El taekwondo te da libertad”, apunta Marta.

“La edad ideal para iniciarse en cualquier deporte son los siete u ocho años. Eva empezó mucho más tarde, pero no venía de hacer nada. Lo único es que no tenía una buena base de coordinación”, explica el entrenador. “Yo ya estaba formada cuando empecé y la movilidad me costaba, se me notaba mucho en los combates. Tuve que darme prisa para aprender”, le hace eco Eva. ¿Y cuánto se tarda en aprender? “Nosotras en un año ya hacíamos combates. Aprender, no sé qué es aprender… Hacerlo bien del todo todavía nos cuesta”, contesta Eva.

Dieta estricta

Las dos estudian matemáticas. Durante el entrenamiento se ríen y se preocupan la una por la otra. No compiten en la misma categoría. Eva, que pesa 62 kilos, está en la -57 (categoría olímpica) y Marta, que pesa 57, en la -62. “En qué momento decidimos eso…”, bromea la mayor que tiene que seguir una dieta muy estricta. Marta, en cambio, tiene que subir peso.

“Cuando hay campeonatos muy seguidos no me da tiempo a estabilizar el peso… El año pasado no comía los dos días antes de la competición porque igual tenía que perder cuatro kilos en dos semanas y eso significaba desayunar un café y dos galletas, comer ensalada, cenar pollo…”, explica Eva. La sigue una nutricionista del CAR. ¿No pierde fuerza si llega a una competición sin comer? “Sí, no competía al 100%. Este año va a ser diferente. Ya he empezado la dieta”, contesta.

“Marta es más tímida que su hermana, pero más competitiva. Es perseverante, le gusta competir. Cada vez que perdía me preguntaba enseguida cuándo había otro campeonato. Tiene mucho amor propio”, la describe Xixo. Antes de que empiece el entrenamiento, la pequeña se venda con cuidado el tobillo —arrastra dos roturas de ligamentos no curadas— y estira junto a su hermana.

“Eva es receptiva, le motiva la dificultad. Tiene, además, un fenotipo perfecto para el taekwondo: buena envergadura y buena relación peso-altura. Tiene una capacidad rápida de respuesta, atención y humildad. Está atenta a todo, no se dispersa, tiene un don: es muy lista y aprende muy rápido”, dice su entrenador.

Ella se sonroja al escucharlo. En Río luchará por una medalla después de las tres que cosechó el taekwondo en los Juegos de Londres. En las gradas la estará vigilando su hermana.

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