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El Athletic quiere la Copa

Con seriedad, el conjunto de Valverde pasa a cuartos venciendo a un Villarreal rebajado

Williams celebra su gol.
Williams celebra su gol.Domenech Castelló (EFE)

Villarreal, 0 - Athletic, 1

Villarreal: Barbosa; Rukavina, Bailly, Musacchio, Adrián Marín; Nahuel (Denis Suárez, m. 78), Pina, Rodri (Jonathan dos Santos, m. 68), Samu Castillejo; Samu García (Soldado, m. 56) y Baptistao. No utilizados: Aréola; Pablo Íñiguez, Trigueros y Bakambu.

Athletic: Iago Herrerín; De Marcos, Exeita, Laporte, Balenziaga; Iturraspe, Beñat; Wiliams (Bóveda, m. 86), Eraso (San José, m. 80), Susaeta (Lekue, m. 69); y Aduriz. No utilizados: Iraizoz; Mikel Rico, Muniain y Viguera.

Goles: 0-1. M. Wiliams.

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó a Exeita, Aduriz, Bailly, Wiliams, Rukavina y Adrián Marín.

Unos 15.000 espectadores en El Madrigal.

 

JAVIER PÉREZ, Vila-real

La Copa es un título mayor para el Athletic, no en vano posee 23 galardones. Gran parte de su hermosa historia la ha forjado en la competición copera, a la que rinde pleitesía y veneración. Es su torneo. Y le debe respeto. Se lo concedió Valverde en El Madrigal apostando por el que entendió que debía ser su mejor once para hacer buena la remontada de pasión de siete días atrás ante el Villarreal al calor de San Mamés, al que nunca le falla el aliento y que insufla ánimo y fuerza a sus jugadores.

No negoció la Copa el Athletic como sí lo hizo el Villarreal que está en otros menesteres. La Champions venidera, el glamour y el dinero de la máxima competición de clubes a nivel continental, le seduce más que nada, incluso dejando escapar la posibilidad de alcanzar un título que no posee, salvando menos estaciones que en la Liga. Conservar hasta el final de temporada el cuarto puesto que ostenta, es lo que verdaderamente interesa al Villarreal de Roig.

Marcelino cambió de arriba abajo al equipo. Y le fue mal en el primer acto superado por un Athletic superior en el centro del campo y fiable en las áreas. Wiliams consiguió un nuevo gol de ventaja en la eliminatoria que supo conservar con criterio en la primera mitad, y con esfuerzo y concentración en el segundo acto, ante un Villarreal con más ardor que fútbol mejorado con la entrada de Soldado, Jonathan dos Santos y Denis Suárez al final.

Salvo Iago Herrerín en la portería por Iraizoz, el Athletic dispuso de todo, también lo mejor en ataque, con Wiliams y Aduriz. El mínimo que pedía Valverde a los suyos era mantener la renta alcanzada en San Mamés tras remontar dos goles de desventaja ante un Villarreal con una versión rebajada, prácticamente los mismos jugadores que formó en Bilbao, incluyendo a Rodri, exquisito centrocampista de 19 años del filial, con sus futbolistas más determinantes descansando. La Copa interesa, pero menos, deducción fácil vista la alineación expuesta por Marcelino.

Al Athletic de Valverde le define la intensidad y la presión adelantada que efectúa. Y a ello se dedicaron los leones desde el inicio con la dirección de Beñat, ante un Villarreal menor pero, con todo, de buen pie. Entendía el técnico rojiblanco que su equipo necesitaba marcar para no verse sorprendido, que defender el resultado de la ida podría resultar un suicidio ante los amarillos. Y a los 20 minutos consiguió su propósito el Athletic, beneficiado por la apatía amarilla que dejó que Laporte cruzara el centro del campo, permitiendo que el central francés filtrara un pase a Wiliams. Musacchio y Bailly no atendieron a cerrar el desmarque profundo del delantero vasco de origen liberiano y Wiliams, que crece partido a partido, resolvió cruzando el esférico ante la salida de Barbosa.

La reacción del Villarreal fue tan loable como estéril ante un Athletic bien dispuesto, más dotado y compenetrado, con mejores argumentos y dos jugadores en ataque enormes y en estado de gracia, como Wiliams y Aduriz que ponen el broche al trabajo coral del conjunto de Valverde. El Villarreal no le alcanzaba con su esfuerzo para inquietar a Iago Herrerín al que los guantes le servían para mantener calientes las manos.

Ya en segunda mitad, en el inicio, Samuel García tuvo que retirarse del terreno de juego lesionado. Su sustituto, Soldado, tardó cinco minutos en entrar en el terreno de juego, realizando el delantero valenciano un ligero calentamiento mientras atendía las explicaciones de Rubén Uría, el segundo de Marcelino. Para entonces, el Athletic ya se encontraba incómodo ante el arranque de orgullo amarillo, con Velasco Carballo, el árbitro del encuentro, advirtiendo a Aduriz que iba a ser expulsado si reiteraba sus protestas. El balón era del Villarreal, ya en el último tramo del encuentro con Jonathan dos Santos y Denis Suárez en el césped. Cambios tardíos. El Athletic supo mantener la seriedad y la calma para pasar a cuartos de final de una Copa a la que siempre aspira.

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