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El día que Guardiola empezó a tocarla

Hoy, hace 25 años, el de Santpedor debutó con el Barcelona, contra el Cádiz, en el Camp Nou

Guardiola observa un remate de Julio Salinas
Guardiola observa un remate de Julio Salinas.

El 16 de diciembre de 1990, tal día como hoy hace 25 años, el Cádiz jugó en el Camp Nou. Perdió, 2-0. El Bambino Veira, entrenador de los amarillos, saludó cortés a Johan Cruyff antes del partido. En el campo se recuerda a unos 75.000 aficionados en las gradas y por el Barcelona formaron Zubizarreta, Nando, Alexanko, Serna, Eusebio, Bakero, Goikoetxea, Laudrup, Julio Salinas y Txiki Begiristain. Y con el 10, un chaval de 19 años, que debutaba en el primer equipo: Josep Guardiola. Hoy se cumplen 25 años de aquel día, del día que con el 10 a la espalda, el noi de Santpedor jugó su primer partido con el Barça, del día que empezó a nacer un mito en el Camp Nou. Tardó tres años en marcar su primer gol, de los seis que logró en los 385 partidos que disputó con la camiseta del Barcelona, entre 1990 y 2001. Se fue del Barcelona y jugó para el Brescia, la Roma, el Al-Ahly de Qatar y los Dorados de Sinaloa (México) donde colgó las botas el año 2006. Fue 47 veces internacional por España.

Claro que le recuerdo. Era un crio. Parecía nervioso. Pero solo lo parecía. Jugando era frío y cerebral".

José Mari bakero

“¿Yo marqué en aquel partido no?”, se pregunta José Mari Bakero al recordar el encuentro. Habla desde Doha, donde comenta para Al Jazeera los partidos de la Liga Española y del Barça en la Champions League desde hace unas temporadas. La memoria no le falla. Marcó él y lo hizo Txiki Begiristain el día que aquel chaval de 19 años, huesudo y patilargo, se puso por vez primera la camiseta del primer equipo en el Camp Nou, donde antes había sido recogepelotas. “Pues claro que le recuerdo. Era un crio. Antes del partido parecía nervioso. Pero solo lo parecía. Jugando no transmitía eso, al contrario, era frío y cerebral. Jugaba de manera puramente natural, porque sus cualidades encajaban perfectamente en el concepto de juego”. El de Goizueta asegura que en el vestuario se integró muy bien. “Era un grupo bueno para los jóvenes. Los mayores como Koeman, Laudrup o Txiki eran gente muy sana y había mucha gente que había crecido junta en La Masía. Creo que era un vestuario cómodo para los jóvenes”, sostiene Bakero.

Me acuerdo de aquel día, yo sentado en el banquillo y el jugando en el Camp Nou de titular cuando lo normal era debutar jugando diez minutos"

Antoni Pinilla

Uno de aquellos jóvenes era Antoni Pinilla. Conoció a Pep en campos de tierra, en partidos de cadete, como rival. Pini jugaba en el Sant Gabriel y Pep ya jugaba en el Barcelona, ya había dejado su casa en Santpedor para vivir en La Masia. Al año siguiente compartían sueños en aquella casa junto al Camp Nou, jugaron juntos a las órdenes de Quique Costas en el Juvenil B, compartieron aula para estudiar el BUP en la Maternidad y con el tiempo, además de una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa en el Barça, incluso ganaron la Medalla de Oro de los JJOO de Barcelona. “Recuerdo perfectamente aquel partido”, dice el que fuera extremo, desde su casa en Tarragona; “tengo la imagen grabada viendo jugar a Pep desde el viejo banquillo del Camp Nou. Lo normal era debutar con diez minutos, pero él lo hizo como titular. Lo que no recuerdo es si llegué a jugar o no”. Pinilla salió en la segunda parte y compartió aquel año con Pep en el primer equipo antes de hacer carrera en el fútbol español: Mallorca, Albacete, Tenerife, Salamanca y Nàstic supieron de sus regates. Pinilla le da la razón a Bakero en cuanto a la intensidad con la que Pep vivió aquel partido y alguno más. “No creo que fueran nervios. Era vehemente y visceral. Lo vivía mucho”. Resume: “Era muy entusiasta”. Y recuerda que con él daba igual hablar de música que de fútbol. “Lo que le gustaba lo vivía intensamente”, añade. Con lo que no está tan de acuerdo es en aquello de que los jóvenes se sintieran muy cómodos en el vestuario. “Llegabas, veías a Laudrup y no hablabas en un mes”, completa Pinilla;  “eran buena gente y nos trataban muy bien, pero causaban respeto”.

Siempre pensaba: este chaval es un crack. Todo lo hacía fácil y con sentido”

Eusebio Sacristán

Cruyff, como era habitual en aquellos tiempos, usó lo que entonces era un alocado 3-4-3. Un diseño que rompió moldes y que terminó por significar un punto de inflexión en el juego del Barcelona pero que también marcó el devenir del fútbol español y, muy probablemente, del juego en Europa. En ausencia de Amor, lesionado, Guardiola formó en el centro del campo, de volante; a su lado Eusebio, actual entrenador de la Real Sociedad. “De los inicios de Pep me acuerdo perfectamente, no pasaba desapercibido. Pero recuerdo vagamente aquel día. Del partido de Pep que me acuerdo mucho de aquella temporada, y no sé por qué, es de uno en Castellón que ganamos 0-1”. Ganó el Barça en el Nuevo Castalia con gol de Koeman en el 78. “Yo siempre pensaba: este chaval es un crack. Todo lo hacía fácil y con sentido”, dice el vallisoletano, que en el vestuario le recuerda “bastante extrovertido, muy integrado. Había muchos jóvenes, como Pinilla, el Chapi (Ferrer), Lluís Carreras, con Guillermo (Amor) tenía muy buen rollo porque le conocía de La Masia, con Txiki se llevaba muy bien y con Ronald y Koeman también. Se integró muy fácil”.

Rubio Valdivieso, el árbitro del partido -curiosamente el mismo que pitó años después en el debut de Raúl en La Romareda- le mostró una cartulina amarilla por juego peligroso sobre Vázquez. Las críticas sobre su juego, en general, fueron buenas. “Estoy contento por mi actuación, aunque puedo hacerlo mejor. La gran ventaja que he tenido es que, rodeado de compañeros de tanta calidad, es difícil jugar mal. Amor volverá al equipo el próximo partido y yo volveré al filial. Y sospecho que a partir de ahora se me pedirá más en el Mini-Estadi. Pero acepto el reto. Pienso seguir demostrando que puedo ser útil para el primer equipo”, declaró Guardiola después del partido. Cruyff resumió a su manera los primeros 90 minutos de Pep en el Barça: “Parecía como si hubiera jugado siempre con nosotros”. Lo cierto, es que la jornada siguiente, volvió al filial: “Si eres tan bueno para jugar como jugaste contra el Cádiz, mañana juega en Sabadell y mete un gol”. Pep se fue a la Nova Creu Alta y cumplió: marcó el gol de la victoria. Han pasado 25 años de aquello, del día en que en el Camp Nou empezó a forjarse la leyenda del mite de Santpedor.

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