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Galca ya entrena al Espanyol

El rumano regresa al Espanyol con el desafío de reflotar a un equipo que ha sumado 17 puntos en 15 partidos y que había perdido la confianza en su entrenador

Galca, en el centro, en su primer entrenamiento con el Espanyol. Ampliar foto
Galca, en el centro, en su primer entrenamiento con el Espanyol.

Tranquilamente podría haber sido un cambio de Paco Flores en el Espanyol campeón de la Copa del Rey en mayo de 2000. Mediocentro por mediocentro, Constantin Galca (Bucarest, 1972) por Sergio González (L'Hospitalet, 1976). Hoy, 15 años después, el rumano reemplaza al catalán, pero esta vez en el banquillo blanquiazul. Después de la derrota del pasado sábado frente al Celta en Balaídos y tras un balance de una victoria en los últimos ocho partidos, se le agotó el crédito a Sergio, que nunca contó con el beneplácito total de la directiva y que poco a poco fue perdiendo la complicidad con el vestuario. Su valedor, el director deportivo, Óscar Perarnau, cedió frente a la presión y resolvió junto al presidente, Joan Collet, destituir a Sergio González, después de 15 jornadas, en las que el Espanyol sumó 17 puntos, que le sitúan en la 12ª plaza de la clasificación, a tres de la zona de descenso. El equipo ha encajado 26 goles, solo uno menos que los dos más goleados, el Rayo y el Levante. Las decisiones se precipitaron: por la mañana se destituyó a Sergio, y por la tarde Galca dirigió su primer entrenamiento en Cornellà.

Galca, exjugador del Espanyol e internacional rumano, como entrenador ha ganado la Liga y la Copa con el Steaua de Bucarest

En su momento, los 700 millones de pesetas que el Espanyol pagó al Mallorca por Galca supuso un récord para el Espanyol. El rumano, un mediocampista elegante, zurdo, de pegada potente y con buena lectura del juego, jugó con la camiseta del Espanyol entre 1997 y 2001. Su trayectoria en España incluye también al Mallorca, al Villarreal, al Zaragoza y al Almería, club en el que se retiró. Fue precisamente en el cuadro andaluz donde comenzó su carrera como entrenador: en la temporada 2009-2010 se hizo cargo del filial rojiblanco. Tuvo un breve paso por la selección sub 17 rumana en 2014 y el curso pasado ganó el triplete con el Steaua de Bucarest (Liga, Copa y Copa de la Liga). Trifulcas en los despachos del club del barrio de Ghencea en Bucarest, lo alejaron del banquillo del equipo más laureado en Rumania (26 ligas y una Copa de Europa).

“Vamos a cambiar la manera de jugar”, asegura el nuevo técnico

Juan I, Irigoyen, Barcelona

Tras la derrota del Espanyol el sábado pasado en Vigo, el presidente Joan Collet llamó a Galca. Dos días más tarde, el técnico rumano dirigió su primer entrenamiento. “Habló muy poco y no dijo nada del pasado. Quiere tratar bien la pelota, que juguemos con los centrales abiertos y que presionemos bien arriba. Después de eso, hicimos un partidillo”, explican desde el vestuario. “Vamos a cambiar la manera de jugar con seguridad”, se arrancó el nuevo técnico del Espanyol.

“Creo que hay buenos jugadores, sobre todo de mitad del campo hacia adelante”, añadió Galca. Y presentó sus intenciones: “Jugaremos con un 4-2-3-1. Me gusta que mis equipos traten bien el balón y que desgasten al contrario. Y si queremos tener el balón, lo vamos a tener que recuperar rápido y para eso vamos a tener que ser intensos y agresivos. Quiero un equipo corto, tanto verticalmente como horizontalmente. Si jugamos bien la afición estará de nuestro lado”.

“Vi todos los partidos del Espanyol, soy muy perico y sufrí con el equipo”, precisó Galca. “¿Cómo encontré a la plantilla?”, se preguntó, después de ser requerido por un periodista; “un poco de todo, jugadores preocupados y otros no tanto”. “Mi filosofía es tener un grupo muy fuerte, que cada uno asuma su lugar y que disfruten del juego”, concluyó el nuevo entrenador blanquiazul y exjugador también del Espanyol.

Con Sergio González caminando sobre la cornisa —en la expresión que acuñó en su día Miguel Ángel Brindisi—, a Perarnau se le acumularon los currículos. Al director deportivo le llamaron para ofrecerle a Caparrós, a Djukic, a Schuster y a Galca. La opción del rumano fue la que más convenció le convenció a él y también al presidente. Todo, por supuesto, con el visto bueno de Dani Sánchez Llibre. El club está en un momento de transición en los despachos (hace poco más de un mes el grupo chino Rastar Group adquirió los títulos de los máximos accionistas) y Galca firmará un contrato que lo vinculará al Espanyol hasta el final de la temporada. Los aficionados blanquiazules no deberán esperar mucho para conocer a su nuevo entrenador: esta noche se sentará en el banquillo contra el Levante (21.00) en el partido de vuelta de la Copa del Rey (1-1, en la ida).

“Sin él estaríamos mejor”. La frase, rotunda, se escuchó la semana pasada en el vestuario del Espanyol. La plantilla había perdido la confianza en Sergio. “Vamos a tener que sacar esto adelante nosotros, como hicimos la temporada pasada”, concluían desde el grupo. El curso pasado el Espanyol tenía una plantilla corta (20 jugadores) y este curso el entrenador debió gestionar a 25 futbolistas. El problema, para Sergio, fue que tanto los habituales suplentes como los titulares lo miraban con recelo, cansados de decisiones “poco coherentes” y de “no jugar a nada”. “No nos sorprende que hayan destituido a Sergio, aunque no esperábamos que sucediera hoy”, explica un jugador blanquiazul. El viaje de regreso de Vigo —“muy tenso”, afirman— fue clave para tomar la decisión. “Pase lo que pase esta semana con Sergio, nosotros tenemos que ganar estos dos partidos”, se conjuró el vestuario tras la derrota en Balaídos. Sergio ya no está, hola, Constantin.

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