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El descaro de los 76ers

La NBA ha dicho basta ante la estrategia de un equipo que se deja ganar con la esperanza. a menudo equivocada, de que una buena elección en el ‘draft’ cambie su suerte

Robert Covington, jugador de los 76ers. Ampliar foto
Robert Covington, jugador de los 76ers. AP

Isaiah Canaan, Jerami Grant, Richaun Holmes, JaKarr Sampson.

¿Quiénes son esos tipos? ¿Los últimos campeones mundiales del peso medio? ¿Los integrantes de un nuevo y molón grupo de R&B, tan guay que sólo los más enterados están al tanto? ¿Forman parte de una lista de afectados por el consumo de metanfetamina durante el embarazo?

No, no y, sorprendentemente, no.

Los humanos de la lista comparten haber jugado al menos 10 partidos esta temporada con el uniforme de los Philadelphia 76ers, un equipo tan malo (llevan un triunfo y 23 derrotas) que disputará el resto de los encuentros de este año después de los partidos de la liga de hockey de los Philadelphia Flyers, la única forma de garantizar que haya público en las gradas.

Vale, lo del hockey me lo he inventado. Pero lo de los jugadores es verdad. Y la situación calamitosa de los 76ers es aún más real. La mayoría de aficionados a la NBA estarán al corriente: tras tres temporadas tocando fondo después del desastroso fichaje de Andrew Bynum, el equipo se embarcó en una misión sin precedentes de fracaso voluntario perdiendo el máximo número de partidos para acumular elecciones en el ‘draft’.

Una estrategia poco novedosa en un mundo en el que muchos equipos se han dejado ganar con la esperanza, a menudo equivocada, de que una buena elección cambiaría su suerte. Lo que convierte en singular la apuesta de los 76ers es su descaro. En las últimas dos temporadas han ganado menos de 20 partidos y parece que ésta están dispuestos a ahondar aún más en las profundidades de la ineptitud.

Los 76ers han contratado a Jerry Colangelo y los fans ya pueden estar tranquilos, no porque sea un genio, sino porque lo que no es, es un idiota

Pero parece que alguien ha dicho basta. Después de los sutiles avisos del comisionado de la NBA Adam Silver, la franquicia ha contratado como jefe de operaciones deportivas a Jerry Colangelo, ex director general de los Suns. Colangelo, cuyo éxito transformando la crispada federación estadounidense de baloncesto pasará a la historia, se ocupará no sólo de lo que suceda en la pista sino que también tendrá que hacer limpieza fuera de ella. Esta última tarea probablemente será aún más importante después de que apareciese un vídeo del novato Jahlil Okafor (otro nombre molón) lanzando puñetazos en las calles de Boston.

¿Funcionará? Lo cierto es que podría ser que sí.

Jerry Colangelo tiene experiencia, contactos, sabe cómo funciona el mundo del baloncesto y, sobretodo, es un tipo inteligente. No habría aceptado el puesto si pensase que es una misión imposible.

El presupuesto de la franquicia arroja alguna luz sobre las perspectivas del equipo. Según hoopshype.com las fichas de este año ascienden a 58 millones y el año que viene se rebajarán a 27, lo que deja un amplio margen de maniobra para que Colangelo pueda contratar a jugadores que no parezcan extras de una película de baloncesto.

Los 76ers, sus aficionados y, en general, cualquiera que crea que los equipos deberían intentar ganar todos los partidos, pueden respirar tranquilos. Lo peor ya ha pasado. Y podemos confiar en ello no porque Jerry Colangelo sea un genio, sino porque lo que no es, es un idiota.

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