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Atlético rojiblanco gana; Atlético blanco pierde

El Atlético de Madrid posa vestido de blanco antes de la final de 1956. Ampliar foto
El Atlético de Madrid posa vestido de blanco antes de la final de 1956.

El 24 de junio de 1956, se jugó la final de los dos atléticos. Entonces, el hoy Athletic era Atlético, como el de Madrid. El de Bilbao vistió de rojiblanco, el de Madrid, con camiseta blanca y pantalón azul.

Las semifinales habían sido duras para ambos. El de Bilbao se enfrentó al Madrid. Fueron dos partidos ásperos, 2-2 en Madrid y 3-2 en Bilbao, donde los rojiblancos llegaron a estar 3-0 y se vieron agobiados muy al final hasta ese 3-2. Di Stéfano no jugó. Aún era extranjero y no podía jugar la Copa. Entre la ida y la vuelta, el Madrid había ganado su primera Copa de Europa, con final en París, ante el Stade de Reims.

Por su parte, los de Madrid necesitaron desempate para eliminar al Español. En el partido de vuelta perdió a Escudero, con luxación de clavícula, pese a la cual se atrevió a lanzar un penalti en el último minuto, que falló. Ese penalti hubiera evitado el partido de desempate, que se jugó en el Bernabéu a cuatro días de la final. Los rojiblancos salieron ganadores, 3-0, pero con Hernández, Peiró y Collar tocados.

Ambos equipos se concentraron en El Escorial. Los de Bilbao llegaron tras un retiro espiritual de tres días (el club bilbaíno era extremadamente religioso en la época), los de Madrid, directamente de los toros, de presenciar la corrida del Montepío, un mano a mano entre Antonio Bienvenida y Antonio Ordóñez.

Los 11 de Bilbao han ganado la Copa alguna vez  y defienden la Liga, pero no fanfarronean

En el hotel de los bilbaínos, el Victoria, todo es sosiego. En el de los madrileños, el Felipe II, la bulla era tremenda, porque allí dormía el grupo de rodaje de 'Orgullo y Pasión', película sobre la Guerra de la Independencia. Junto a Cary Grant, Frank Sinatra, el forzudo Juanito Olaguibel y el director Stanley Kramer, se hospedada la fabulosa Sofía Loren, que traía de cabeza a todos. Así que poca paz en las vísperas.

El sábado se incorpora a la concentración Uribe, que se había quedado en Bilbao con gripe. Con él listo, Daucik, podrá contar con su once de gala, que aún se recita de memoria: Carmelo; Orúe, Garay, Canito; Mauri, Maguregui; Arteche, Marcaida, Arieta, Uribe y Gaínza. Once vizcaínos. El único no vizcaíno es Daucik, checoslovaco. El vizcaíno que falta, Antonio Barrios, entrena precisamente a los de Madrid.

Los de Bilbao han sido, los once, campeones de Copa alguna vez, varios más de una. Y son flamantes campeones de Liga, por lo que les espera la Copa Latina. Pero no fanfarronean. Sus declaraciones son muy medidas. Más crecidos llegan a Madrid sus veinte mil seguidores, que inundan de banderas y chapelas el centro de la villa y corte el domingo por la mañana. De madrugada ha llegado un tren de quince unidades, fletado por el popular Mario Jiménez Eguizábal, apodado 'El Tercer Hombre', que siempre se ocupaba del tren en las finales, tan frecuentes, de los bilbaínos. Y toda la mañana llegaron multitud de autobuses, taxis y coches particulares.

En los madrileños, un solo campeón, el lateral Martín, que lo ha sido dos veces con el Barcelona. El entrenador, Barrios, ha llegado a dos finales, con el Valladolid y con los de Bilbao, pero las perdió. El sábado recibe una buena noticia: el doctor Garaizábal examina a Hernández, Peiró y Collar y les da el alta. Con ellos listos, tiene el equipo completo, salvo Escudero: Pazos; Martín, Heriberto Herrera, Verde; Cobo, Hernández; Miguel, Molina, Peiró, Agustín y Collar.

El domingo, Marca trae una mala noticia: Galiana ha sufrido el primer K.O. de su carrera, ante Dulio Loi en Milán. Nadie lo puede creer. La crónica de Vadillo se lee y se comenta. Otra noticia del día: el Barça-Botafogo en Las Corts, inauguración del iluminado eléctrico, fue suspendido en el 63' por bronca tumultuaria en la que los brasileños se extralimitaron tanto que fueron expulsados casi todos. ¡Y eso que iban ganando 0-2 y que la chispa estalló con la anulación de un gol al Barça! La última página anuncia la selección para el Tour, en la que están Bahamontes, Poblet y Loroño. La cartelera anuncia el estreno de 'Lola Torbellino', de Lola Flores, por supuesto.

A las cuatro de la tarde se juega la final de juveniles, que gana 4-0 el Atlético (con San Román, Mendiondo, Chuzo y Oviedo entre otros) al Zaragoza. Al acabar, los veintidós juveniles forman en línea frente al palco. Entonces salen por el túnel los dos finalistas mayores, más el Madrid, en chándal. También forman en fila horizontal, el Madrid en medio, algo más atrás que los juveniles, frente al palco. Entonces entra Franco, entre los sones del himno. La Federación y el Ayuntamiento han decidido homenajear al Madrid por su victoria en la Copa de Europa. Bernabéu recibe la medalla de oro de la ciudad y los jugadores la de plata, que les imponen los propios finalistas, ahí abajo.

A las dos aficiones atléticas la cosa no les hace ninguna gracia. Para unos, es el rival eterno, para los otros, el semifinalista con el que han salido a palos poco antes. A los de Madrid, encima, les pilla vestidos de blanco, porque el club ha elegido ese color, inusual. En la época, en los choques entre atléticos el que cambiaba solía elegir el color primitivo de ambos, la camiseta dividida en dos bandas verticales, una azul y una blanca, como la del Blackburn.

El Atlético tuvo una mala tarde, en la que empezó homenajeando muy a su pesar al Real Madrid

Por fin se retira el Madrid, ¡y a jugar! El partido es apretado y duro. Se adelanta Molina en el 25', cuando sobre la salida de Carmelo le filtra por un lado el balón, que da en el palo y le vuelve a él mismo, para marcar. En el 37' empatan los de Bilbao, en una de las muchas veces que Gaínza (imponente a sus 34 años) se va de Martín, centra, y Arteche cabecea a gol. En la segunda mitad, los de Madrid queman un cartucho que será el último, cuando en el 65' Molina cabecee al palo. Ahí se van parando. Acusan el desempate de cuatro días atrás. Peiró y Collar renquean, Hernández tiene un tirón y queda inútil. Los de Bilbao se adelantan en un saque de falta de Gaínza que cabecea Maguregui, jugada que tenían muy ensayada. Canito se lesiona y se va arriba, de figura decorativa (como Hernández en el Atleti) y Arteche ocupa su puesto. El partido decae. En el último minuto es expulsado Collar, por entrada fea a Carmelo, que se demora en un saque. Ganan los bilbaínos. Es su decimonovena Copa, por doce del Barça, nueve del Madrid y ninguna todavía de sus homólogos madrileños. Gaínza coge la Copa.

Inmediatamente, viaje a Milán, para la Copa Latina, que jugaban los campeones de Liga de España, Francia, Italia y Portugal, cada año en uno de esos países. Allí ganará en semifinales al Niza y perderá la final contra el Milán. Buen balance. Liga, Copa y finalista en la Copa Latina. Y un gran remate para club tan religioso: el 6 de julio son recibidos en Roma por el Papa Pío XII, que en su discurso les hace grandes elogios.

El Atlético de Madrid tuvo una mala tarde. Empezó homenajeando a su pesar al Real Madrid y acabó contemplando, con camiseta blanca, cómo otras camisetas rojiblancas paseaban la Copa. La revancha llegaría en el 60, cuando, vestido de rojiblanco, le ganó la final en el mismísimo Bernabéu al blanquísimo Real Madrid, que acaba de ganar su quinta Copa de Europa. Era la primera Copa del Atlético de Madrid. Repetiría el año siguiente, con el mismo rival y el mismo escenario. Espina sacada.

Eso sí, nunca más volvió a vestir camiseta blanca.

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