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El Bernabéu sigue revuelto

Ni los goles de Benzema al Getafe aplacan del todo los pitos a Benítez y los gritos de "¡Florentino dimisión!" en una hinchada manifiestamente dividida desde el 0-4 del clásico

Rafa Benítez momentos antes del comienzo del partido contra el Getafe, en el Bernabéu. Ampliar foto
Rafa Benítez momentos antes del comienzo del partido contra el Getafe, en el Bernabéu. AP

Apenas unos minutos se prolongó la manifestación ruidosa de eso que Florentino Pérez denomina "desestabilización". Hubo pitos a Cheryshev, más pitos al entrenador, Rafa Benítez, cuando lo nombró la megafonía, y gritos de “¡Florentino dimisión!”, especialmente en la grada baja, la tribuna lateral este y el fondo sur, zonas correspondientes a algunos de los abonos más privilegiados. La protesta de los socios del Madrid resultó efímera porque Karim Benzema metió un gol a los cuatro minutos del partido. Un gol calmante.

Los gritos dirigidos contra el presidente atronaron brevemente en la brecha de silencio que conforman los segundos que mediaron entre el estruendoso himno de la Décima (“¡Y nada más!”) y los cánticos de eso que llaman Grada de Animación, cuadrángulo ocupado por aficionados reclutados por el club con la entrega de abonos baratos a cambio de cantar las canciones de una lista preestablecida. ¡Y cómo cantaron! Ayer estos muchachos se ganaron el acceso a pleno pulmón. Ayudaron con sus voces a templar el clima de crispación que envuelve al Madrid desde el 0-4 del último clásico. Apagaron el rumoreo hasta que a los cuatro minutos de partido apareció Benzema y metió el primero. El 1-0, y luego el 2-0, también obra de Benzema, ante la perplejidad fantasmal del Getafe, con mucho, el equipo que peor ha jugado al fútbol esta temporada en el Bernabéu.

Nosotros sabíamos cómo estaría el ambiente. Afortunadamente nos concentramos para hacer las cosas bien desde el principio"

El Getafe sumaba cinco derrotas y un empate en sus últimas seis salidas. Parecía desinflado. Pero su visita estuvo precedida por la incertidumbre y la inquietud de los socios del Madrid. La goleada sufrida ante el Barcelona dio paso a dos semanas de convulsión. Hubo un juicio contra los estatutos de 2012, una eliminación de Copa por alineación indebida de Cheryshev sancionada con una sentencia demoledora del juez único de la federación, y dos intervenciones públicas de Florentino Pérez, una para negar que existiera alineación indebida y otra para acusar a la prensa y a los ultras de promover la violencia y el disentimiento social. Por no faltar, no faltaron filtraciones del proceso que se sigue en Francia contra Benzema por un presunto delito de chantaje. Benzema no salía bien parado en ninguna de las informaciones que llegaban desde el juzgado de Versalles. El hombre estaba en el ojo del huracán. Pero contra el Getafe fue precisamente él quien devolvió el consenso a los hinchas madridistas después de recordar su condición de imprescindible para el equipo. Se retiró ovacionado.

El juego de Benzema fue uno de los pocos atractivos de un partido que reunió pocos alicientes deportivos. La debilidad del rival y el puente de la Constitución rebajaron el número de abonados y la asistencia, que se estancó en 65.000 personas. Las tribunas lucieron bancos vacíos por todas partes y entre los seguidores predominó la indiferencia salpicada de pitos. El fútbol del Madrid sigue sin entusiasmar a la mayoría.

“Tenemos un máximo respeto por nuestra afición”, dijo Benítez al cabo del partido, cuando le preguntaron por los pitos de la hinchada. “Lo que buscamos es hacer un buen partido como hoy. Porque si ganamos, nuestros aficionados estarán contentos. Nosotros sabíamos cómo podía estar el ambiente en el Bernabéu, por eso nuestro trabajo era estar muy concentrados para hacer las cosas bien desde el principio. Afortunadamente así ha sido. Por eso la satisfacción de los aficionados fue vernos hacer un buen partido en el primer tiempo y luego gestionarlo y manejarlo hasta el final”.

“Las redes sociales”, concluyó el entrenador, “permiten a mucha gente expresarse sin saber realmente lo que pasa dentro. Pero yo ya dije que el equipo está mucho mejor de lo que la gente piensa y lo hemos demostrado en el primer tiempo”.

Ni con el 4-0 se aplacó la afición, recientemente fragmentada en grupos críticos inexistentes hace apenas unas semanas. Estos insistieron, “¡Florentino dimisión!”, y desde otros sectores les descalificaron con pitos. Y la Grada de Animación siguió cantando, cual vehículo propagandístico, su férreo repertorio oficialmente programado: “¡Ahora más que nunca, te quiero Real Madrid!”.

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