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Máxima seguridad en el Bernabéu para el clásico

Habrá un vigilante en cada puerta en lugar de uno por cada dos; los cacheos no serán aleatorios sino generalizados y exhaustivos

Las puertas se abrirán dos horas antes, medía hora más de lo normal

Máxima seguridad en el Bernabéu para el clásico.  El Bernabéu se blinda para el clásico. ATLAS

Entre el alto riesgo que supone el partido entre el Real Madrid y el Barcelona, un encuentro de máxima rivalidad en la Liga española, y la alerta máxima decretada después de los atentados terroristas en París que causaron el viernes pasado más de un centenar de víctimas mortales, el clásico de mañana en el Santiago Bernabéu se convertirá en un escenario blindado.

La Delegación del Gobierno, que se reunió ayer con los responsables de seguridad del Real Madrid, ha acordado la presencia de 1.100 policías (el doble de lo que estaba previsto inicialmente) y 1.400 agentes de seguridad privada contratados por el Real Madrid. Vigilarán todas las entradas y se encargarán de los cacheos bajo la supervisión de la Policía Nacional. Si en un partido normal hay un vigilante cada dos puertas, mañana habrá uno en cada puerta, acompañado por un policía.

Los controles serán más exhaustivos: es decir, si normalmente se llevan a cabo de forma aleatoria, el sábado serán generalizados. Se revisarán bolsos uno por uno, pero también ropa y abrigos. De ahí que la Delegación del Gobierno haya invitado a los aficionados a no llevar objetos voluminosos. Cuantas menos cosas se lleven, más rápido se entrará al estadio. No hay arcos con detectores de metales en las puertas de acceso al Bernabéu, pero sí detectores manuales. Esos se utilizarán en los controles.

Tres perímetros

El partido entre Madrid y Barcelona se juega a las 18.15 y las autoridades han recomendado al público que llegue pronto al estadio (el Bernabéu, normalmente, se suele llenar en los 20 minutos previos al pitido inicial) porque los controles serán largos y se formarán colas. El dispositivo empezará a las 14.15: se formarán tres perímetros en torno al Bernabéu con una distancia de 50 metros entre uno y otro. No habrá vallas ni nada por el estilo, simplemente unos anillos en el perímetro del estadio. Ahí empezarán los controles. Igual que en partidos normales, habrá agentes de paisano.

Dos horas antes

Las puertas se abrirán a las 16.15, dos horas antes del comienzo del partido. En condiciones normales, se abren hora y media antes. Eso implica que los acomodadores y todo el personal del Real Madrid también tengan que adelantar en media hora su llegada al estadio. Desde hace tres años, todo aquel que trabaje para el club en los partidos (personal normal y de seguridad, Cruz Roja, encargados de los bares y limpiadores y limpiadoras) está identificado por huella digital. Por lo que será prácticamente imposible que el sábado se cuele en el estadio personal ajeno.

El viernes por la noche se cerrará el Santiago Bernabéu para la última revisión global del césped, de la grada y de las demás zonas del campo; cualquiera que entre a partir de ese momento será controlado por los agentes. Los autobuses de los equipos y el dispositivo de seguridad para sus llegadas al parking no ha variado. Está igual de controlado que siempre. “Lo que hay que evitar es la psicosis. Hay medios suficientes para detectar cualquier cosa”, asegura un portavoz autorizado del Real Madrid.

El coordinador de seguridad es el único que tiene potestad para suspender un partido. Aseguran en el club que, de haber habido algún síntoma o indicio o señal de algo, el clásico se habría suspendido. “Para ello tiene que haber un riesgo muy claro y no lo hay”, añade el mismo portavoz.

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