Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

1-5 en Vigo: Alcácer y Parejo apagan el incendio del Valencia

Nuno despeja la crisis ante el Celta con cinco goles de su equipo en otros tantos remates

Alcacer marca uno de los goles al Celta. Ampliar foto
Alcacer marca uno de los goles al Celta. AFP

Los vericuetos del fútbol son ingobernables. El Valencia goleó en Balaídos a un Celta que le superó durante bastantes minutos, que encimó, agobió, remató y hasta, por momentos, zarandeó a su esforzado oponente. Apenas pasada la hora de partido el Valencia llevaba cuatro remates a puerta y cuatro goles, todos ellos no solo irreprochables sino de bellísima factura. Podría ser justo decir que el equipo de Nuno necesitó bien poco para marcar, pero también lo es deducir que precisó de bastante. Hay que tener clase para definir como lo hicieron Alcácer y Parejo, que marcaron y fabricaron los primeros cuatro goles de su equipo en una inolvidable exhibición. Mustafi firmó al final el quinto sin que el Valencia necesitase un remate más para anotar: tiró cinco veces entre los tres palos e hizo repóker.

CELTA, 1; VALENCIA, 5

Celta: Sergio; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Fontás, Jonny; Wass (Radoja, m. 67), Augusto, Pablo Hernández; Orellana (Drazic, m. 82), Iago Aspas (Guidetti, m. 74) y Nolito. No utilizados: Nestor; Planas, Madinda y Bongonda.

Valencia: Jaume Doménech; Barragán, Mustafi, Rubén Vezo, Gayá; Parejo (Danilo, m. 80), Javi Fuego, André Gomes; Cancelo, Alcácer (Piatti, m. 68) y Bakkali (Santi Mina, m. 52). No utilizados: Yoel, Orbán, Aderlan Santos y De Paul.

Goles: 0-1. m. 12. Alcácer; 1-1, m. 23, Augusto; 1-2, m. 44, Parejo; 1-3, m. 46, Alcácer; 1-4, m. 63, Parejo; 1-5, m. 78, Mustafi

Árbitro: Bikandi Garrido. Amonestó a Augusto, Gayá, Javi Fuego y Mustafi.

Balaídos. 22.131 espectadores.

El Valencia hizo diana en los momentos que más le convenía. Marcó de inicio, detalle nada baladí para un equipo que buscaba confianza, embocó de nuevo en el último minuto de la primera parte y en el primero de la segunda, eso que el canon denomina goles psicológicos. Luego anotó el cuarto cuando más le apretaba el Celta, cuando se jugaba en el área de Jaume Doménech y el equipo de Berizzo se veía con argumentos para ajustar el marcador y llevar el partido a un final discutido.

La primera ventaja ché premió una intensa puesta en acción y compendió todo lo bueno que hizo. Javi Fuego recuperó en su propio campo por anticipación y la pelota acabó llegando a Alcácer, que no operó como un nueve estático sino que buscó el desmarque hacia un costado para recibir y buscar una pared de nuevo hacia dentro, allí un único toque de Parejo le dejó ante el gol porque el Celta también estuvo remiso en el repliegue. La reacción del Celta fue inmediata y hasta furibunda. Hernández marcó en fuera de juego casi de inmediato, se redobló la presión, surgió Nolito para forzar una acción dudosa en el área con Barragán, comenzó a conectar el equipo con Iago Aspas y compareció el Orellana más brillante. Es en esas ocasiones, cuando el Celta se ajusta, cuando resulta intratable para cualquier equipo del campeonato. Cualquiera incluye a todos, también a un Valencia que tiene varios problemas, pero uno de ellos tiene que ver con los números que maneja porque si vienes de un verano en el que gastas cien millones de euros parece lógico demandar algo más que orden y esfuerzo. Y el equipo de Nuno padeció durante bastante minutos expuesto como se quedó al vendaval celeste. El Celta es un equipo que siempre le da ritmo a los partidos, que se desata aunque vaya por delante en el marcador. Entiende el fútbol de esa manera así que con el marcador en contra se lanzó a por el empate y lo encontró en un error de Gayà, que se atornilló bajo la portería tras un saque de esquina y habilitó a medio Celta. Tres toques de cabeza en el área precedieron el gol local, señal de que algo mal hizo el Valencia en esa acción. No volvió a fallar.

Poco cambió con el marcador de nuevo igualado. El Valencia se plegó, el Celta se esforzó con tanta constancia como desacierto, con remates a los palos o sacados bajo palos por zagueros. Y Parejo y Alcácer aparecieron de nuevo para decidir plenos de brillantez. El centrocampista marcó el segundo gol en la última jugada de la primera parte al colocar un libre directo en la escuadra, el delantero en la primera acción tras el descanso tras aprovechar una mala cesión de Jonny al meta Sergio Álvarez y desequilibrar a este con un amago sin balón. Cada gol fue un mazazo para los jugadores del Celta, que acabó desanimado por tanto gasto sin recompensa, por tanta puntería rival y por, no cabe desdeñarlo, el regreso de su fragilidad defensiva. Y la grada, que había comenzado con retranca entonando el “Nuno vete ya” habitual en Mestalla, se fue con una agria sensación de cara al derbi gallego que ya se anuncia en Riazor.

Nuno, durante el partido en Balaídos. ampliar foto
Nuno, durante el partido en Balaídos. EFE

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información