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“¿Por qué pitáis si no viene Piqué?”

La única preocupación del club era que la afición invadiera el campo al finalizar el partido. Y ni eso hizo.

El meta del Villanovense, José Fuentes, saca un balón ante la expectación del público local. Ampliar foto
El meta del Villanovense, José Fuentes, saca un balón ante la expectación del público local. Getty Images

No había empezado el partido y el Frente Serón, con Satrus y su tambor a la cabeza, ya pedía penalti al árbitro. Así lo viven, entre risas. Satrus es joyero y fiel al Villanovense como pocos. “Normalmente, los domingos por la tarde, a las cuatro, aquí no somos más de seiscientos. Hoy da gusto ver el campo”, reconocía en el descanso del partido, pero no sabía dar la razón de por qué el vicepresidente había avisado el martes de que la policía realizaría controles de drogas a la puerta del campo. “¡Igual os habéis pensado que los días de partido esto es un after!”, se reía. A su lado, Tomás avisaba: “En quince días, tomamos el Camp Nou”. Así vivió la afición serena la visita del Barça desde que le tocó en el sorteo, de risa en risa, y así vivió el partido, feliz en el Romero Cuerda –nombre que recuerda a uno de los últimos alcaldes franquistas de la localidad–, consciente de que la fiesta iba mucho más allá del marcador.

Mezclar la política y el deporte como está haciendo la junta del Barcelona erosiona, es la imagen del club en España”

Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura

“Ganar o perder no nos importa”, explicaba Marina, una niña de doce años vestida con un chándal verde, en la explanada del bar de la piscina, donde se concentraron ayer los chavales de la localidad, casi dos horas antes del partido. Juega en el infantil de La Cruz, la cantera de Villanueva de la Serena, y asistió al encuentro invitada por el Ayuntamiento, como todos sus compañeros, más de 500. Faltaba un tal Benito, que se puso malo por la mañana, o eso explicó ella. Quien no faltó en el palco, por supuesto, fue Guillermo Fernández Vara, presidente de la junta de Extremadura, que vivió el partido con menos alegría que los seguidores locales, preocupado por la deriva nacionalista del pueblo catalán y muy especialmente por la vinculación política que adivina en la junta de Bartomeu. “El barcelonismo se está viendo erosionado en España por la gestión de la directiva del Barcelona y la proliferación de banderas estelades en el campo. También me pasa a mí, no lo puedo evitar cuando veo que se pita al jefe del estado o al himno de mi país. Mezclar la política y el deporte como está haciendo la junta del Barcelona erosiona, es la imagen del club en España”, aseguró Fernández Vara, que en su día se las tuvo por semejantes motivos con Joan Laporta cuando era presidente de la entidad y que por ello recibió las disculpas de Rosell.

Más allá del mandamás socialista, pocas connotaciones políticas se vivieron ayer en el campo, aunque asomó una bandera española muy larga con un escrito en el que se leía “Cataluña SÍ es España”. También hubo una señora que cuando llego el autocar azulgrana al campo, y al escuchar un abucheo, preguntó, voz en grito: “¿Y por qué pitáis, si no viene Piqué?”. Y aunque los organizadores habían contratado 80 guardias jurados –cualquier día de partido no hay más de 13– y la policía tomó el estadio de manera bárbara, al final la fiesta se vivió en paz, como era de esperar. Puede que la imagen detrás de las porterías remitiera a un fútbol de otra época, con la gente sentada a pie de campo, pero la verdad es que a estas alturas, como sostiene Satrus, el del Frente Serón, en Villanueva de la Serena la gente es muy civilizada. Faltaría más. La única preocupación del club era que la afición invadiera el campo al finalizar el partido. Y ni eso hizo.

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