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Los hijos del 2007 desafían a Australia

Los más jóvenes de la selección argentina se miden a los ‘Wallabies’ con la intención de superar a sus ídolos

Lavanini pasa el balón durante un entrenamiento en Pennyhill Park, en Londres. Ampliar foto
Lavanini pasa el balón durante un entrenamiento en Pennyhill Park, en Londres. AFP

El tercer puesto de los Pumas en el Mundial de 2007 hizo que muchos chavales que entonces tenían 14 o 15 años se enamoraran del rugby, pasando del fútbol o el basket. Algunos de ellos disputarán este domingo en Twickenham (17h) la semifinal del Mundial contra Australia. Lo harán con apetito voraz e irreverencia juvenil, con el ansia de superar a los ídolos que les hicieron Pumas.

Frente al equipo más experimentado que ha alineado jamás Australia en un Mundial, en el XV argentino se asume como normal la presencia de jóvenes de menos de 23 años como los segundas líneas Tomás Lavanini y Guido Petti, el benjamín de la escuadra, el 6 Pablo Matera y el ala Santiago Cordero. Mientras, en el banco esperan el talonador Julian Montoya, el pilier Lucas Noguera y el tercera Facundo Isa, dispuestos a ofrecer un cambio de ritmo al equipo en cuanto les necesiten, como demostraron ante Irlanda en cuartos.

Todavía se ponen algo nerviosos cuando se ven jugando con algunos de los legendarios del 2007 como Juan Manuel Leguizamón, Juan Martín Hernández o Juan Martín Fernández Lobbe, quienes aún lloran escuchando su himno antes de los partidos, pero saben aprovechar los consejos que les dan. “Es una responsabilidad cubrir el puesto de alguien como Legui, pero él nos tranquiliza y nos dice que disfrutemos”, apunta Isa, flanker como su ídolo.

Pero cuando las cosas se ponen difíciles, son los veteranos los que les ponen firmes y llaman la atención. “En el descanso contra Irlanda Juan [Martín Hernández] nos avisó: 'Chicos, prepárense porque los próximos 40 minutos van a ser como 80”, desvela su compañero Santiago Cordero. El ala reconoce que los nervios siempre están ahí, pero que no tiene que ser algo negativo.

Esta generación de amigos tiene grabada a fuego su actuación en los Mundiales Juveniles de 2012 y, sobre todo, 2013. En esos torneos, los Pumitas terminaron 4º y 6º respectivamente, y se dieron cuenta de que podían ganar a equipos supuestamente superiores, igual que habían hecho los mayores en 2007. Algunos, como Cordero, siguieron su formación en Argentina. Isa, por su parte, fue de los que lo usaron de escaparate para probar suerte en Europa, pero todos alcanzaron los Pumas en los años siguientes.

Generación juvenil

“El Mundial Juvenil nos dio confianza. A mí me enseñó que si te equivocas no te puede afectar”, asegura Santiago Cordero, al que todavía le da vergüenza que la grada coree su nombre. “Tras el torneo recibí una oferta del Toulon francés y no lo dudé. Pese a que las cosas no salieron perfectas, jugar con gente como Wilkinson y la ayuda del Corcho (Fernández Lobbe) me sirvió para madurar”, recuerda Facundo Isa.

El caso de Isa es una clara muestra de la voracidad competitiva de esta generación. Tras irse al vigente campeón de Europa dejó de entrar en las convocatorias de Daniel Hourcade. El seleccionador volvió a llamarle en noviembre de 2014 tras la lesión de un compañero. El flanker no dejó pasar la oportunidad; le valieron 80 minutos para ganarse con trabajo y placajes su billete a Inglaterra.

El ala está siendo una de las grandes sorpresas del Mundial de Inglaterra, de lo que se ha hecho eco la prensa internacional. “Cordero y Argentina galopan por encima de Georgia”, tituló el Guardian tras los dos ensayos del 14 frente a los caucásicos. “Me sorprende y me da vergüenza todo esto”, reconoce el tres cuartos, de 21 años. “Hace unos meses pensé que no tenía posibilidades de estar aquí”.

Ante Australia, el último obstáculo para superar a sus ídolos de 2007, los más jóvenes del campamento argentino aportan ganas y desparpajo. El seleccionador, Hourcade, antes de un partido les dice: “Haced lo que sabéis, lo que os gusta”. Desde hace ocho años, eso es el rugby.

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