Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Soy humano: tengo límites, dos piernas y un corazón”

En Abu Dabi, donde hasta para un murciano el desierto y el calor son excesivos, Alejandro Valverde alzará el domingo su cuarta copa de ganador del WorldTour

“Soy humano: tengo límites, dos piernas y un corazón” Ampliar foto

En Abu Dabi, donde hasta para un murciano el desierto y el calor son excesivos, Alejandro Valverde (Las Lumbreras, 1980) ha corrido, con 50 grados a la sombra, la última carrera del año. Después, hoy por la tarde, después de que su equipo, el Movistar en el que comparte el liderazgo con el colombiano Nairo Quintana, reciba el trofeo que premie su tercera victoria consecutiva en la clasificación mundial de equipos, él alzará su cuarta copa de ganador del WorldTour, la liga de los mejores corredores del mundo. Entre enero, victoria en Mallorca, y octubre, quinto en Lombardía, el ciclista del Movistar ha terminado tercero en el Tour, conseguido ocho victorias, incluida su tercera Lieja, y ha quedado 26 veces entre los cinco primeros. Tan regular que, compita o no compita, como lo que coma, mantiene todo el año el mismo peso (67 kilos), Valverde responde por teléfono a las preguntas.

Pregunta. Un año más ha vuelto a ser el mejor del ránking mundial. ¿Qué significa para usted?

Respuesta. Significa mucho, claro, sobre todo porque tengo ya 35 años y demuestra que sigo estando al más alto nivel, con los mejores. Es una confirmación y una motivación para seguir dándolo todo.

P. Es un trofeo que valora, sobre todo, su presencia entre los primeros toda la temporada…

Con Sagan he peleado en clásicas, pero también con Froome en el Tour”

R. Sí, es como el maillot verde de la regularidad de todo el año. He sido el más regular en las mejores carreras del mundo, Tour, grandes clásicas, carreras de una semana… Y he conseguido ganar mi tercera Lieja y mi tercera Flecha.

P. Sin embargo, en las encuestas, cuando se pregunta por el mejor del año, siempre se empieza pensando en el ganador del Tour o del Mundial…

R. Y yo solo cambiaría el título del WorldTour por el maillot amarillo del Tour o el arcoíris de campeón del mundo.

Quien quiera dudar de mí, que dude. Yo estoy muy tranquilo y contento”

P. ¿Cree que su regularidad se valora lo suficiente?

R. Claro que se valora, aunque hay aficionados que prefieren otro tipo de corredores. Yo estoy contento con hacerlo así: soy regular y parto como favorito en todo tipo de carreras en las que participo, en casi todos los sitios. Hay corredores que solo se preparan para una, y una carrera solo la gana uno. Cuando no la ganan, ¿dónde están?

P. A veces, desde su equipo, se lanza el mensaje de que no se le valora a usted como se debiera…

R. Yo me siento bien valorado, pero muchas veces, y no es por nada, por culpa de la prensa se quita mérito a lo que hago. Estoy de enero a octubre en punta en todas las carreras y el menor error se me ve y se destaca. A otros no se les ve, nadie se acuerda de ellos salvo cuando ganan, pero a mí, cuando no gano, la prensa me da mucha caña. Y yo soy humano, tengo dos piernas, un corazón y tengo límites.

P. ¿Se le puede comparar por regularidad y presencia con Peter Sagan, el campeón del mundo, con el que también usted ha tenido gran rivalidad todo el año?

R. Sí, los dos hemos tenido batallas en las clásicas y en el Mundial, pero yo luego también he peleado con Froome, con Nibali, con Quintana, en la lata montaña del Tour… Esa es la ventaja que tengo yo sobre él. Yo estoy en todas partes.

P. Ha sido el mejor del mundo en 2006 y 2008, antes de ser suspendido por la Operación Puerto, que hizo que fuera de España se dudara de todos los éxitos españoles. Después volvió todavía a un nivel más alto. ¿Entiende que se dude de usted? ¿Le perjudica en ese sentido ser español?

R. Yo, en España, me siento querido, y también siento que fuera me aplauden. Hay unos que son más aficionados de Contador, otros de Purito, otro míos, es normal.

P. ¿Y entiende que se dude de sus resultados, dado su pasado y el del ciclismo español?

R. A mí en ningún momento se me han hecho preguntas del pasado. Y desde infantil, cuando empezaron a llamarme el imbatido, hasta el presente he dado suficientes motivos y muestras de mi calidad. Quien quiera dudar de mí, que dude. Yo estoy muy tranquilo, y contento con lo que he conseguido.

P. Después de 14 temporadas de profesional, ¿cree que lo mejor de Valverde se ha visto ya?

R. He dado mucho, sí, pero creo que me queda dar un poco más. No se me ha visto el límite aún.

P. El Tour parece lejos de su alcance; el recorrido del Mundial de 2016, en Qatar, parece poco propicio…

R. ¿Qatar? Qatar será complicado, si no imposible, es un recorrido para sprinters, demasiado llano. El seleccionador dice que tengo que ir e iré, aunque sepa que no tengo posibilidades. Pero, a diferencia de otros, yo voy a donde me convocan siempre, aunque no sea favorito, porque me gusta ayudar a los compañeros y a la selección en lo que pueda.

P. ¿Y qué objetivo le motivará, entonces, en 2016?

R. El oro olímpico, por supuesto. El recorrido de Río de Janeiro, con un puerto de montaña, es durísimo y me va muy bien. Hay mucha gente que dice que puede ganar, pero Río será una carrera de gran fondo, y serán muy pocos los que llegado el momento decisivo, pasada la sexta hora, vayan a estar ahí.

P. Pero eso no es un Mundial…

R. Hombre, siempre he dicho que para un ciclista es más importante un Mundial que unos Juegos, pero el oro olímpico también queda ahí para toda la historia.

P. ¿Cuánto le queda en el ciclismo?

R. Me quedan dos años más de contrato con el Movistar, hasta cumplir 37. Si Eusebio Unzue no me echa, aquí me quedaría toda la vida, ¿dónde mejor voy a estar?, je, je. Pero, en serio, seré ciclista hasta que el cuerpo me diga. Hay que saber escucharlo, oírle cuando diga que ya está bien. Después, seguiré saliendo en bici para divertirme, estaré con la familia y poco más, simplemente me dedicaré a disfrutar de lo que he sudado.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.