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Un Giro clásico y duro para el duelo Nibali-Landa

Una cronoescalada y 10 puertos de más de 2.000 metros decidirán el ganador de la 99ª ‘corsa rosa’ en mayo de 2016

Valverde, Sagan, Basso, Contador y Nibali Ampliar foto
Valverde, Sagan, Basso, Contador y Nibali, de izquierda a derecha, en la presentación del Giro. RCS

El Giro número 99, el de 2016, comenzará el 6 de mayo por las carreteras de menos altura sobre el nivel del mar, las de los Países Bajos, y terminará 23 días más tarde en Turín, al día siguiente de alcanzar una de las rutas más altas del continente, la del col de la Bonette, en los Alpes franceses, que asciende a más de 2.700 metros. Será uno de los 10 puertos de más de 2.000 metros en los que, si las nevadas habituales a tal altura en mayo no obligan a su suspensión, se dirimirá el duelo Vincenzo Nibali-Mikel Landa, los dos ciclistas con más nombre de entre los que ya han apuntado su intención de participar en la carrera italiana.

El trazado de las 21 etapas, que presentó el lunes en Milán, dibuja un recorrido tradicional y duro: un fin de semana en los Dolomitas fronterizos con Austria, con los grandes clásicos que hicieron la fama de Coppi y Bartali (Pordoi, Sella, Gardena, Giau y Valparola: todos el mismo día, todos por encima de los 2.000m) y con una cronoescalada al Alpe di Siusi (11 kilómetros al 11%); otro fin de semana, el último, en los Alpes fronterizos con Francia, con llegada el viernes al Risoul donde en 2010 ganó Nairo Quintana el Tour del Porvenir (tras pasar el colle dell'Agnello, la Cima Coppi, la más alta, 2.744 metros: en su descenso, en el Tour de 2008, Óscar Pereiro sufrió una caída tremenda que aceleró el fin de su carrera) y el sábado al santuario de Santa Anna di Vinadio, a 2.105 metros, tras pasar Vars, Bonette y Lombarda, un puerto por encima de Isola 2000.

Para rellenar las fechas entre los puntos fuertes, bastantes etapas muy italianas, de esas de emboscadas y peligros ocultos, como el Alpe di Poti (827 metros), un puerto toscano de seis kilómetros sin asfaltar cerca de Arezzo, o la contrarreloj de 40 kilómetros en las colinas magníficas de la comarca de Chianti, donde los hermosos viñedos.

Nibali y los Dolomitas

Si Landa, que liderará el Sky en Italia la próxima temporada, no asistió a la presentación milanesa de una carrera en la que en 2015 ha sido tercero tras Alberto Contador y Fabio Aru, sí que estuvo Vincenzo Nibali, su compañero hasta este año en el Astana quien tras dos años de ausencia regresará al Giro, que ya ganó en 2013. "La carrera se decidirá entre las etapas de Corvara y la cronoescalada", dijo el siciliano, a quien aún le duraba el subidón del domingo, el de su victoria en el Giro de Lombardía, el Monumento que le hizo olvidar su ignominiosa expulsión de la Vuelta.

También estuvo en Milán Alejandro Valverde, estrenando su cuarto título de ganador del ránking mundial de la UCI. “Será muy duro. La contrarreloj será fundamental”, dijo el murciano, quien nunca ha corrido el Giro y tampoco lo correrá en 2016. Como Nairo Quintana solo piensa en el Tour el año que viene (y contará con Daniel Moreno, el mostoleño del Katusha que, muy probablemente, regresará al equipo de Eusebio Unzue, como gran gregario en la montaña francesa), el liderazgo del mejor equipo español en la corsa rosa lo asumirá el recién fichado Carlos Betancur, el colombiano de 25 años que terminó quinto del Giro en 2013, el año de su debut. "El recorrido es espectacular", dijo Unzue. "pero creo que la organización corre un gran riesgo incluyendo puertos altos. Anuncian un invierno duro y puede que mayo sea aún demasiado pronto para poder competir sin peligro a más de 2.000 metros".

El Giro también anunció, feliz, que cuenta con un nuevo patrocinador principal, el gigante de la electricidad Enel, que ha firmado un contrato de tres año para poner su nombre en la maglia rosa.

Un Giro clásico y duro para el duelo Nibali-Landa

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