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Un anfitrión en apuros

La derrota ante Galés coloca a Inglaterra en la obligación de derrotar a Australia para seguir viva en su Mundial de rugby

El galés Davies, placado durante el Inglaterra-Gales
El galés Davies, placado durante el Inglaterra-Gales afp

La derrota 25-28 del sábado de Inglaterra a manos de Gales en Twickenham, la catedral del rugby, en el Mundial ha abierto la caja de Pandora en el entorno del XV de la Rosa. Al seleccionador inglés, Stuart Lancaster, y sus hombres, los anfitriones, se les ha acusado de defensivos y arrogantes por no asegurar el empate. La victoria del XV del Dragón hace que los ingleses no dependan de sí mismos para ser primeros de grupo y evitar a la temida Nueva Zelanda hasta la final. Para ello, Inglaterra se la jugará contra Australia, que el domingo apabulló a la amateur Uruguay (65-3) y suma nueve puntos, los mismos que Gales, por los seis de los ingleses.

Alineando a Farrell, que patea y defiende mejor que Ford, [Lancaster] apostó por no perder el partido en lugar de por ganarlo”

Ged Glynn, exseleccionador de España

Las críticas se han centrado en el seleccionador inglés, por alinear en el puesto de apertura a Owen Farrell en lugar de George Ford y por una mala decisión en los últimos instantes del encuentro. A falta de pocos minutos los ingleses dispusieron de un golpe de castigo y, en lugar de buscar los palos en pos del empate, lanzaron al lateral convencidos de su superioridad en la delantera.

La derrota no entraba en los planes de nadie. Primero porque Inglaterra había hecho de su estadio un fortín en los últimos años. Desde 2013 solo habían perdido contra los Springboks, y fue en Londres, donde los All Blacks sufrieron la única derrota en el hemisferio norte en los últimos cuatro años. Segundo porque Gales llegaba muy mermada por las lesiones, incluida la de su gran estrella, Leigh Halfpenny. Y por último, porque los de Lancaster se fueron al descanso dominando el marcador (16-9) y el juego.

“Lancaster optó por un equipo y cuando mejor pintaba la cosa cambió de planes”, opina Ged Glynn, exseleccionador de España y mánager general de los Leicester Tigers de la primera división Inglesa. “Alineando a Farrell, que patea y defiende mejor que Ford, apostó por no perder el partido en lugar de por ganarlo”, añade.

Error de planificación

En una segunda parte inolvidable y pese a que Gales volvió a perder a otros tres jugadores por lesión, el acierto de su apertura Dan Biggar, que estuvo casi perfecto con el pie, consiguió un ensayo tras una gran jugada de los tres cuartos de rojo y una férrea defensa en los últimos cinco minutos cumplió con los vaticinios del seleccionador galés Warren Gatlan, que a medida que su equipo sumaba bajas de renombre retaba a cualquiera a apostar por una pronta eliminación de sus pupilos, que tras una merecida victoria aspiran a la primera plaza del Grupo A.

Glynn cree que el error inglés fue olvidarse de que no jugaban solo contra Gales, sino que estaban disputando un torneo largo. Al final, pese a que Inglaterra se mostró sólida en melé y las estadísticas hablan de un partido nivelado, la última decisión de no buscar el empate hizo que los anfitriones perdieran dos puntos, que Gales sumara cuatro y que Lancaster y sus chicos estén obligados a ganar a Australia el sábado si no quieren depender de otros para seguir vivos en su Mundial.

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