El recorrido de España hasta la final ante Lituania

Dos derrotas y cinco finales hasta la cima del Eurobasket en un campeonato disputado en la cuerda floja y resuelto con carácter

Pau Gasol, celebra una canasta
Pau Gasol, celebra una canastaJuan Carlos Hidalgo (EFE)

“La película se ha repetido tantas veces que no debería sorprendernos”, proclamó Sergio Scariolo tras derrotar a Francia en Lille y alcanzar su cuarta final en cuatro campeonatos al frente de la selección española. “Se trata de asumir riesgos en la primera fase para ir creciendo durante el campeonato, de medir por ejemplo los esfuerzos de Pau y no saturarle de minutos en la primera fase para luego tenerle en los días claves”, explicó. El currículo del técnico con España acredita la fiabilidad de su alquimia desde el inicio. En su primer Europeo, el de 2009, comenzó con una derrota frente a Serbia (65-57) y acabó reeditando el enfrentamiento en la final con un festival del conjunto de Scariolo (85-63) para lograr su primer oro continental. En esta ocasión, Lituania impidió el reencuentro con los balcánicos, pero la selección española acreditó su garra competitiva y su fama de funambulista en otro viaje forjado a contracorriente: dos derrotas y cinco finales rumbo a la cima.

Primer partido. España, 70-Serbia, 80.

Un 3 de 19 en triples, la descompensada estadística de rebotes (32-44), los 28 puntos recibidos en el tercer cuarto y la sobresaliente actuación de Nemanja Bjelica (24 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias) condenaron a España en su estreno en Berlín. Solo Pau Ribas fue capaz de anotar para España desde más allá de la línea del 6,75. Con el déjà vu como consuelo, los jugadores y el seleccionador analizaron la derrota ante Serbia con la serenidad de quien conoce la circunstancia y maneja un amplio margen de maniobra. “Nos ganaron por cosas intangibles que no se controlan desde el talento o la táctica, sino desde la concentración”, apuntó Scariolo.

Markovic intenta taponar a Rudy / Juan Carlos Hidalgo (EFE)
Markovic intenta taponar a Rudy / Juan Carlos Hidalgo (EFE)

Segundo partido. Turquía, 77; España, 104.

El partido se rompió pronto (26-41, m. 15), regresó la afinación en el tiro (12 de 21 en triples) y comenzaron los achaques de Rudy. “Hemos movido bien el balón, hemos atacado mejor el bloque directo y los tiros han sido de mayor calidad frente a los tiros forzados del primer día. Hemos estado más acertados porque hemos salido con mucha más concentración e intensidad. Ante Serbia los altibajos nos costaron el partido y esta vez hemos sido capaces de ser regulares”, resumió Scariolo. “Ni antes había que dramatizar ni ahora tirar cohetes”, cerró Pau, el mejor con 21 puntos y 7 rebotes en 23m 46s de juego

Tercer partido. España, 98; Italia, 105.

Dos oros y seis platas en las ocho finales anteriores

Suiza 35 | Plata
ESPAÑA 18-LETONIA 24

España 73 | Plata
ESPAÑA 67-YUGOSLAVIA 78

Francia 83 | Plata
ESPAÑA 96-ITALIA 105

Francia 99 | Plata
ESPAÑA 56-ITALIA 64

Suecia 03 | Plata
ESPAÑA 84-LITUANIA 93

España 07 | Plata
ESPAÑA 59-RUSIA 60

Polonia 2009 | Oro
ESPAÑA 85-SERBIA 63

Lituania 2011 | Oro
ESPAÑA 98-FRANCIA 85

Los 105 puntos encajados y el 0 en la estadística de balones robados delataron a un equipo hipotenso que se quedó boquiabierto ante la exhibición de puntería de Danilo Gallinari (29 puntos) y Marco Belinelli (27). El esfuerzo agónico de Pau Gasol (34 puntos y 10 rebotes en 32 minutos) no bastó. Salvo ante Estados Unidos en las dos finales olímpicas de Pekín (107-118) y Londres (100-107) la mejor generación del baloncesto español solo había recibido una cifra semejante de puntos ante Letonia en el Europeo de 2005 en un partido que además acabó con victoria tras una prórroga (114-109). “Hay que dar prioridad al aspecto defensivo. Tenemos que centrarnos y mentalizarnos para subir el nivel de concentración y no hacer depender nuestro esfuerzo defensivo de nuestro acierto ofensivo como a veces nos pasa. Debe depender de nuestro orgullo, de nuestro compromiso, de nuestro deseo de competir y de parar al rival”.

Cuarto partido. Islandia, 73; España, 99.

“Esta es una situación familiar que ya nos ocurrió en el Europeo de Polonia en 2009 y en los Juegos de Londres, cuando perdimos dos partidos seguidos y fuimos capaces de acabar muy bien el torneo. Eso sí, esto no es ninguna garantía de que vayamos a saber manejarlo porque este grupo no tiene el mismo talento de baloncesto que el de otros años. De ahí la importancia de darlo todo y de jugar con una intensidad, concentración, disciplina y conjunción de equipos enormes para sobreponernos a este momento que es un momento difícil”, avisó antes del partido Pau Gasol para espolear al equipo. La Islandia de Stefansson no fue rival. 22 puntos de Mirotic y 21 de Pau resolvieron el duelo que España jugó pensando en el cara o cruz del día después ante Alemania.

Sergio Llull penetra entre defensores islandeses. / j. c. Hidalgo (EFE)
Sergio Llull penetra entre defensores islandeses. / j. c. Hidalgo (EFE)

Quinto partido. Alemania, 76; España, 77.

Sergio Rodríguez desmontó a Alemania, atajó la efervescencia de su homólogo Schröder y otorgó a España el billete a los octavos de final del Eurobasket. A falta de tres segundos el base alemán dispuso de tres tiros libres para forzar la prórroga, pero le falló el pulso en el decisivo (el único lanzamiento desde la línea de personal fallado por Alemania en todo el encuentro). En ese instante, sus 26 puntos quedaron en nada, ganó la España del Chacho (19 puntos). "Manejamos bien la tensión y esto tiene que darnos confianza. El grupo de la primera fase nos ha exigido mucho, pero ahora este equipo tiene mucho recorrido por delante", soltó a modo de eslogan el base madridista antes de hacer las maletas rumbo a Lille.

 Octavos de final. España, 80; Polonia 66.

“Sentí unas molestias en el gemelo, un pinchazo justo al final del calentamiento”, explicó Pau Gasol tras firmar otra actuación estratosférica. “Afortunadamente, he podido jugar sin forzar mucho y sin cargar el músculo y espero que no vaya a más. Creo que es algo leve. Estaré ante Grecia sí o sí. No voy a tirarme del barco ahora. Nunca lo he hecho y no sé hacerlo”, sentenció en su contundente discurso de compromiso tras rendir a Polonia con 30 puntos y un 6 de 7 en triples. “Con Pau, la realidad siempre supera a la imaginación”, le elogió Scariolo.

Cuartos de final. España, 73; Grecia, 71.

“¡Ahora a prepararnos para ganarles a Francia aquí!”, gritó Pau Gasol en el centro de la pista en el corrillo donde los jugadores festejaban el pase ante Grecia. “El esfuerzo ha sido enorme y con este espíritu podemos ganar a cualquiera. Los datos históricos son importantes, pero vivimos el presente y ya pensamos en prepararnos para la semifinal”, explicó el propio Pau, de nuevo gigante con 27 puntos y 9 rebotes. La defensa sobre Spanoulis y la aparición de Claver para contener la potencia atlética de Antetokounmpo abrieron las puertas rumbo a las semifinales.

Semifinales. España, 80-Francia, 75.

Con una actuación imperial, Pau Gasol silenció el atronador coro de 27.000 almas que abarrotaban el Stade Pierre-Mauroy de Lille. España devolvió el golpe mundialista al anfitrión en una conmovedora exhibición de orgullo de campeón liderada de nuevo por su tótem. Los 40 puntos, 11 rebotes y 11 faltas recibidas del mejor jugador de la historia del baloncesto español en su actuación más memorable silenciaron Francia entera rumbo a la final del Europeo, que además de garantizar la que será la 16ª medalla de la selección tenía el premio de sellar la presencia en los Juegos de Río 2016.

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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