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Bestial Pau Gasol

España salda a lo grande la afrenta de Francia en el pasado Mundial con 40 puntos de su tótem y completa su colección de revanchas históricas camino a la gloria

Pau Gasol y Parker en la semifinal del Eurobasket Ampliar foto
Gasol ante Parker, en la semifinal del Eurobasket FEB

“Como en una pesadilla”, titulaba la edición digital de L’Equipe su crónica del España-Francia de semifinales del Eurobasket donde Pau Gasol cinceló su leyenda con 40 puntos, 11 rebotes, tres tapones y 11 faltas recibidas en los 36m 27s que estuvo sobre el parquet del Stade Pierre-Mauroy de Lille. La victoria sirvió al conjunto de Sergio Scariolo para alcanzar su sexta final en los últimos nueve europeos, para sellar la que será (oro o plata) la 16ª medalla en categoría absoluta del baloncesto español masculino (la novena en las últimas 12 grandes citas –incluyendo Europeos, Mundiales y Juegos-, la décima en los tres lustros que llevamos de siglo), para certificar el billete a Río 2016, y para cicatrizar la mayor herida de la generación de oro.

Como si de la restitución de una condena se tratase, un año y siete días después de la debacle de Madrid, cuando España cayó en los cuartos de final del que iba a ser ‘su’ Mundial, la tropa de Pau Gasol superó la afrenta con un Maracanazo para la historia. En 2014, la mala gestión de los partidos igualados, los bajos porcentajes de tiro de tres, la espesa rotación de bases y pívots y la participación residual de varios jugadores, condenaron a la selección y desataron el 'Orenga dimisión'. La estadística de aquel 65-52 no ofreció escapatoria: 20 de 62 en tiros de campo (18 de 40 en tiros de dos y 2 de 22 en triples); 28 rebotes por 50 del rival, y nueve jugadores, los que participaron en la rotación, incapaces de sumar para el equipo. Del 0 de Pau (el mejor de la selección española a pesar de todo con 17 puntos y 8 rebotes) al -12 de Ibaka o -14 de Marc (irreconocibles con cinco puntos y seis rebotes de aportación entre ambos). Un desplome sin respuesta tras un camino sin agobios en la primera fase. En Lille, España devolvió el golpe a lo grande.

Mate de Pau Gasol ante Francia
Mate de Pau ante Francia AP

No era la primera vez para un equipo que, en su camino de gloria y medallas (10 en los últimos 15 torneos), ha ido cobrándose todas las cuentas pendientes acumuladas con una regularidad competitiva y un colmillo sin parangón en la historia del deporte español. El espíritu lo resume Carlos Jiménez, capitán de la España campeona del mundo en 2006, con el ejemplo paradigmático con el que comienza la secuencia de vendettas. En 2005, una canasta postrera de Nowitzki descabalgó a España de las semifinales del Eurobasket y posteriormente la selección dirigida entonces por Mario Pesquera también cayó con Francia en la pelea por el bronce. “En Japón 2006 había cuentas pendientes por lo sucedido en Belgrado un año antes. La canasta de Nowitzki nos hizo mucho daño. El sentimiento de revancha no se utiliza siempre a nivel global, pero sin duda cada uno lleva dentro sus historias e intenta que la contabilidad quede equilibrada”, explica Jiménez. Cayó Alemania en la primera fase (92-71) del Mundial y después Lituania en cuartos (89-67).

“También había cuentas pendientes con los lituanos. Siempre competimos desde el respeto pero hay cosas que sientes. La decepción de perder el oro en 2003 fue dura. Perdíamos finales y había que seguir. Son pequeñas batallas que hay que ir ganando para que luego cuando algún día llegue la que piensas que es inalcanzable este preparado. En aquel torneo de Suecia 2003, el equipo fue llevado en volandas por Pau, era cuando Alfonso Reyes y Alberto Herreros ya jugaban menos. Pero Pau desapareció en la final porque los lituanos le defendieron de maravilla y el equipo al no tener a Pau se diluyó. El equipo llegó a la final por Pau pero no la ganó por depender excesivamente de Pau”, desarrolla Jiménez. Sucumbió Lituania aquel día y también en el camino de España rumbo a sus dos oros Europeos en 2009 y 2011.

España logra (oro o plata) la novena medalla en las últimas 12 grandes citas –incluyendo Europeos, Mundiales y Juegos-

Antes de aquellos triunfos, la Rusia de Kirilenko acalló el Palacio de los Deportes en la final del Eurobasket de Madrid (60-59) sin que el tiro de Pau Gasol sobre la bocina pudiera remediarlo. Esta vez la revancha consistió en ganarles en las semifinales olímpicas de 2012 (67-59, con 24 puntos del propio Pau). Entre medias, la enciclopedia española encontró otro demonio: Milos Teodosic y su triple inverosímil desde nueve metros en los cuartos del Mundial de 2010 (92-89). Apenas un año después, 31 puntos de Pau y 20 de Marc retrataron a aquella Serbia en la segunda fase del Europeo y después, en Eslovenia 2013, otra victoria por aplastamiento en los cuartos de final (90-60). “No es algo que vaya explicito en la preparación de los partidos, pero hay cosas que te gusta ir cerrando si la vida te da la oportunidad de hacerlo”, remata Jiménez. Francia, que entre 2005 y 2012 acumulaba 11 derrotas en 12 enfrentamientos con España, se había convertido en el muro de España en los dos últimos campeonatos. Pero el orgullo competitivo de la mejor generación de la historia del baloncesto español y su killer, Pau Gasol, no dejan pasar una por difícil que sea la misión. “Es una puta bestia”, le elogió sin remilgos el capitán, Felipe Reyes, después de silenciar a 27.000 franceses con 40 puntos de sutura histórica. Otra cuenta pendiente, la más grande, también quedó saldada.

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