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Con el tío Toni, hasta el final

Pese a las voces que le aconsejan un cambio en el banquillo, Nadal seguirá con su preparador de toda la vida: “Si debo cambiar algo es a mí, no a los que me rodean”

Nadal en el US Open 2015 Ampliar foto
Nadal devuelve la pelota contra Schwartzman. REUTERS

El debate estaba soterrado, pero latente. Se palpaba en los corrillos, en círculos estrechos y fue creciendo entre los especialistas, que de vez en cuando dejaban caer la pregunta y debatían: ¿La solución pasa por un cambio? Todo eso, claro, hasta que el pasado mes de julio habló en Wimbledon el bueno de John McEnroe, dinamita pura. “¿No es acaso el momento de ver sangre nueva en el equipo de Nadal? ¿Podemos decir eso? Ha hecho un magnífico trabajo desde que Rafa era niño, pero creo que ha llegado un momento en el que parece que hacen falta nuevas ideas...”, planteó Big Mac ante una pregunta del exjugador Tim Henman. Este insistió, así que McEnroe aparcó la diplomacia y disparó: “¡Le estoy diciendo que consiga un maldito nuevo entrenador!”.

Entonces, el estadounidense puso sobre la mesa de forma clara lo que de puertas adentro se venía comentando en voz baja. Porque, más allá de las lesiones que sufrió en los últimos tiempos, no son pocas las voces que recomiendan a Nadal un relevo en su banquillo y que achacan los discretos resultados del número ocho este año a un anquilosamiento que nace en la figura del preparador, al hombre que le moldeó desde los cuatro años y con el que ha celebrado sus 14 títulos en torneos del Grand Slam.

“La gente busca una explicación al mal juego de Rafael y piensa que lo mejor quizás sea cambiar de entrenador, y lo entiendo. Podría ser la solución, pero eso lo debe decidir él. Yo no me sentí responsable de sus victorias, como tampoco me siento responsable ahora de que tenga más dudas de lo normal”, señaló Toni hace un mes, en la Cadena Ser. La madrugada del miércoles, después de batir a Diego Schwartzman en la segunda ronda, los periodistas le interrogaron a su sobrino por el asunto. Y este fue expresó categórico: “Siempre he creído que cuando estoy jugando mal o no estoy ganando no tienen que encontrar excusas o razones fuera. Tienes que mirarte al espejo y decir: es mi culpa, no de los demás”.

Nadal y Toni, en una exhibición de ping-pong en Nueva York. ampliar foto
Nadal y Toni, en una exhibición de ping-pong en Nueva York.

Fin del debate. A pesar de que las principales figuras hayan potenciado su rendimiento con golpes de efecto, traducidos en las coordenadas de sus nuevos técnicos, Nadal no piensa en cambiar un ápice su guion. No es ajeno al relanzamiento de Novak Djokovic (perfeccionado por Boris Becker), Roger Federer (Stefan Edberg) o Andy Murray (Amélie Mauresmo), pero él lo tiene muy claro: con Toni, hasta el final. Por los siglos de los siglos. “He tenido una carrera increíble con este equipo y yo creo en este equipo. Estamos en el buen camino y no sé qué va a pasar en el futuro, pero si tengo que cambiar algo es a mí, no a la gente que me rodea”, enfatizó. Acto seguido, medio en serio medio en broma, soltó: "Parece que soy el número 200 en cada rueda de prensa y soy el 8 del mundo (...) Si digo la verdad o soy honesto sobre lo que me pasa, parece que es algo malo. No sé lo que queréis de mí".

He tenido una carrera increíble con este equipo y yo creo en este equipo"

Esta noche (hacia las 3.00, Eurosport), Nadal busca los octavos del US Open. Al otro lado de la red, un importante desafío psicológico, Fabio Fognini, que esta temporada ya le ha derribado en dos ocasiones: Río y Barcelona. Sin embargo, en el último duelo, final de Hamburgo, en julio, el español salió victorioso. Pero en ese pulso saltaron chispas: “¡No me rompas los huevos!”, le recriminó el italiano, puro nervio, al considerar que su rival perdía el tiempo y que recibía órdenes desde el banquillo de su tío Toni. “No he hablado con Fognini después de eso, pero espero un partido normal, como debe ser, con respeto y dejando los problemas de lado”, manifestó Nadal, fiel a sus ideas. Leal hasta el último día.

VÍDEO: El enfado de Fognini con Nadal en la final de Hamburgo.

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