VALENTINO ROSSI | MOTOCICLISMO

Valentino Rossi, como el algodón, no engaña

Gracias a la precisión de sus comentarios técnicos, el italiano preparó con su telemétrico una moto que mejoró seis décimas el día de la carrera

Valentino Rossi, tras el Gran Premio de Indianápolis
Valentino Rossi, tras el Gran Premio de IndianápolisBRENT SMITH (RETERS)

 Al finalizar la carrera del domingo en Indianápolis, Dani Pedrosa, aunque orgulloso de su trabajo, parecía algo perturbado. Ya sabía que Rossi era un piloto de domingos, de esos que se crecen en las carreras. Y no lo había descartado. Nunca lo hacen sus rivales este curso, no en vano el de Yamaha se ha subido al podio en cada gran premio de la temporada. Pero de ahí a mejorar unas seis décimas su ritmo la mañana del mismo día de la prueba... “Ha dado un paso muy grande. Siempre recupera, pero esta vez era difícil que recuperara las seis décimas que le separaban de nosotros”, concedía el de Honda, que lo sufrió 26 de las 27 vueltas que duró la prueba. No entiende cómo pudo mejorar tanto su ritmo. “Igual no muestra todo lo que tiene en los libres, pero no lo creo”, deslizó incrédulo. “Preguntad si busca ayuda en la telemetría de su compañero de equipo”, apuntaban desde el entorno de Lorenzo con cierta reticencia.

Pero lo cierto es que en el box del 46 cuesta llegar en condiciones al día de la carrera. “Si Valentino pudiera ser rápido desde el viernes, lo haría. Si va lento, sin duda, es porque tenemos algún problema”, reconoce Matteo Flamigni, técnico de telemetría de Rossi. Y así explica el por qué es capaz de mejorar tanto de un día para otro: “Valentino es muy preciso a la hora de explicar dónde está el problema. Y para nosotros es muy fácil hacer las modificaciones en la moto para resolverlo. De sábado a domingo hicimos una modificación importante en la moto en respuesta las peticiones del piloto”.

El viernes, primer día de entrenamientos libres, Rossi se quejaba de que tenía dificultades en frenada y de que era muy lento en los cambios de dirección; el sábado se clasificó en la octava plaza y su ritmo era, de media, cinco décimas pero que el de Márquez. Los dos factores que influían en su mal ritmo mejoraron el domingo. ¿Cómo? “Observando los datos, hablando con Valentino y trabajando hasta tarde: estoy muerto”, cuenta Flamigni, feliz después de sumar otro podio, el décimo del 2015. El sábado dejó el circuito a las ocho de la tarde, pero siguió trabajando con el ordenador en la habitación del hotel hasta las diez y media de la noche. El domingo se levantó a las seis. Y siguió estudiando qué hacer hasta las nueve. “Entonces, por la mañana, es cuando Valentino me busca y pregunta qué he visto y qué pretendo hacer. Yo se lo explico, detalladamente, curva a curva, como si hablara con mi hija pequeña”.

Con los problemas que tenían este fin de semana el equipo trabajó fundamentalmente en las geometrías de la moto, para influir en el reparto de pesos y ayudar a mejorar la frenada y la agilidad del piloto en los cambios de dirección, numerosos y muy rápidos en Indianápolis. Y no sólo modificó la moto para la mañana del domingo. Sino que siguió aplicando cambios sustanciales, como ya ha hecho otras veces, entre el entrenamiento de la mañana y la carrera. De hecho, Rossi mejoró su ritmo en carrera seis décimas, hasta equipararse con Pedrosa, que había sido el segundo piloto más rápido de la sesión de calentamiento. “El sábado encontramos algo. Y este domingo hemos mejorado todavía más. La moto iba mucho mejor. Y he sido capaz de rodar en un ritmo que no había podido alcanzar en todo el fin de semana”, asumía el italiano, líder del Mundial, como si nada.

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