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Todos contra Mourinho en la Premier League más poderosa

Las dudas del Chelsea en pretemporada y los refuerzos de sus rivales auguran mayor igualdad en la competición que más dinero invierte

Mourinho (izquierda)  y Wenger, en el último Chelsea-Arsenal por la FA Community Shield.
Mourinho (izquierda) y Wenger, en el último Chelsea-Arsenal por la FA Community Shield. REUTERS

Plena de expectativas y de dinero, de magníficos futbolistas, de futuristas coliseos y al tiempo de tradicionales escenarios, la Premier League inicia hoy una nueva edición en la que el Chelsea (que recibe al Swansea a las 18.30 horas en Stamford Bridge) defiende su primacía. Nadie aguarda nuevas apariciones entre sus rivales por el título en una competición en la que al campeón y el octavo clasificado les separaron 31 puntos la campaña anterior, cinco más de los que distanciaron a ese primer equipo que se quedó fuera de Europa del colista. En Inglaterra también hay clases: un repóker de escuadras parten con el objetivo de acabar en lo más alto, una obligación sino futbolística sí al menos inversionista en el caso del Liverpool y declarada en todos los aspectos para Chelsea, Arsenal y los dos clubes de Manchester. Tras ellos un segundo escalón lo lidera el Tottenham, que enfrascado en la construcción de un nuevo estadio tiene el reto de crecer hasta el verano de 2017 para darle entonces lustre a ese estreno. Y a esa estancia tratan de elevarse el resto de equipos. Everton, West Ham United, Southampton, Stoke City, Crystal Palace o Newcastle parten con argumentos futbolísticos o sociales para lograrlo, pero el músculo económico del nuevo contrato televisivo barrunta más igualdad que nunca. “Seguro que la Liga se ganará con menos puntos que otros años”, previene Jose Mourinho.

El técnico portugués y su Chelsea son el equipo a batir. Si algo mostró el pasado campeonato es que maduró un equipo con un once muy definido y sin apenas fisuras, apenas derrotado tres veces en la competición doméstica. Ahora apenas agrega complementarios retoques que, por cierto, no son precisamente meritorios: el recuperado extremo Moses, el cotizado meta Begovic y el otrora goleador Radamel Falcao, que bien pudiera tener una oportunidad de inicio ante los achaques físicos de Diego Costa, que no acaba de recuperar su mejor condición. El Chelsea está en el punto de mira de rivales que se gastan una millonada para destronarlo y su pretemporada les anima porque cayeron ante New York City y, el pasado miércoles, en casa contra la Fiorentina además de perder la Community Shield frente al Arsenal el último fin de semana. Para su rival londinense y Arsene Wenger, antagonista en tantas cosas del estratega de Setúbal, llega el momento de desterrar viejos errores y abrazar la regularidad. Se ha reforzado en su histórico punto débil, el de la portería, con Peter Cech y ha consolidado al joven catalán Héctor Bellerín en una zaga que debería apuntalar al equipo más que antaño. Resta ver la aportación del reaparecido Arteta en uno de los puntos que se antoja débiles, el de mediocentro, y sí entre Walcott, Giroud y Wellbeck ofrecen argumentos en punta para enhebrar la seda que tienen tras sí con Ozil, Ramsey, Cazorla o Alexis.

En Manchester hay dinero y ambición. El United tiene cuestiones por resolver, la primera en la meta, donde Van Gaal ya ha anunciado que De Gea partirá en la suplencia en el choque que abre el campeonato frente al Tottenham (13,45 horas en Old Trafford). El dineral invertido debe repercutir en un equipo con más fútbol que el del año pasado, sobre todo en una medular a la que agrega la experiencia de Schwensteiger y la pujanza de Schneiderlin. Una temporada más sin un título, pero sobre todo sin mostrar un crecimiento en su juego, sería difícilmente sostenible para el técnico holandés. Sus vecinos del City han pujado fuerte por Sterling, anárquico punta procedente del Liverpool, y acaban de cerrar cualquier especulación sobre el inquilino de su banquillo y su interés inmediato por Pep Guardiola al renovar a Manuel Pellegrini hasta junio de 2017. Sterling aportará velocidad a un equipo en ocasiones demasiado retórico, del que han salido dos puntas como Jovetic, cedido al Inter, y ayer mismo Dzeko, traspasado a la Roma, pero que alberga al último máximo goleador de la competición, el Kun Agüero. Es justo arriba donde busca soluciones el Liverpool, errado en la inversión tras el traspaso de Suárez al Barcelona. Llegan ahora el brasileño Firmino y el belga Benteke para justificar una gran inversión que puede ser la última moneda al aire de Brendan Rodgers, cada vez más discutido al frente del equipo.

Vuelve la Premier, la primera del siglo sin Gerrard ni Lampard, que verán desde Estados Unidos una competición muy diferente a aquella en la que se estrenaron, más plurinacional, con una identidad más difusa y un estilo más matizado, si se quiere más continentalizado, que en su origen. Nunca menos atractiva, en todo caso mejor organizada y más mercantilizada, la liga de fútbol que más dinero mueve: sólo en fichajes sus veinte clubs se han gastado en lo que va de verano casi 800 millones de euros. Y aún tienen barra libre hasta fin de mes.

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