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Día negro de la natación española

La retirada de Mireia Belmonte y la declinante actuación del equipo de sincronizada en los Mundiales siembran nubarrones sobre los Juegos de Río

Las nadadoras españolas Ona Carbonell (i) y Clara Camacho.
Las nadadoras españolas Ona Carbonell (i) y Clara Camacho. EFE

El horizonte de la natación española se oscureció repentinamente cuando habían transcurrido dos jornadas en los Mundiales de Kazán. Primero, con la renuncia de Mireia Belmonte a unirse a la competición, castigada, según los médicos federativos, por una doble bursitis en los hombros. Segundo, por la confirmación de que el equipo de natación sincronizada viaja río abajo en una balsa de troncos. La meritoria actuación de Ona Carbonell y Clara Camacho en la final del dúo técnico no impidió la barrida en una disciplina que brindó la plata olímpica a España en 2012. El maremoto las relegó al quinto puesto. Se llama Japón y Ucrania, dos poderes que emergen con fuerza irresistible en la lucha por el bronce que dejan Rusia y China. Pésimas noticias para la natación española en el año clave de la preparación de los Juegos de Río.

La calamidad se confirmó pasado el mediodía de ayer en Twitter, en la cuenta oficial de Miss Belmont, alter ego cibernético de Mireia Belmonte. “Finalmente no acudiré al mundial de Kazán. Lo he intentado hasta el último momento pero mi lesión no me deja estar al 100%”, rezó el anuncio. Luego nada. El silencio y el vacío que deja una de las principales estrellas del concierto femenino, aspirante a nadar en las finales de 1.500, 800 y 400 libre, los 200 y los 400 estilos, y los 200 mariposa.

El programa de Mireia era uno de los más ambiciosos jamás propuesto en la historia de los Mundiales. Coincidían con el modo desaforado de entender el deporte de una competidora fantástica. Pero su cuerpo le lanzó una advertencia ineludible. Ella misma lo advirtió hace tiempo: “En el último largo de los 200 metros mariposa sientes como si tuvieras un camión sobre los hombros”. Sus articulaciones llevan años sometidas a una exigencia limítrofe. La mente traspasa todas las fronteras pero los tendones actúan con reservas.

"En el último largo de los 200 mariposa sientes un camión sobre los hombros", decía Mireia

La natación en línea comenzará el sábado. Hasta entonces, la piscina del estadio de Kazán se calienta con los concursos de sincronizada. La romería de nadadoras con goma en el pelo y brillantina es incesante y, salvo por las exhibiciones en los solos de Ona Carbonell, en las demás pruebas, las que se relacionan con la categoría olímpica, España se ha estacionado en el quinto puesto por detrás de Ucrania, Japón, China y Rusia.

La final del dúo técnico puso de manifiesto los problemas de gestión que padece el equipo español. La destitución de la seleccionadora Ana Tarrés en 2012, y la retirada de Andrea Fuentes en 2013 por diferencias con las nuevas entrenadoras, desencadenó una sucesión más o menos accidentada de cambios de pareja con resultados decepcionantes. Ona Carbonell, plata en el dúo de Londres, ha nadado en los últimos dos años junto a Margalida Crespí, Paula Klamburg y, finalmente, Clara Camacho.

La historia condena al dúo español

En la natación, y en la natación sincronizada en particular, existe una relación muy estrecha entre la posición lograda en el Mundial preolímpico y la posición lograda en los Juegos.

Tras el quinto puesto del dúo en Kazán, España debería ascender dos posiciones para ganar un bronce en el dúo de los Juegos de Río. Esto es algo que nadie ha conseguido en los últimos 20 años

Los integrantes del podio de Londres 2012 fueron los mismos que los integrantes del podio del Mundial de 2011, pero en distinto orden: Rusia mantuvo el oro, y España y China intercambiaron plata y bronce.

El orden y la composición de los podios de los Juegos de Pekín 2008 y Sydney 2000 fue una fotografía de los podios de los Mundiales preolímpicos de 2007 y 1998.

La alteración más grande de las últimas décadas fue en el podio de los Juegos de Atenas 2004, cuando España perdió el bronce logrado en el Mundial de 2003 y pasó al cuarto puesto en beneficio de Estados Unidos, cuarto en 2003.

Las lesiones y la sombra de una relación inestable con las técnicas precede las fluctuaciones. Los síntomas de desencuentro son evidentes y son un mal asunto cuando se trata de un alentar un deporte que premia la coordinación. El más conservador de los deportes acuáticos, tal vez, por la imposición de rutinas repetitivas, por la necesidad de imprimir una continuidad obsesiva que pula cada discordia hasta que dos personas piensen y actúen al mismo ritmo.

“Hemos hecho una apuesta por dividir fuerzas entre el dúo técnico y el dúo libre para que Paula pudiera mejorar el trabajo que estábamos haciendo en el libre”, dijo la directora técnica, Ana Montero, para explicar por qué hace dos meses decidió que Ona Carbonell forme dos parejas en las dos finales de dúo, una con Camacho y otra con Klamburg. “Clara técnicamente tiene mucho potencial y había que intentarlo”, observó. “Mi valoración sobre el trabajo hecho en dos meses es buena. Pero ahora no tenemos claro cuál será el dúo en Río. Tenemos todo un año para trabajar y saberlo”.

"Ahora mismo no sabemos cuál será el dúo en Río", dice Ana Montero, responsable de la sincronizada

“Cuando tienes dudas yo pienso que hay que probar otras cosas”, prosiguió Montero. “Uno de los feedbacks con los jueces fue que a Paula le faltaban detalles técnicos. Por tanto apostamos por Clara, que es una persona que físicamente no es tan parecida a Ona, pero técnicamente tiene potencial para ver si aportaba más o no. Había que arriesgar. La principal diferencia con Ucrania y Japón es que ellas han tenido más tiempo para consolidarse. Es una realidad que desde la baja de Andrea Fuentes hemos estado buscando soluciones pero no hemos acabado de decidir la mejor pareja”.

La rutina preestablecida del dúo técnico incluye cinco figures que traducidas del inglés suenan a trabalenguas astronómico-ictícola: ciclón vertical con giro completo, combinación doble de piernas de ballet, lucio frontal con apertura rotatoria vertical, y giro de barracuda.

Así durante horas. Lucio tras lucio, ciclón tras ciclón. País tras país. Pareja tras pareja hasta constatar que Natalia Ischenko y Svetlana Romashina son las más precisas ejecutantes por aclamación (95.400 puntos), las chinas siguen a su estela (93.300), las japonesas se montan al podio (92.000), las ucranias lo rozan (91.600) y las españolas se deslizan hacia abajo (90.000) a falta de un año para Río. Ya es casi demasiado tarde.

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