Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El gran Casillas

Si un tipo como Casillas sale por la puerta pequeña es que en nuestra sociedad hay algo que ha dejado de funcionar

Casillas levanta la Copa del Rey tras la final de 2014.
Casillas levanta la Copa del Rey tras la final de 2014.Javier Soriano (AFP)

Iker Casillas fue durante mucho tiempo el sueño de muchos clubs. A tenor de cómo sale hoy del Madrid, incluso ese sueño fue más duradero que el del club de toda su vida. Y también el sueño irrealizable de muchos hinchas, incluidos los hinchas del Barça, aunque lo expresaran “sotto vocce”. Iker Casillas fue y sigue siendo un grande. Destrozó varias teorías relacionadas con la función de un portero. Destrozó la teoría Alfredo Di Stéfano, según la cual si un portero mete en su portería el balón que iba fuera es una calamidad. Casillas invirtió esa ingeniosa teoría. El balón que iba dentro se quedaba siempre fuera y con ello el Real Madrid se llevaba una liga o una Champions. Y destrozó la que defendía Peter Handke en el título de su novela, “El miedo del portero al penalti”. ¿A cuántos penaltis no le tuvo miedo, el gran Casillas?

Ahora uno sabe que si un tipo como Iker Casillas sale de su club como sale, por esa puerta pequeña que está justo al lado de la puerta de atrás, es porque en la sociedad que vivimos algo no funciona. Ni siquiera mal. No funciona el sentido de la lealtad. Y, sobre todo, no funciona el sentido de la gratitud. La sociedad líquida, que definía el sociólogo polaco Bauman, se extiende a todos los dominios de la vida humana. ¿Por qué no iba a alcanzar al fútbol? ¿Por qué no le iba a afectar a Casillas? La decisión fue de Florentino Pérez. Sí. Pero no menos de una parte amnésica de la masa de seguidores del Real Madrid. Desgraciadamente, esa masa de gente con graves deficiencia de memoria la tienen todos los clubs. (Como la tienen los países y hasta algún continente). Ya se sabe que en el futbol, la gratitud y la lealtad dura lo que duran los triunfos. En el futbol esos sentimientos son rigurosamente líquidos. Por eso, no siendo seguidor del Real Madrid y siendo tan líquido como casi todo el mundo, me sorprendo yo mismo comenzar a extrañarlo. Comenzar a extrañar esas maldiciones que le arrojaba cuando el Barça no podía con él. Supongo que esto pasa porque es el gran Casillas.

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