Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Le cae bien Fernando Alonso?

El piloto asturiano tiene un gran valor de marca porque es el más conocido de los deportistas españoles pese a que la admiración por él ha menguado

Fernando Alonso visto por SCIAMMARELLA Ampliar foto
Fernando Alonso visto por SCIAMMARELLA

Fernando Alonso llegó a Ferrari en 2010 cumpliendo uno de sus mayores sueños, y lo primero que hizo fue encargar un flamante 458 Italia de color blanco. “Montezemolo [Luca Cordero, entonces presidente de la compañía] me enseñó muchos tonos de rojo y amarillo. Les costó mucho aceptar que lo quisiera en blanco”, declaró entonces el piloto español. Evidentemente, esto no deja de ser una anécdota sin importancia, pero en cierta medida refleja algún ángulo del carácter poliédrico del asturiano, una personalidad que no deja a nadie indiferente. Fernando Alonso arrastra unos niveles de expectación tremendos aunque eso no siempre sea sinónimo de admiración, pero que de cualquier forma sí le convierten en un caso único en el panorama deportivo español. Y eso que tiene como coetáneos a fenómenos del calibre de Rafael Nadal, los hermanos Pau y Marc Gasol, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Iker Casillas o Marc Márquez. Todos ellos integran la generación de oro del deporte de este país, pero ninguno ha logrado generar tanto interés como el ovetense.

Personality Media es una consultora que cada seis meses realiza un estudio de popularidad a un total de 2.300 personajes públicos, sobre una muestra que fluctúa entre las 35.000 y las 40.000 personas y con un mínimo de 600 entrevistas sobre cada una de las celebrities. Las conclusiones son muy útiles para las marcas comerciales, que se basan en ellas cuando se plantean invertir en publicidad o patrocinio y que, de este modo, pueden hacerse una idea del impacto que tendrá su inversión y cómo influirá en su imagen corporativa.

Los valores finales del último análisis se obtuvieron a finales de la semana pasada y prueban el tirón de Alonso, que, con un 99% es el deportista en activo más conocido. La segunda posición la comparten Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Rafa Nadal, los tres con un 98%, mientras que después de ellos aparece Andrés Iniesta (97%).

Imagen paradójica

Hasta aquí, todo normal. La paradoja emerge cuando se cruzan los datos de esta estadística con la clasificación correspondiente a la confianza que genera cada uno, o sea, la valoración general que hacen de ellos los encuestados. Esta tabla la encabeza Nadal como el más querido, con una nota de un 7,9 sobre 10, mientras que el segundo es Pau Gasol (7,8), seguido por Marc Márquez (7,5), por Iniesta (7,3) y por Xavi Hernández (6,9). Llama la atención que Alonso no aparezca hasta el puesto 20º, con una media de un 6,3, un indicativo que deja bien claro que una cosa es ser famoso y otra distinta concitar la admiración. “A finales de 2012, corriendo para Ferrari, los consumidores le dieron otro 6,3 en términos de confianza mientras que en mayo de este año esta cifra se situaba en un 5,8”, explica Santiago de Mollinedo, de Personality Media.

Antonio Monerris es aquello que en términos publicitarios se conoce como brand planner, un experto en estrategias de posicionamiento y arquitectura de marca. Simplificando, el encargado de definir el camino que debe llevar una compañía para que el consumidor la perciba de una determinada manera. “La diferencia entre las dos tablas demuestra claramente que una cosa es el nivel de notoriedad de Alonso en la memoria colectiva, y otra que no tiene nada que ver el grado de vinculación emocional que provoca”, tercia este gurú de la comunicación.

La mayoría del paddock de la Fórmula 1 coincide en una cosa: a Alonso le importa poco qué pueda pensar de él la gente que no pertenece a su círculo más íntimo. Tras la cronometrada del sábado en Silverstone, en el Gran Premio de Gran Bretaña, le preguntaron si entendía que algunos de sus seguidores comenzaran a sentirse frustrados debido a los decepcionantes resultados que acumula esta temporada —ayer logró el primer punto del curso al terminar en el puesto décimo— y su reacción no fue ni mucho menos conciliadora: “El que se aburra o esté frustrado que apague la tele y que no la encienda hasta Japón, México o el año que viene”, soltó el buque insignia de McLaren.

“Esa vertiente desafiante que siempre le ha acompañado también influye en cómo le ve la gente”, detalla Antonio Monerris. En este punto es importante tener en cuenta que la imagen que proyecta Alonso entre el público en general dista mucho de la del aficionado a la Fórmula 1. En el último sondeo realizado a petición de la Asociación de Pilotos (GPDA), el asturiano aparece como el segundo miembro de la parrilla más popular por detrás del finlandés Kimi Raikkonen.

El interés de McLaren

A eso se aferra McLaren a la hora de argumentar qué llevó a la escudería de Woking a tirar la casa por la ventana para arrebatárselo a Ferrari y convertirlo en la punta de lanza de su nueva aventura con Honda. “Todavía no tenemos un patrocinador principal porque Ron [Dennis, el patrón de Mc Laren] no ha querido bajar el caché como sí que han hecho otros”, resuelve Matt Bishop, director de comunicación de la estructura británica. “¿Por qué vamos a abaratar el precio si teóricamente vamos hacia arriba y en un futuro, esperemos que no muy lejano, podremos firmar un acuerdo por más dinero? Será entonces cuando esperamos que el prestigio de Fernando nos eche una mano”, zanja el directivo británico, convencido de que ni siquiera Alonso está en condiciones de convencer a nadie para que se suba al carro de McLaren.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información