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Barcelona, la ciudad del agua

La capital catalana, por tradición, por capacidad organizativa y por el potencial de sus clubes, se erige en el referente del waterpolo mundial

La piscina del Palau Sant Jordi durante los Mundials de 2013. Ampliar foto
La piscina del Palau Sant Jordi durante los Mundials de 2013. AFP

La mañana que se presentó al mundo en el Museo Olímpico de Montjuïc el XV Mundial de Natación, el de Barcelona-2013, diez años después del primero, el rumano Cornel Marculecu, director ejecutivo de la Federación Internacional (FINA), aseguró que el futuro del waterpolo pasaba por el nacimiento de un jugador que heredara el trono y el talento de Manel Estiarte y por encontrar otra ciudad como Barcelona, capaz de dar realce a un evento como aquel. Hace 100 años, en la playa de la Barceloneta, unos tipos montaron dos porterías y se tiraron al agua con un balón. Allí se disputó el primer partido de waterpolo en España. A su derecha, el horizonte y a su izquierda una ciudad que se ha convertido con el tiempo en una enorme piscina, en un referente mundial.

Estiarte sostiene que no hay nada más grande que competir en la central de las Picornell de Barcelona. Jugó en Budapest, en Grecia, en célebres encerronas en Croacia o Montenegro y revolucionó el waterpolo italiano en Pescara, ganándolo todo y más. “No hay nada parecido a las Picornell cuando cae el sol”, afirma.

Los beneficios quintuplicaron lo invertido en 2013

“Siempre creímos que la natación y especialmente el waterpolo están muy ligados a esta ciudad y obramos en consecuencia”, dice Maite Fandós, la exregidora del ayuntamiento de Barcelona, al explicar los motivos por los que, cuando accedió al cargo, decidió sacar adelante el compromiso de la ciudad para organizar los últimos Mundiales de Natación. Fandos disfrutó de aquellas noches de julio de 2013 como lo ha hecho, ya como responsable en la firma, de las dos ediciones de las FinalSix de la Champions de waterpolo organizadas por el Atlètic Barceloneta o espera hacerlo de los Europeos de waterplo en 2018. Por eso, presume: “Barcelona es la capital mundial del waterpolo porque se lo ha ganado”. En el consistorio hay un estudio de la Universitat Pompeu Fabra que cifra en 123 millones de euros el retorno mediático del Mundial de 2013, al que renunció México, la ciudad que había sido designada en principio. Barcelona invirtió 25 millones en la organización de los campeonatos. Los beneficios quintuplicaron lo invertido.

En las instalaciones del CN Barcelona empieza esta semana el primer campus que lleva su nombre. 18 clubes están afiliados o adheridos a la Federación Catalana y entre todos suman 50.000 socios y usuarios. Durante 2014 la Federación Catalana tramitó 16.241 licencias, de las cuales 10.200 corresponden a la provincia de Barcelona y el 40% a clubes de Barcelona ciudad. “El waterpolo, dentro de lo que somos, y sabemos lo que somos, está de moda y eso nos gusta”, sostiene Laura Ester, la mejor portera del mundo, del barrio de La Bordeta. “Estamos a la altura de Budapest. Esta ciudad es un referente mundial del waterpolo”, asegura Julián García presidente del Atlètic-Barceloneta y gestor también del centro de Horta y de las instalaciones del Parc de la Ciutadella. Barcelona cuenta con tres clubes campeones de Europa: el CN Barcelona, el Catalunya y el Atlètic-Barceloneta, y los dos primeros son centenarios.

“También tenemos al Sant Andreu, y equipos históricos como el Mediterrani, el CN Montjuïc, el CN Poble Nou o la UE Horta, muy arraigados en sus barrios”, destaca el presidente de la Federación Catalana, Enric Bertran que no se olvida del CN Kallipolis, cuna de la natación sincronizada en España, y que cuenta con cuatro medallas olímpicas. “Como federación tenemos la responsabilidad de seguir siendo referente mundial de este deporte sin olvidar la promoción y la formación deportiva, por eso colaboramos activamente con el ayuntamiento en dos programas, el Prova-ho de waterpolo y l'Aprèn a nedar, (pruébalo y aprende a nadar)”, explica Bertran.

El Atlètic-Barceloneta celebra la Champions de 2014 en la Picornell. ampliar foto
El Atlètic-Barceloneta celebra la Champions de 2014 en la Picornell.

Las iniciativas privadas se nutren de proyectos como los que encabeza Dani Pajuelo que este verano, por séptimo año organiza un campus en Andorra y, por vez primera, en el País Vasco, desde su empresa en el barrio de Sants, el WP Camp. Desde los 10 a los 16 años, más de 200 chavales llegados de toda España buscan divertirse y mejorar sus prestaciones durante dos semanas, con tecnificación personificada en profesores del nivel de Chus Martin, entrenador del Barceloneta o Javi Aznar, del Sant Andreu femenino y seleccionador español en los Juegos Europeos de Bakú.

La Barcelona Internacional Water Polo Academy (BIWPA) busca formar, deportiva, humana e intelectualmente a jóvenes llegados del extranjero. “La idea es la de aprovechar el prestigio del waterpolo español, consolidado durante los últimos 25 años. Esa es la mejor garantía del proyecto”, reconoce Cristina Marín, gestora de la idea. “Detrás de los éxitos hay una metodología de trabajo en la que nos inspiramos. Es lo que ofrecemos y nos compran”. BIWPA ofrece programas de tecnificación concebidos y dirigidos por entrenadores con una reconocida trayectoria. Los programas se desarrollan en instalaciones de máximo nivel, en Barcelona y en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat. Este verano organizan, en el CN Barcelona, el Campus Manel Estiarte destinado a jugadores de todo el mundo nacidos entre 1997 y 2003.

La caseta donde se fundó el Barceloneta no existe, pero el barrio sigue siendo el barrio y la señora Palmira en la Cova Fumada, de vez en cuando cocina fideos. En esa playa, empezó todo. Había playa y baños populares, los de Sant Sebastià. Y siempre hubo arena, mar y una pelota. Si Barcelona es una piscina, es por algo.

Las piletas de Iñaki

ñaki Aguilar lleva un mes concentrado con la selección española de waterpolo que participará en los mundiales de Kazán del 24 de julio al 9 de agosto. Es el portero del Terrassa y lo fue antes del Sabadell y del CN Barcelona. En la piscina de agua salada de las instalaciones del club barcelonés charla sobre la trascendencia de la ciudad y desde la playa de la Barceloneta mira al mar. Muy cerca, se tuesta al sol el mítico Jordi Sans. “Es evidente, Barcelona está a día de hoy entre las capitales del waterpolo mundial, junto a Belgrado, Dubrovnik, Budapest o Río, por eso que se disputan allí los Juegos el año que viene”, asegura en su día libre de la concentración del combinado español. “Barcelona forma parte del Top-Five del waterpolo en cuanto a organización de eventos y al nivel competitivo de sus clubes”, asegura. Pero no se oculta. “Falta la pasión de otros lugares, de los croatas, griegos, o húngaros. Dice: “Más allá de jugadores y del mundillo, no hemos sabido transmitir a la calle esa pasión, como han hecho ellos. Llenamos la Picornell, Sant Jordi o Can Llonc cuando toca, cuando jugamos una final, pero deberíamos y podríamos hacerlo cada dos por tres”, se lamenta. “La verdad es que no sé como se hace”, dice el portero de un equipo que el próximo miércoles viaja a Portugalete y que viene de pasarse una semana en Rusia entrenándose con la selección soviética, con China y con Georgia preparando el Mundial. Aguilar rinde pleitesía a las piletas donde juega y señala a la Olímpica de Moscú como la más impresionante en la que ha jugado. “Es como el Bernabéu multiplicado por dos. Imaginarla en los Juegos Olímpicos de Moscu-80 resulta increíble”, dice. Aguilar tiene una cuenta en Instagram dedicada solo a retratar piscinas.

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