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Drama y agresión en Girona

La afición de Montilivi, airada por el ascenso frustrado, agrede al linier, se suspende el duelo y la federación obliga a acabar los 40 segundos que faltaban

Los aficionados del Girona protestan ante el túnel de vestuarios. Ampliar foto
Los aficionados del Girona protestan ante el túnel de vestuarios.

Todo parecía listo para el ascenso, con el Girona por delante a falta de cuatro minutos para la conclusión y para la gloria, para la gesta de un club que podía subir por primera vez en su historia a Primera División. Pero Caballero se elevó por encima de todos, cazó un balón colgado al punto de penalti y cabeceó, picadito y a contrapié del portero Becerra. Gol y empate. Todo un mazazo del Lugo y un hachazo para el Girona, que perdió los nervios y la compostura cuando Lejeune replicó en el área opuesta con un testarazo que también embocó a gol, después anulado con acierto por el juez de línea. Y ahí explotó el estadio y el banquillo del Girona, que saltó como un resorte para protestar sobre el linier y el colegiado de mala manera. En la refriega, un espectador lanzó una botella de agua que le alcanzó al auxiliar en el cuello. Suficiente para que el colegiado Sánchez Martínez suspendiera el encuentro a falta de 40 segundos. El esperpento no se quedó ahí.

Con los nervios a flor de piel, los jugadores del Lugo y del Girona se buscaron y se encontraron con empujones, malas palabras y se desconoce si algo más, tapados por la lona del túnel de vestuarios. “Puedo perder, es fútbol, pero lo que no acepto es que se me rían en la cara como hacían ellos tras el gol. Es una falta de respeto”, señaló Becerra. “¡Manos arriba esto es un atraco!”, gritaba enfurecida la muchedumbre, alimentada por la gresca de los futbolistas. “¡Tongo, tongo!”, proseguían desde las gradas. Los jugadores del Girona se dieron cuenta del destrozo y desparramaron lágrimas e impotencia. Se tumbarse sobre el césped, definitivamente vencidos.

“Mi asistente estaba aturdido”, dice el acta

“Se lanzó una botella de agua llena hacia el terreno de juego desde la grada donde se ubicaba la afición local, impactando en el cuello de mi asistente número 1”, escribió el colegiado en el acta; “se tomó la decisión de retirarnos al vestuario ya que mi asistente se encontraba completamente aturdido por el impacto. Tras evaluación por médicos, se decidió de común acuerdo entre delegados de ambos equipos, capitanes, entrenadores, coordinador de seguridad y equipo arbitral la finalización del tiempo restante”. Decisiones que encolerizaron a los hinchas del Girona. Unos 300 aguardaron a su salida y a la del autobús del Lugo, que se alargó hasta las 22.15 horas, momento en el que los Mossos definieron el dispositivo de seguridad. No hubo incidentes con el autocar y los colegiados salieron por otra puerta.

“No creo que se tenga que jugar ya el partido porque faltaba un minuto. Lo aconsejable era finalizarlo”, se arrancó en la rueda de prensa Quique Setién, técnico del Lugo; “los jugadores del Girona se han calentado porque lo tenían en la mano y no han podido. Nosotros hemos competido hasta el final que era nuestra obligación…”. “¡Para, para!”, le cortó un periodista; “que se tienen que jugar los 40 segundos”. Y Setién se marchó al campo. Surrealismo, fútbol de pandereta. “Han llamado desde la federación y han exigido que jugáramos lo que faltaba. Nunca me había ocurrido algo parecido”, comentó al final Setién. “Yo ya estaba en la piscina y me he tenido que volver a cambiar”, contó Becerra. “Es surrealista, no entiendo cómo hacen eso con lo que nos jugábamos”, se sumó Sandaza.

Media hora después de la interrupción, con el estadio semivacío porque muchos aficionados se habían ido a casa, se reanudó el encuentro. 40 segundos después, el árbitro levantó y pitó el final y corrió hacia los camerinos. No les dio tiempo a los jugadores a llorar porque la afición saltó en masa al campo para consolarles y, de paso, crear una manifestación esporádica. “¡Manos arriba, esto es un atraco!”, cantaron delante del túnel de vestuarios al tiempo que desde la megafonía solicitaban que regresaran a sus localidades. Ni caso. “¡Puta Betis, puta Betis!”, prosiguieron con impotencia, queja estéril porque la victoria del Sporting sobre los verdiblancos (0-3) les quitó la segunda plaza y el ascenso directo.

Cifuentes, desolado, tras el empate. ampliar foto
Cifuentes, desolado, tras el empate.

“La culpa es del Girona por no haber metido más goles. Y todo lo que se quiera ver que no sea esto, es rabia. No íbamos primados”, expuso Setién. Recogió el testigo Machín. “Claro que es culpa nuestra. Lo que es muy llamativo es que durante gran parte de la temporada se actúe de una forma y en el último partido de otra. Yo no tengo el culo pelado, pero gilipollas no soy”. Y añadió: “No pensaba que el Betis perdería por dos goles de diferencia. Es una pena que no nos haya podido ayudar el líder. Y es una lástima que por los goles ellos toquen la gloria y nosotros estemos hundidos en la miseria”.

Setién, sin embargo, prosiguió con su discurso: “Echarnos la culpa a nosotros es excesivo porque hemos hecho lo que debíamos, que era dejar el prestigio del Lugo en lo más alto”. Machín no opinó de igual manera: “Cuanto menos hable, mejor porque me podría arrepentir. Pero a más de uno se le tiene que poner la cara colorada y no sé si podrán dormir bien. Pasaremos a la historia por ser el club más honrado del mundo; otros no”. Y abundó: “Somos todos profesionales, sabemos lo que pasa en el fútbol y siempre ocurren las mismas cosas”.

El partido en sí fue un esperpento que acabó con el empate del Lugo y el Girona como tercer clasificado. El equipo gerundense, por tanto, disputará el playoff, con el Zaragoza como primer rival. Queda por ver la sanción que la Liga le impondrá al Girona porque la agresión sobre el linier y la invasión de campo a buen seguro que tienen represalias y probablemente no sólo económicas, quizá el cierre de las puertas del estadio.

GIRONA, 1; LUGO, 1

Girona: Isaac Becerra; Íñiguez, Lejeune, David García (Rovirola, m. 64); Cifuentes, Pere Pons, Eloi, Álex Granell, Juncà (Aday, m. 87); Mata y Sandaza (Felipe Sanchón, m. 79). No utilizados: Palatsí; Juanlu, Jandro y Coris.

Lugo: José Juan; De Coz, Pavón, Borja Gómez, Manu; Carlos Pita, Seoane; Iriome (Toni, m. 56), David López (Peña, m. 56) Iago Díaz (Ferreiro, m. 78); y Cabellero. No utilizados: Dani Mallo; Luis Fernández, Puerto y Diego Seoane.

Goles: 1-0. M. 43. Sandaza resuelve delante del portero. 1-1. M. 91. Caballero, de cabeza.

Árbitro: Sánchez Martínez. Mostró la cartulina amarilla a Seoane, Lejeune, Borja Gómez y Toni.

Estadio Montilivi. Unos 9.000 espectadores. Última jornada de la Liga de Segunda División.

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