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El Betis sube a lo campeón

El equipo andaluz derrota al Alcorcón y asciende un año después gracias a la pegada de sus delanteros y la decisiva dirección de Pepe Mel

Betis Ampliar foto
Los jugadores del Betis celebran el segundo gol de Rubén Castro.

“Cuando me llamó el Betis en diciembre no podía decir que no. Ha sido más difícil que el ascenso de 2011 porque me abrumaba la responsabilidad. Hemos devuelto al Betis al lugar de donde nunca más debe salir”. El que habla es Pepe Mel, uno de los grandes artífices del regreso del equipo andaluz a Primera 393 días después de que descendiera. Lo hace dos jornadas antes del final de la Segunda División, después de derrotar al Alcorcón (3-0) y como campeón de la categoría (84 puntos de momento). La victoria ante los madrileños puso un broche de oro a la temporada de los andaluces, que retornan a lo grande. La fiesta vivida en Heliópolis fue, sencillamente, inolvidable. Como la tormenta que cayó en el tramo final del encuentro. Un diluvio de alegría.

Vuelve el Betis, un clásico de la Primera División, con 38.000 socios, respondiendo de manera satisfactoria en lo deportivo cuando su situación social y judicial es muy delicada. Cabe recordar que sobre el club pesan todavía las medidas cautelares dictadas por la juez Mercedes Alaya en el verano de 2010. Esto hace que la administración del club esté en manos de la Justicia mientras se dirime el proceso contra el propietario de la mayoría de las acciones, Manuel Ruiz de Lopera, imputado por un delito societario continuado y apropiación indebida.

BETIS, 3-ALCORCÓN, 0

Betis: Adán; Piccini, Bruno, Jordi Figueras, Varela; Portillo, Xavi Torres, Ndiaye (Lolo Reyes, m. 67), Dani Ceballos (Cejudo, m. 80); Jorge Molina (Rennella, m. 74) y Rubén Castro. No utilizados: Dani Giménez; Rodas, Vadillo y Kadir.

Alcorcón: Javi Jiménez; Nagore, Djené, Verdés, Bellvis; Fausto (Óscar Plano, m. 46), Usero; Kiko Femenía (Pastrana, m. 66), Sergio Mora, Guichón (Ortiz, m. 58); y David Rodríguez. No utilizados: Falcón; Escassi, Martínez y Rodríguez.

Goles: 1-0. M. 21. Rubén Castro. 2-0. M. 51. Rubén Castro, de penalti. 3-0. M. 66. Jorge Molina.

Árbitro: Arias López. Amonestó a Ndiaye, Sergio Mora, Portillo y Nagore.

Benito Villamarín. Lleno. 52.000 espectadores.

Este Betis que regresa a Primera lo hace todavía bajo la tutela judicial, que provoca un escrupuloso cumplimiento de su concurso de acreedores, al que se vio abocado en 2011 después de acumular una deuda de 90 millones. Ahora, su situación económica está más que encauzada al haber reducido su deuda a 20 millones. El Betis asciende por duodécima vez en su historia después de una campaña en la que cambió de presidente y de consejo de administración casi por completo en un tortuoso mes de noviembre. Un equipo que fue puesto en manos de un entrenador bisoño, Julio Velázquez, que en ningún momento fue capaz de entender la dimensión de la entidad en la que trabajaba. El Betis pasó por muchos apuros en una primera vuelta irregular, en la que resultó imposible encontrar un sello al equipo, ni de juego ni de regularidad ni de convicción en buscar un ascenso que se hacía indispensable para el futuro de la entidad.

La afición entendió como auténticas puñaladas las derrotas ante la Ponferradina (4-1), Albacete (0-1), Leganés (1-0) o Alavés (1-2). Justo después de la derrota ante el conjunto vasco el Betis es el sexto clasificado y se encuentra a ocho puntos de las dos primeras plazas, de ascenso directo, donde mandan Las Palmas y Girona. Dos días después, en plena crisis deportiva, se produce una crisis institucional que provoca la llegada a la presidencia de Juan Carlos Ollero. No será un hecho baladí. Ollero, con experiencia en clubes deportivos después de dirigir al equipo de baloncesto ACB de la capital andaluza, toma una primera decisión: destituye a Julio Velázquez, al que la propia grada le perdió el respeto. Le da el equipo al técnico del filial, Juan Merino, mientras se piensa la contratación del nuevo entrenador. Merino gana los cuatro partidos que dirige y el Betis se acerca a los puestos de ascenso directo. Entonces, y para satisfacción de un entorno enrarecido, Ollero toma la decisión clave de la temporada. Pepe Mel, entrenador querido por la afición y artífice de los éxitos del Betis entre 2010 y 2013, donde pasó de estar en Segunda a jugar en Europa, vuelve al que considera su club.

Con Mel en el banquillo, el Betis se convierte en una auténtica máquina. Logra 51 puntos en 22 partidos, con solo una derrota y sumando 15 victorias y seis empates. Emergen jugadores como el canterano Dani Ceballos y resucita Jorge Molina, que apenas contaba para Velázquez. Pero por encima de todos brilla con luz propia Rubén Castro, máximo goleador de la categoría con 32 goles y estrella absoluta del Betis. Rubén Castro se convierte en el máximo goleador de toda la historia de la entidad andaluza. Además, Mel tiene el mérito de mantenerlo en medio de una dura situación personal, puesto que está acusado de presuntos malos tratos a su expareja. El entorno del Betis se enrarece en el mes de febrero, cuando el club es sancionado por Antiviolencia con el cierre parcial de una grada por los cánticos machistas de unos aficionados en contra de la expareja de Rubén. Una medida sin precedentes en el fútbol español desde la aprobación de la nueva Ley del Deporte.

Tras la calamitosa gestión de Julio Velázquez,  Mel enderezó el rumbo de una nave que voló en busca de la Primera División

Sin embargo, el escándalo no afecta al Betis, que sigue ganando y ganando. “No ha habido una semana en la que no sucediera algo raro. Somos así”, recuerda el propio Mel cuando un mes después del asunto de los cánticos los futbolistas Jordi Figueras y Jorge Molina son imputados por un presunto amaño de partidos correspondientes a la temporada pasada.

Y el Betis gana y gana entre recursos, juicios, autos y procesos que parecen no tener fin. En vías de una consolidación, el nuevo presidente ha fichado a un director deportivo de gran prestigio, Eduardo Macià, que trabajara en el Valencia, el Liverpool y la Fiorentina. En su sapiencia en los despachos y en la experiencia en el banquillo de Mel está el futuro del Betis. Un Betis que vuelve a Primera con la intención de ocupar un hueco continuado en la élite. Vuelve el Betis. Vuelve el derbi andaluz y un manera de entender el fútbol muy peculiar.

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