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El Almería dice adiós a Primera, una aventura que duró dos años

El cuadro andaluz se aferró a Sergi para lograr una salvación imposible por su falta de gol y la losa que supuso la sanción de la FIFA

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Sergi, durante el encuentro ante el Valencia. AFP

No pudo Sergi salvar al Almería. El técnico catalán fue la última carta que se jugó Alfonso García, presidente del club andaluz, para evitar el descenso. El Almería vuelve a Segunda División dos años después de subir por última vez después de eliminar a Las Palmas y Girona en la promoción y de la mano de Javi Gracia, actual entrenador del Málaga. El Almería ya se salvó de manera milagrosa en la pasada temporada, en la que Alfonso García tuvo paciencia con Francisco, un joven entrenador que se mantuvo todo el año y logró la permanencia en la última jornada. En el presente curso, Francisco repitió como entrenador y el equipo se armó en torno a veteranos como Trujillo, Corona, Verza, Soriano o Michel, a los que se unió la apuesta por dos goleadores como Hemed y Thievy.

El equipo andaluz no empezó bien la Liga, pero se suponía que la confianza en Francisco era amplia. Por su trayectoria en la pasada temporada y porque logró dos victorias a domicilio en las primeras 10 jornadas (Real Sociedad y Coruña) que aliviaron la situación. Sin embargo, ya desde estos inicios de campaña se vislumbraron los dos grandes problemas que han ido lastrando al Almería. El primero, la falta de gol. Debida, esencialmente, a la incapacidad de sus delanteros y a la ausencia de fútbol de un equipo ordenado pero sin talento. El segundo ha sido la manifiesta incapacidad del Almería para obtener buenos resultados en su estadio.

La falta de gol y la debilidad del equipo en casa acabaron por dar con el Almería en Segunda

Una racha de ocho partidos sin ganar y la paliza ante el Eibar (5-2) propician lo inesperado: la destitución de Francisco. Alfonso García se pone en manos de JIM. El nuevo entrenador le cambia la cara al equipo, que se junta más y defiende mejor. JIM gana dos partidos seguidos. Uno antes del descanso invernal (en Vigo) y otro justo en el primer partido del año (en Málaga). El Almería respiró después de dos nuevos triunfos. El primero en casa contra el Getafe (1-0) el uno de febrero y otro justo una semana después frente al Córdoba, un rival directo (1-2). Se colocó gracias a esos seis puntos fuera de la zona de descenso.

Sin embargo, justo después de estos triunfos llegó una noticia que acabó por crear muy mal ambiente en el equipo. La FIFA dio orden a la Federación Española de restarle tras puntos al Almería por un impago en el denominado caso Jakobsen. La sanción pesó como una losa desde que se notificó a finales de febrero hasta el final de la competición, pues el TAS, al que el Almería recurrió, decidirá la próxima semana.

El equipo cogió otra terrible racha de resultados negativos: ocho encuentros sin conocer la victoria que propiciaron la destitución de JIM y la llegada a la desesperada de Sergi. El catalán reanimó al Almería con dos triunfos en casa contra Granada y Eibar, rivales directos, pero el duro calendario final (Real Madrid, Celta, Málaga, Sevilla y Valencia) han acabado por sepultar las aspiraciones de salvación del equipo andaluz.

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